Facebook mantiene el veto a Trump por el “riesgo de violencia”

La famosa red social suspendió el perfil del ex presidente de EE UU después de que éste alentase a sus seguidores a marchar hacia el Capitolio el pasado 6 de enero

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una imagen de archivo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una imagen de archivo FOTO: MICHAEL REYNOLDS EFE

Facebook ha prorrogado otros seis meses el bloqueo de Donald Trump, que no podrá recuperar su cuenta ni publicar en la influyente red social. Estima que sus mensajes antes y durante el asalto al Capitolio propiciaron unos actos violentos de extrema gravedad. En tanto que Facebook es una empresa privada que se reserva el derecho de censurar contenidos y usuarios, poco que objetar. Al mismo tiempo el comité entiende que la suspensión indefinida no fue proporcionada y que una interrupción de medio año resulta más apropiada. 

La decisión de Facebook tiene tres consecuencias inmediatas. Para empezar dificulta sobremanera el regreso del ex presidente a la arena pública. Nadie como Trump aprendió a manejar y aprovechar las corrientes y sinergias de unas redes sociales que acabó usando como su principal vía de comunicación, a despecho de unos medios tradicionales que despreciaba. La segunda es que aviva el debate sobre la posibilidad de regular unas redes que controlan el flujo de información de forma casi oligopólica. ¿Hasta qué punto pueden regular y censurar los contenidos, y bloquear a ciudadanos, unas empresas que actúan ya como intermediarios inevitables de toda la gran conversación política a nivel mundial? Desde luego los congresistas y senadores republicanos estiman que ha llegado el momento de plantear abiertamente reformas capaces de coagular un poder casi omnímodo. Finalmente, Facebook tendrá que volver a pasar por el calvario de resolver a favor o en contra en medio año, con lo que todos los cañones mediáticos volverán a enfocarlos, transformados ya en pasto inevitable del debate partidista. 

Facebook cerró la cuenta de Trump después de que éste alentase a sus seguidores a marchar hacia el Capitolio el pasado 6 de enero, con un polémico discurso en el que el magnate neoyorquino puso en duda la legitimidad de la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones de noviembre de 2020.

En un primer momento, se trató de una medida temporal, pero esta se hizo definitiva al día siguiente, después de que los seguidores de Trump asaltasen la sede del poder legislativo estadounidense. El consejo asesor de contenido tenía la última palabra y, con una decisión vinculante, ha descartado una posible reapertura de la cuenta.

En su comunicado, el comité de Facebook explica que dos publicaciones de  Donald Trump, publicadas el 6 de enero, «violaron gravemente los estándares» de Facebook e Instagram. «”Os amamos. Sois muy especiales”», dijo en la primera publicación y “sois grandes patriotas” y “recordad este día para siempre” en la segunda». En ambas, sostiene la compañía, Trump violó las reglas de Facebook, que «prohíben elogiar o apoyar a las personas involucradas en actos violentos». Así mismo Facebook determinó que Trump, «al mantener una narrativa infundada respecto al fraude electoral y persistentes llamadas a la acción, creó un entorno en el que existía un grave riesgo de violencia». Cuando Trump publicó sus entradas existía  «un riesgo claro e inmediato de sufrir daños y sus palabras de apoyo a los involucrados en los disturbios legitimaron las acciones violentas». «Como presidente», concluyen, «Trump tuvo un alto grado de influencia. El alcance de sus publicaciones fue grande, dados sus 35 millones de seguidores en Facebook y 24 millones en Instagram». 

La decisión de Facebook refuerza la marginación de Trump, que también tiene prohibido el acceso a Twitter y Youtube. En un comunicado de respuesta Trump sostiene que «Se le ha quitado la libertad de expresión al presidente de los Estados Unidos porque los Lunáticos Radicales de Izquierda tienen miedo de la verdad». Hace apenas tres meses las tiendas de descargas de Google, Apple y Amazon eliminaron Parler, que fue vista como la vía más factible para que Trump retomara sus actividades en redes, tras entender que la empresa de John Matze no había moderado de forma adecuada los contenidos teóricamente violentos y/o susceptibles de incitar a la violencia.

Detrás de todas estas suspensiones late la polémica por las censuras preventivas, mientras unas empresas todopoderosas actuan como tribunales paralelos y diques que, en nombre de una sociedad más justa y pacífica, amenazan con ordenar los debates públicos, Como le dijo entonces al “New York Times”, Kate Ruane, abogada de la A.C.L.U., resulta preocupante que «empresas como Facebook y Twitter ejerzan el poder sin control de sacar a las personas de las plataformas que se han vuelto indispensables para el discurso de miles de millones». 

Al respecto puede resultar clave una reciente sentencia del Tribunal Supremo, o más concretamente el voto particular del juez Clarence Thomas, que entiende que las plataformas como Facebook, puesto que operan como servicios de suministro, en su caso de información, de los que resulta imposible sustraerse, no tienen el mismo derecho que otras empresas a expeler y bloquear clientes. Igual que tampoco podría un tribunal de moralidad pública constituído por una empresa dueña de autopistas o una compañía telefónica. 

De momento, Trump ha exigido que Facebook pague un «precio político» y destacados republicanos exigen ya medidas urgentes. Así, el congresista Jim Banks, ha escrito en Twitter que «si Facebook es tan grande que cree que puede silenciar a los líderes que elegimos,  a lo mejor es hora de que los conservadores pongan en marcha una agenda antimonopolio».