La empresa española que dará el nombre del próximo presidente de EEUU

Hablamos con Ben Fagg, responsable de la tecnológica con sede en Barcelona que difundirá los datos de 27 estados y más de 900 jurisdicciones. “Lo más complejo es la descentralización que presenta el sistema norteamericano”, confiesa

Un centro de votación en Las VegasDAVID BECKEREFE

Todo está preparado. En unas horas, la maquinaria de recuento electoral en Estados Unidos comenzará a funcionar a todo gas. Y en este desenfreno de gestión de datos y su difusión está involucrada una empresa española con larga trayectoria en la participación de procesos electorales. Scytl, en esta ocasión, aporta su desarrollo tecnológico a más de 900 jurisdicciones electorales de 27 estados de todo el país, entre los que destacan Texas, California, New Jersey e Illinois. “Ofrecemos una solución de difusión de resultados. Y lo hacemos a través de páginas webs una vez que los colegios electorales comiencen a facilitar los resultados”, explica Ben Fagg, vicepresidente de servicios preventa de Scytl.

Y es que, a diferencia de España, en la que el Ministerio del Interior centraliza todos los datos de las elecciones, en Estados Unidos hay aproximadamente unas 3.000 entidades que facilitan esta información. “Nosotros nos encargamos de recoger esa información y difundirla. En EE UU no hay una centralización de datos y es ahí donde reside la principal complejidad del sistema. Nuestro equipo no cuenta los votos, solo los comunicamos a las personas interesadas ya sean ciudadanos o periodistas”, añade el experto a LA RAZÓN.

¿Y si hay “hackeos”?

Lo que hacen desde Scytl es aportar una herramienta gracias a la cual los norteamericanos pueden disponer de los resultados en línea y en tiempo real. También tendrán la opción de filtrar los datos por área geográfica, posibilitando así la visualización a nivel de condado, ciudad, distrito e incluso, por centro de votación. “Durante esta hora manejaremos un flujo de millones de accesos simultáneos. Llevamos trabajando en procesos electorales en EE UU desde 2008 y gracias al éxito de esta aplicación hemos podido ir mejorando a nivel interno su funcionamiento. Cuanta más usabilidad tiene la web que facilitamos, mayores mejoras se pueden hacer. Esto forma parte del trabajo invisible que el usuario no ve, pero que seguimos mejorando cada año”, dice Fagg.

Varias personas depositan su voto en un colegio electoral de Purcellville, en VirginiaMICHAEL REYNOLDSEFE

La pregunta es inevitable: ¿Cuándo se conocerá el nombre del nuevo presidente de EE UU? “El resultado oficial tardará en saberse, hay que tener en cuenta que se habla de 90 millones de personas que han votado por correo y esto lo hace más complicado. Tampoco tenemos una estimación ya que el proceso no es como España. Se comenta que, desde algunas jurisdicciones, por el gran volumen de datos que van a recibir, puede tardarse una semana o más en revisar todos los votos que llegan vía postal, es un procesos costoso y manual”, apunta el responsable de Scytl en conversación con este diario.

Lo que sí descarta es que se pueda producir algún proceso de hackeo: “EE UU no trabajan con el voto online, ellos utilizan máquinas de voto, con pantalla táctil y escáneres de las papeletas. La fiabilidad es muy elevada porque tienen establecido un proceso de certificaciones y validación muy preciso. Estamos hablando de un sistema de verificación punta a punta con totales garantía de transparencia. Además, al votar a través de máquinas, lo que más preocuparía es lo relacionado con el hardware y no tanto con el software, es decir, que nadie pueda acceder físicamente a esos puntos de votación”.

Fagg asegura que en los más de diez años que llevan trabajando con administraciones públicas de EE UU nunca han sufrido ningún hackeo: “Hablando en general, no en el caso concreto de las elecciones estadounidenses, sí puedes identificar de accesos, pero nunca hemos reportado algo así en Estados Unidos”. Además de participar en la difusión de estos comicios, Scytl han colaborado estrechamente con las administraciones para digitalizar los procesos de formación de los representantes de las mesas electorales con el objetivo de evitar formaciones presenciales, especialmente en un contexto de crisis sanitaria como el actual.

Y con lo que sueña el representante de esta empresa líder mundial en soluciones seguras de voto electrónico, es que éste se imponga cuanto antes en todo el planeta. Un deseo poco factible por las dudas que todavía suscita ente la ciudadanía y la discrepancia política que impide un acuerdo para reformar las leyes electorales. Canadá y Australia son países que ya funcionan casi en la totalidad de sus procesos electorales con voto electrónico. Estados Unidos aun no, aunque, sin duda, facilitaría las eternas semanas de recuento. ¿Y España? “Sería necesario un consenso político para cambiar la ley electoral y el entorno actual es complicado. Pero este tipo de voto supone una garantía frente al postal. Aquí no se perderían votos por el camino”, sentencia.