Wuhan y cuatro laboratorios de máximo riesgo que investigan los virus más mortíferos

A prueba de huracanes y terremotos, el de Wuhan es uno de los 50 centros de nivel 4 donde se analizan los virus que se contagian a seres humanos

Exterior del Instituto de Virología de Wuhan
Exterior del Instituto de Virología de Wuhan FOTO: THOMAS PETER REUTERS

Desde la aparición de la covid-19 en la ciudad china de Wuhan ha aumentado el temor a que nuevos virus y bacterias mortales puedan escapar de los laboratorios más sofisticados que trabajan con patógenos de extremada peligrosidad que pueden provocar una pandemia. En todo el mundo existen alrededor de 50 laboratorios que se encuadran en la categoría 4 de máximo riesgo, aquellos donde se trabaja con sustancias que pueden ser contagiadas a los seres humanos.

Por debajo están los laboratorios de nivel 3 de bioseguridad, donde se analizan agentes que causan enfermedades graves o letales pero que normalmente no se transmiten entre personas y para los que existen tratamientos preventivos. Estos días, un destacado experto en guerra biológica, el coronel Hamish de Bretton-Gordon, un militar reconvertido en académico que dirigió el Regimiento Químico, Biológico, Radiológico y Nuclear británico, ha pedido a los líderes del G7 que consideren la posibilidad de imponer mayores restricciones para estos lugares, advirtiendo que los laboratorios escasamente regulados son una puerta de entrada para los terroristas.

Las fugas en estos recintos de máxima seguridad son inusuales, pero a veces se producen. Según Reuters, entre 1978 y 1999 más de 1.200 personas contrajeron infecciones en los laboratorios BSL-4 de todo el mundo, 22 de ellos acabaron en muerte. Desde entonces, los trabajadores de estos laboratorios han muerto a causa del Ébola y el SARS o síndrome respiratorio adquirido grave. Uno de los incidentes más inquietantes se produjo en 2007 cuando ladrones intentaron robar patógenos animales de un laboratorio indonesio. Estos son algunos de los centro de nivel de seguridad 4 donde se investiga con virus mortales y transmisibles a los seres humanos.

Instituto Friedrich Loeffler, en Alemania

Este laboratorio de alta seguridad está situado en una pequeña isla en el norte de Alemania y se centra en el estudio de enfermedades animales. En su interior se experimenta con algunos de los virus más mortíferos del mundo. El Instituto Friedrich Loeffler analiza enfermedades y bacterias peligrosas, como la gripe aviar, la fiebre aftosa, el ébola y la enfermedad de las vacas locas. Las medidas de seguridad para evitar una posible propagación de algún virus mortal son tan extremas que las instalaciones se pueden cerrar mediante una presa que puede cerrarse en cualquier momento en caso de un brote. Los investigadores del instituto están particularmente interesados en las “zoonosis”, enfermedades infecciosas que pueden transmitirse de humanos a animales y viceversa. Según los medios alemanes, el laboratorio es el instituto de investigación de enfermedades animales más moderno de Europa.

Toma su nombre del investigador alemán Friedrich Loeffler, quien en 1910 creó este organismo para estudiar la fiebre aftosa. Fue él quien descubrió que esta enfermedad mortal era viral. Según explica Insider, Loeffler se trasladó en 1913 a Berlín, al Instituto Robert Koch de Berlín, cerrándose las instalaciones en la isla, pero en 1926 el laboratorio volvió a abrir y luego se utilizó para la construcción de armas biológicas durante la Segunda Guerra Mundial. Varios años después, durante la Guerra Fría, los científicos utilizaron la instalación para desarrollar vacunas.

Porton Down, Reino Unido

El laboratorio de Ciencia y Tecnología de Defensa (DSTL), en Porton Down, cerca de Salisbury (Reino Unido) trabaja con algunas de las sustancias más mortales del mundo. Fundado en 1916, este organismo de alta seguridad es el más antiguo en la investigación de elementos para guerra química. Sus científicos están acostumbrados a manipular sustancias hiper peligrosas como el ébola, el ántrax, el agente nervioso Novichok y la peste.

Porton Down es desde hace casi un siglo una de las instalaciones más secretas y controvertidas de Reino Unido. El Gobierno británico posee dos instalaciones en su interior. Una es el Laboratorio de Ciencia y Tecnología de Defensa del Ministerio de Defensa y la otra está dirigida por el Public Health England. También alberga otras organizaciones científicas privadas. En el interior de Porton Down se han llevado a cabo ensayos en humanos y en animales. Especialmente controvertida fue la muerte del aviador Ronald Maddison en 1953 tras ser expuesto a agentes nerviosos mientras actuaba como voluntario. El gobierno británico tiene una página en web llamada ‘La verdad sobre Porton Down , en la que califica la muerte de Maddison de ‘incidente trágico y lamentable’. La web informa que el programa de armas químicas británico se cerró en la década de 1950.

Instituto de Investigación Biomédica de Texas, en EUUU

El laboratorio de Bioseguridad Nivel 4 de San Antonio en Texas es uno de los cinco únicos de esta categoría en Estados Unidos y el único que tiene un centro de investigación de primates en su campus. Aquí se investigan los patógenos más peligrosos, los que no tienen cura conocida, entre ellos el brote de ébola en la República Democrática del Congo que provocó la miles de muertes en África. Sus instalaciones están protegidas contra las fugas e incluso contra posibles huracanes.

Esto no impidió que en 2018 tres babuinos se escaparan de sus instalaciones tras colocar un barril de 200 litros junto a una pared y usarlo como escalera para saltar el muro. Media hora después de la fuga, los profesionales del centro lograron atrapar a los animales, pero la institución recibió numerosas críticas por su falta de previsión. El centro argumentó entonces que poseía hasta 1.100 babuinos en sus instalaciones y que han sido muy importantes para el descubrimiento de terapias y vacunas, dando información clave para enfermedades crónicas como la diabetes, la obesidad y la osteoporosis. El peligro de estos animales es que puedan transmitir a la población alguna de las enfermedades que se están estudiando en el laboratorio.

Centro de Investigación Médica de Franceville, en Gabón

Este centro de máxima seguridad científica analiza los virus más peligrosos del mundo y constituyen uno de los dos únicos organismos en toda África que está autorizado para trabajar con el ébola mortal, Marburg, y virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Sus instalaciones están aisladas por una valla electrificada y vigilada las 24 horas del día con cámaras de video.

Dentro del Centro de Investigación Médica de Franceville (CIRMF ) se filtra el aire y se trata el agua y los desechos antes de que salgan del laboratorio. Como en todos los organismos BSL-4, los criterios estipulan que los investigadores se cambien de ropa y se duchen antes y después de usar las instalaciones. Las plantas de energía garantizan un suministro eléctrico ininterrumpido.

Fundado en 1979 por el presidente de Gabón Omar Bongo Ondimba, el CIRMF pronto pasó a ocuparse del estudio del sida, la malaria, el cáncer, las enfermedades virales y las enfermedades tropicales. El centro está financiado por el estado de Gabón con ayuda de Francia, y cada años recibe a científicos y estudiantes Asia, Europa y Estados Unidos, así como de África.

Instituto de Virología de Wuhan, China

En 2015 se abrió el Instituto de Virología de Wuhan, el primer laboratorio de bioseguridad de nivel 4 en la China continental, ya que en Taiwán hay dos laboratorios BSL-4. Desde enero de 2020 está en el punto de mira por las teorías que sugieren que de sus instalaciones se escapó el virus de la covid-19 que ha causado ya millones de muertos en todo el mundo. El de Wuhan es el primero entre los cinco laboratorios de esta categoría de bioseguridad BSL-4 que China espera construir para 2025.

El laboratorio de Wuhan costó 44 millones de dólares y se construyó con capacidad de resistir un terremoto de magnitud 7. Nació para avanzar en el control de enfermedades emergentes y almacenar virus purificados, y ha sido un “laboratorio de referencia” de la Organización Mundial de la Salud vinculado a laboratorios similares en todo el mundo.

El primer proyecto del laboratorio fue el estudio del patógeno BSL-3 que causa la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo: un virus mortal transmitido por garrapatas que afecta al ganado en todo el mundo, incluido el noroeste de China, y que puede afectar a las personas. Según la revista Nature, muchos miembros del personal del laboratorio de Wuhan estuvieron entrenando en un laboratorio BSL-4 de Lyon. Pese a ello, las diversos científicos mostraron sus dudas desde el principio. Richard Ebright, biólogo molecular de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, dijo que el virus del SARS se ha escapado de las instalaciones de contención de alto nivel en Pekín varias veces.