“Trump te despide cuando se harta de ti, salvo que seas familia”

El presidente ha pulverizado el récord de ceses y dimisiones por Twitter. Hasta 40 en cuatro años. Fernando Cutz, ex director para América Latina en la Casa Blanca, nos cuenta su historia

Por los pasillos de la Casa Blanca han desfilado decenas de asesores que finalmente no han cuajado en la Administración Trump. El presidente de EE UU no ha dudado en usar la famosa frase del programa que tanta fama le otorgó, «¡estás despedido¡», con un sinfín de trabajadores cercanos. No es fácil ser director de comunicación de Trump, en menos de cuatro años son ya seis los que han asumido el cargo. Tampoco ser su secretario de Prensa (Kayleigh McEnany es la cuarta). Ni ser su jefe de Gabinete, uno de los puestos más cercanos al mandatario: Mark Meadows es también el cuarto. En cuanto al prestigioso puesto de Asesor de Seguridad Nacional, el presidente ha tenido problemas con Michael Flynn, HR McMaster y John Bolton. Según datos de Brookings, son 59 los asesores al más alto nivel que han sido repuestos y al menos diez secretarios (ministros) reemplazados desde que Trump llegara a la Casa Blanca.

Fernando Cutz fue director para América Latina y director interino de asuntos del Hemisferio occidental de la Casa Blanca hasta 2018, cuando dimitió. En una entrevista con LA RAZÓN, Cutz explica que «con este presidente se llega a un punto que o entiendes que ya no puedes influenciarle, ya no puedes ayudar a que tome forma la dirección de las políticas, porque ya no te está escuchando. Entonces te preguntas cuál es tu objetivo o que estás logrando al sentarte en una habitación y seguir sus instrucciones todo el rato. Y/o, por otra parte, se llega al punto en el que él se cansa de ti. Él opera así, se harta de la gente, a no ser que seas familia. Es un ciclo».

Sin embargo, Cutz, que es ahora investigador asociado en The Cohen Group, destaca que no es casualidad que «muchos de nosotros, decenas y decenas, de los que hemos trabajado con él, hemos salido ahora a decir públicamente y muy claro la amenaza que supone Trump para nuestro país, para la democracia». Cutz confiesa que «hace cuatro mucha gente tomó la decisión sobre a quién votar de forma ciega, no sabíamos cómo iba ser. Sabíamos que era un empresario, no un presidente. Muchos pensaban que se iba a adaptar a la Presidencia, pero creo que este 3 de noviembre la decisión está muy clara. Sabemos muy bien quién es y que no va a cambiar».

Asimismo, insiste en que en este 2020, «los que hemos trabajado de cerca con él, yo y muchos otros, hemos salido a advertir sobre él. Este es un camino que América tiene que tomar. O vamos por el camino destructivo durante otros cuatro años o tomamos otro diferente».

¿Trump escucha? Cutz reconoce que esa es una pregunta muy fácil: «No».

Es de hecho lo más frustrante de trabajar mano a mano con el presidente. «Demasiadas veces se pasa por un proceso para recabar la mejor de las informaciones. Tenemos acceso a los mejores servicios de Inteligencia del mundo, científicos, expertos de las universidades líderes, trabajadores del Gobierno, diplomáticos en todo el globo... Vamos a través de este largo y arduo proceso que es recabar la mejor información y de repente, el presidente lo ignora todo y toma una decisión a través de Twitter. O hace un anuncio de una decisión importante en un mitin. Pero hace caso omiso de este proceso, no escucha a sus expertos, no toma una decisión basándose precisamente en hechos, sino en lo que siente o cómo se puede beneficiar él políticamente», reconoce Cutz.

Con todo, el joven asesor también tiene recuerdos positivos, sobre todo en el trato. «Era muy agradable conmigo. Viajé mucho con él. Fui a Mar-a-Lago muchos fines de semana y pasé mucho tiempo en el Air Force One. Siempre me trató muy bien, me ofrecía comida, bebida. Aprecié mucho la generosidad con la que siempre me trató», concluye Cutz.

Al preguntarle, como ex asesor de seguridad, si no le parecía una brecha en la seguridad que un virus tan mortal como el SARS-CoV-2 entre en la Casa Blanca, el ex asesor reconoce que ha supuesto un enorme peligro.

“Es una vergüenza para nuestro país que hayamos permitido que esto ocurra. El presidente de Estados Unidos es normalmente uno de los seres humanos más seguros y protegidos del planeta. Sin embargo, debido a las decisiones que él mismo ha tomado, que chocaron con la opinión de nuestros mejores científicos, doctores y funcionarios, se expuso él mismo y ha terminado en una posición muy vulnerable que permitió su contagio de coronavirus. Lo que es un problema bajo los estándares de la seguridad nacional”.