El guerrillero colombiano Jesús Santrich
El guerrillero colombiano Jesús SantrichFernando VergaraAP

Jesús Santrich, el ideólogo de las FARC que se burló de la paz en Colombia

Mano derecha del líder guerrillero Iván Márquez, entró en el Congreso colombiano pese a sus cuentas con la justicia y la petición de extradición de EEUU

Jesús Santrich, una de las piezas más importantes de la guerrilla colombiana de las FARC, ha caído abatido después de volver a las armas y tras abandonar su corta carrera política. Nacido como Seusis Pausivas Hernández en 1967, había sido miembro del Estado Mayor Central de las FARC y uno de los jefes del Bloque Caribe de la citada guerrilla, bajo cuya representación acudió a La Habana a negociar los acuerdos de paz con el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos.

Licenciado en la Universidad del Atlántico con un grado en Ciencias Sociales, Santrich (sobrenombre que adquirió en homenaje a uno de sus mejores amigos muerto) se sumó a las FARC con 21 años tras su militancia en Unión Patriótica. La Silla Vacía recuerda que la mayor parte del tiempo en la guerrilla estuvo vinculado a la zona del Caribe, pero también participó en las negociaciones con el gobierno del presidente Andrés Pastrana a finales de los noventa.

Se dice que Santrich fue la mano derecha de Iván Márquez, otro líder histórico de las FARC, y que ambos participaron en 2007 en un encuentro con el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para negociar un canje de prisioneros guerrilleros que habían sido detenidos por la administración de Álvaro Uribe en Colombia.

Su ceguera, consecuencia de una enfermedad degenerativa, le llevó a adoptar un papel de agitador intelectual e ideólogo de la narcoguerrilla desde plataformas de internet vinculadas a las FARC. En declaraciones a Semana, el profesor Carlos Medina Gallego aseguró: “Santrich jugó un papel importante en la formación política, aunque no estuvo en el desarrollo de los procesos armados; por sus limitaciones, su papel estuvo en la construcción de los procesos de los movimientos bolivarianos, del partido comunista, en el ámbito de la formación política de las FARC. Él siempre estuvo muy cercano a frentes de la costa atlántica y nororiente del país”.

En 2016 cambió todo, o al menos durante un corto periodo de tiempo. Ese año el Gobierno de Santos y la guerrilla llegaron a un acuerdo de paz en el que había participado Santrich como negociador en La Habana. Fruto de ese pacto, pasó a ocupar uno de los cinco escaños previstos en el acuerdo que garantizaba la llegada a la Cámara a los miembros de la formación política heredera de las FARC.

A partir de entonces, Santrich, como muchos otros guerrilleros que habían dejado las armas, se sometió a lo estipulado en el proceso transicional conocido como Justicia Especial para la Paz (un proceso al margen de la justicia ordinaria), mediante el cual un tribunal especial juzgó los delitos cometidos durante las seis décadas de conflicto armado. Ese régimen estableció penas de privación de libertad (pero no de cárcel) para los ex guerrilleros que fueran condenados. En realidad fueron trasladados en zonas especiales de reclusión, lo que motivó la queja airada de los críticos del proceso de paz, ya que criminales de las FARC con un largo historial de asesinatos quedaban sin entrar en la cárcel.

El acuerdo transicional estableció que los delitos cometidos por ex miembros de las FARC a partir de 2016 serían juzgados por la justicia ordinaria. Ese punto fue clave para la detención de Santrich en abril de 2018, arrestado por petición de un juzgado de Nueva York bajo la acusación de participar en el envío de 10 toneladas de cocaína desde Colombia hacia Estados Unidos entre junio de 2017 y abril de 2018. Para ese año, el polémico dirigente ya había abandonado el escaño y había anunciado su vuelta a las armas como parte de los grupos disidentes de las FARC, que nunca aceptaron la paz con el Estado colombiano.

Al quedar fuera ya de la justicia transicional, el narcoguerrillero podía ser extraditado a Estados Unidos, donde se ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por su captura. En medio de este debate, otros ex narcoguerrilleros amenazaron con volver a las armas si Santrich era entregado a Estados Unidos.

Después de permanecer 13 meses preso, en mayo de 2019, la Justicia Especial para la Paz (JEP) ordenó su liberación con el argumento de que no tenía pruebas para determinar cuándo se había cometido el delito de narcotráfico. La puesta en libertad del guerrillero fue un clamor para muchos colombianos y generó una de las polémicas políticas más intensas en el país.

Pocos días después fue capturado de nuevo al aparecer nuevos indicios de que sí habría delinquido tras la firma del acuerdo de paz con el Gobierno. Sin embargo, en mayo de 2019, la Corte Suprema colombiana lo dejó en libertad al esgrimir que estaba protegido por aforamiento al ser aún representante de la Cámara. En seguida se le perdió la pista, hasta que en agosto de 2019 reapareció junto con Iván Márquez y otros ex combatientes de las FARC para anunciar a bombo y platillo el surgimiento de la Segunda Marquetalia, un nuevo grupo armado. Convertido en prófugo, se rumoreó que Santrich se habría refugiado en Venezuela protegido por el Gobierno de Nicolás Maduro, quien lo había llegado a calificar como “líder de paz”.

Finalmente, su muerte fue anunciada el 19 de mayo de 2021 si bien no han quedado claras las circunstancias del fallecimiento. Fuentes cercanas a las disidencias de las FARC dijeron que fue obra de un comando del Ejército colombiano que habría incursionado en territorio del país vecino. Otra versión ofrecida indica que murió en medio de enfrentamientos entre su grupo armado y el llamado Frente 33 que lidera otro disidente de las FARC.