La gran influencia de AQ Khan, el padre de la bomba atómica de Pakistán, en la actual tecnología nuclear

Consiguió acuerdos con una gran cantidad de países, entre los que estaba Irán o Corea del Norte, y creó la red que llevó a la CIA a investigarle

El caso de este hombre es difícil de entender por los diferentes puntos de vista sobre las armas nucleares que tiene el mundo
El caso de este hombre es difícil de entender por los diferentes puntos de vista sobre las armas nucleares que tiene el mundo FOTO: REHAN KHAN EFE

AQ Khan fue una de las figuras más importantes de la seguridad global del último siglo. Concretamente, uno de los hombres más peligrosos del mundo. Alguien “tan peligroso como Osama bin Laden” según palabras del ex director de la CIA, George Tenet. Aunque también “un héroe”, tal y como es considerado en Pakistán, su país.

El caso de este hombre es difícil de entender por los diferentes puntos de vista sobre las armas nucleares que tiene el mundo y, a consecuencia, sobre la diversidad de opiniones que se tienen de manera global sobre el padre de la bomba atómica de Pakistán. En 2003, un grupo de agentes de la CIA y el MI6 estaban en medio de una clandestina misión y, a punto de abordar un avión sin identificación en Libia, les entregaron en unos sobres marrones la última prueba que necesitaban: planos de un arma nuclear con los que involucrarían a Khan.

Pakistán temía el progreso nuclear de la India después de su derrota en la guerra de 1971. Nacido en 1936, Khan desde pequeño demostró ser un estudiante más que brillante. Trabajaba en Países Bajos, en una empresa europea especializada en la construcción de centrifugadoras destinadas a enriquecer uranio, que se podría utilizar para producir energía nuclear o una bomba.

Dirigió su red hacia el exterior, pasando de la importación a la exportación y realizando acuerdos con una gran cantidad de países, muchos de los cuales eran vistos por Occidente como “estados rebeldes”. El programa de centrifugado iraní en Natanz, una fuente de intensa diplomacia global en los últimos años, se construyó en gran parte sobre la base de modelos y materiales proporcionados por AQ Khan.

También se dice que cambió la tecnología nuclear de Corea del Norte y vendió información a Irán. También obsequió a Libia con una bomba china por millones de dólares. Pero, a día de hoy, no se conoce si actuó solo o bajo las órdenes de su gobierno. Lo cierto es que tenía ocho millones de dólares en cuentas bancarias en Pakistán, Suiza y los Emiratos Árabes Unidos, así como comprar un hotel en África occidental y ponerlo a nombre de su esposa.

Con la guerra de Irak, el coronal Gaddafi, líder de Libia, decidió que tenía que deshacerse de su programa, y fue lo que condujo a la visita secreta de la CIA y el equipo del MI6, que persiguieron hasta el final a Khan. Observaron sus movimientos, interceptaron sus llamadas telefónicas y penetraron en su red, ofreciendo grandes sumas de dinero (que, en algunos casos, eran más de un millón de dólares la cifra ofrecida) para que sus integrantes se convirtieran en sus agentes y traicionaran secretos. Con motivo de la investigación que le perseguía, dejó los Países Bajos en 1975.

La búsqueda se intensificó después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, con el temor de que los terroristas pudieran hacerse con armas de destrucción masiva, al igual que la complejidad de tratar con Pakistán y persuadirlo para que actúe contra Khan.

Khan quedó bajo arresto domiciliario e incluso se ve obligado a hacer una confesión televisada. Será recordado como el científico que asumió la energía nuclear de Pakistán. “Salvé al país por primera vez cuando hice de Pakistán una nación nuclear, y lo salvé de nuevo cuando confesé y me eché toda la culpa”, aseguraba en una entrevista en 2008.