Andalucía

La gaditana Anne Hidalgo, la esperanza de la izquierda francesa

La reelegida alcaldesa socialista de París se perfila como una dura rival de Macron si decide presentar su candidatura al Elíseo en las elecciones de 2022

“Mi ambición es París”. Insiste una y otra vez Anne Hidalgo, que este domingo ha sido reelegida alcaldesa de la capital francesa por el 49% de los votos frente al 34% de su rival conservadora, Rachida Dati, ex ministra del presidente Nicolas Sarkozy, y el 13% de la candidata macronista, Agnès Buzyn.

En un país donde la izquierda ha quedado reducida a la mínima expresión tras la salida del poder de François Hollande en 2017, que una socialista logre retener la joya de la corona municipal no es baladí y son muchos los que especulan con que esta gaditana de 61 años que emigró a Lyon con sus padres republicanos con solo dos años puede ser la mejor baza progresista para acabar con el duopolio político al que Francia parece estar condenada: el liberal y globalista Emmanuel Macron y la ultraderechista y soberanista Marine Le Pen.

Según los sondeos ambos volverían a disputarse el Elíseo en una segunda vuelta en 2022, volviéndose a imponer Macron, pero por solo diez puntos de diferencia (55% frente a 45%). El propio presidente de la República reconocía en una reciente reunión con diputados de su partido que “si [Hidalgo] gana París, puede ser una candidata terrible en las presidenciales”.

En medio de una izquierda francesa atomizada y dominado por egos y luchas fratricidas, Hidalgo ha sabido coaligar a la izquierda en un “revival” de aquella “gauche plurielle” que encabezó el ex primer ministro socialista Lionel Jospin entre 1997 y 2002. Precisamente, la ahora alcaldesa trabajó para Martine Aubry, la ministra de Trabajo que concibió la ley estrella de aquel Gobierno, las 35 horas semanales. Además, está casada en segundas nupcias con Jean Marc Germain, ex consejero de la ex líder del Partido Socialista (PS) y reelegida alcaldesa de Lille.

Hidalgo (San Fernando, 1959) se impuso con claridad en la primera vuelta de las municipales del 15 de marzo, con casi el 30% de los votos, y logró aliarse con el ecologista David Belliard, que había sumado un 10%. En su plataforma electoral, “París en Común”, ni figuraba el logo del PS, sacrificado en la alianza con grupos verdes y progresistas.

Su apuesta por la bicicleta, la peatonalización, la vivienda social frente a los alquileres turísticos y el feminismo le ha permitido conectar con un electorado de clase media alta que en las pasadas presidenciales de 2017 respaldó de forma abrumadora a Macron (un 35% en la primera vuelta y un 90% en la segunda).

Anoche ante sus seguidores, Hidalgo habló de “una victoria colectiva” y prometió “construir un París más amable, donde se pueda vivir mejor, respirar mejor, un París más solidario, que no deje a nadie en el camino”.

Sin embargo, la abrumadora victoria de Hidalgo responde a un cúmulo de circunstancias de las que la regidora ha sabido beneficiarse gracias a su tesón y resistencia. Hace apenas dos años, era el blanco de las críticas de los vecinos y la Prensa por la suciedad que reinaba en París y por llevar demasiado lejos su cruzada contra los coches. Como alcaldesa ha tenido que hacer frente al atentado de Bataclan del 13 de noviembre de 2015, el incendio de la catedral de Notre Dame el año pasado y, más recientemente, la pandemia de coronavirus.

Precisamente, la crisis sanitaria le brindó una ventana de oportunidad para defender que la crisis sanitaria no deja de ser una consecuencia más del deterioro medioambiental del planeta. Y ese mensaje ha calado entre los electores parisinos.

Sin duda, la dirigente socialista se ha beneficiado por carambola de la división macornista. Primero porque La República en Marcha (LREM) a un candidato oficial, Benjamin Griveaux, y a otro disidente, el matemático Cédric Villani. Después porque Griveaux, nada menos que el ex portavoz de Macron, se vio obligado a dimitir por un escándalo sexual a un mes de las elecciones. Y, finalmente, porque el “plan B” del presidente, la entonces ministra de Sanidad Angès Buzyn, aceptó a regañadientes un reto perdido de antemano.

Tras trece años como teniente de alcalde de Bertrard Delanoë, el primer regidor socialista de París en 130 años, Hidalgo se convirtió en 2014 en la primera mujer e inmigrante en ocupar el Hôtel de Ville, el fastuoso palacete que ocupa el ayuntamiento parisino desde 1357. Hace seis años también se impuso a una ex ministra y portavoz de Sarkozy, Nathalie Kosciusko-Morizet con el lema “El París que osa”.

En aquella primera victoria electoral, Hidalgo aseguró emocionada que “soy la primera mujer alcalde de París; y soy consciente del desafío que esto representa”. “Seré la alcaldesa que nunca defraudará, ni con su ira, ni con sus ideales, ni con su honor. Seré la alcaldesa de todas las parisinas y los parisinos, sin excepción”, se comprometió.

Hidalgo es un buen ejemplo del “ascensor social” de la República que da la oportunidad de integrarse y llegar hasta dónde los desee a los nuevos franceses. “Pienso en mi padre, que llegó a Francia con la república como un ideal y que quería que su hija lo cumpliera y que está orgulloso de que su hija lo lleve a cabo para el conjunto de parisinos”, asegura la alcaldesa socialista.

Celosa de su vida privada, Hidalgo, madre de tres hijos, no ha dudado en acudir a los tribunales para defender su intimidad. Así, los hizo en 2012 para acallar los incesantes rumores que indicaban que el padre de uno de ellos era el entonces presidente de la República, François Hollande, que no logró convencerla para que entrara en su Gobierno.

El Ayuntamiento de París, que administra un presupuesto de 9.300 millones de euros y gobierna al 10% de la población francesa, es un trampolín inmejorable desde el que dar el salto a la Presidencia de la Francia. Ya lo hizo el neogaullista Jacques Chirac en 20015 tras ser alcalde durante 18 años.