Kuwait encara su futuro sin su emir y sin elegir a un príncipe heredero

Nawaf al Ahmad al Jaber al Sabah sucede en el trono a su hermanastro Sabah al Ahmad al Sabah

El recién fallecido emir de Kuwait, Sabah al Ahmad al Sabah, tuvo un destacado papel de mediador en las crisis en el mundo árabe, una difícil tarea que ahora hereda su sucesor, Nawaf al Ahmad al Jaber al Sabah, si bien el rumbo que tome el país dependerá en gran medida del aún por anunciar príncipe heredero.

El emir Sabah murió ayer, martes, en Estados Unidos a los 91 años por motivos que no se han dado a conocer, en línea con el secretismo que ha rodeado siempre su estado de salud, y hoy, miércoles, poco antes de su funeral, tomó posesión Nawaf, a quien él mismo había designado príncipe heredero.

“Va a ser difícil reproducir los 60 años de experiencia de Al Sabah en diplomacia personal en el golfo Pérsico, pero por las características amplias de la política regional kuwaití anticipo que se mantendrán en general sin cambios”, indicó a Efe Kristian Coates Ulrichsen, del Instituto Baker de la Universidad Rice.

A su juicio, esto se deberá en parte a que buscar un equilibrio de poderes en la región es un “interés nacional” para Kuwait, cuya principal arma geopolítica es la diplomacia.

El nuevo emir, hermanastro de su predecesor y príncipe heredero desde 2006, era ministro de Interior cuando Kuwait fue azotado por una serie de ataques que posteriormente se le atribuyeron a Irán y formó parte de varias negociaciones regionales.

“En sus últimos días como príncipe heredero, Nawaf se reunió con figuras opositoras clave, y las muestras de respeto por Al Sabah tras su muerte indica que quizás existe un hueco para un nuevo enfoque de la política kuwaití con el nuevo emir”, agregó Ulrichsen.

Debido a la avanzada edad del nuevo emir, 83 años, su estado de salud y su personalidad, algunos expertos creen que será el todavía por designar nuevo príncipe heredero quien tenga la palabra a la hora de escribir el futuro de Kuwait.

“El nuevo líder de Kuwait y cómo va a construir una relación con las generaciones más jóvenes de kuwaitíes nos dirá mucho sobre el futuro del país”, indicó a Efe la analista del Instituto de los Estados Árabes del Golfo en Washington, Kristin Diwan.

Aunque el ascenso al trono del nuevo emir está basado en la Constitución, las políticas y el futuro de Kuwait dependerán en gran medida de las negociaciones entre bambalinas para designar a un nuevo príncipe heredero.

Para Diwan, si la familia real no llega a un consenso sobre el candidato, eso supondrá un debilitamiento ya que “la falta de unidad se filtrará a la sociedad y dificultará una dirección clara” para el pequeño país petrolero.

La economía de Kuwait, miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), depende enormemente del crudo, de donde procede cerca del 90% de sus ingresos.

Inestabilidad política y económica

Su economía se ha visto afectada por la inestabilidad política, con un sinfín de gobiernos desde la Primavera Árabe en 2011 y diversas crisis en los últimos años, algunas de ellas vinculadas a la familia real y al Parlamento.

Sin embargo, algunos analistas coinciden en que la esfera política kuwaití está ahora menos polarizada en comparación con el trienio 2011-2014, cuando la denominada Coalición Opositora -integrada por islamistas, liberales y jóvenes activistas- puso en marcha una campaña para pedir una democracia parlamentaria.

“Las próximas elecciones a la Asamblea Nacional serán observadas de cerca para (atisbar) cualquier señal de que la política interior kuwaití está volviendo a unificarse después de un periodo de rencor que marcó los primeros años de Al Sabah como emir”, consideró Ulrichsen.

Gravemente afectado por la crisis financiera derivada del coronavirus, Kuwait ha anunciado que reducirá el número de inmigrantes en el país de un 70% a un 30%, lo que ha causado polémica y ha suscitado críticas por su retórica populista.

“La estructura del sistema político de Kuwait anima a abordar de forma populista los asuntos políticos, y esta cuestión probablemente continuará. La pregunta será si tal populismo puede ser manejado de una forma mejor y más productiva que en el pasado”, concluyó el experto de la Universidad Rice.