Australia sacrifica 10.000 caballos para salvar a sus especies nativas

Las autoridades presentaron un polémico plan que consiste en el asesinato de estas especies para controlar su población y evitar un mayor impacto en el medio ambiente

Con una población salvaje creada a partir de caballos abandonados, fugitivos y perdidos, se calcula que componen una población de cerca de 25.000 en las provincias de Nueva Gales del Sur y Victoria
Con una población salvaje creada a partir de caballos abandonados, fugitivos y perdidos, se calcula que componen una población de cerca de 25.000 en las provincias de Nueva Gales del Sur y Victoria FOTO: Alejandro Prieto EFE

Hasta 1788, los caballos no eran comunes en Australia, la isla con más especies endémicas del mundo. Ese año, once barcos procedentes de Reino Unido introdujeron a los primeros ejemplares del continente. Más de dos siglos después, los brumbies (los australianos llaman así a los caballos) son una especie invasora que ha ido amenazando la flora y fauna de los Alpes australianos, debido a que se extendieron por el sureste del país.

Con una población salvaje creada a partir de caballos abandonados, fugitivos y perdidos, se calcula que componen una población de cerca de 25.000 en las provincias de Nueva Gales del Sur y Victoria. Aunque los ecologistas han advertidos desde hace décadas del peligro que conlleva el crecimiento de su población, considerada una amenaza para animales, plantas y el ecosistema nativo del Parque Nacional Kosciuszko, hasta hora no se había presentado alguna iniciativa acerca del tema.

Pero las autoridades presentaron un polémico plan que consiste en sacrificar a 10.000 caballos salvajes para controlar su población y evitar un mayor impacto en las especies de flora y fauna nativa,. La dificultad y los recursos que conlleva la reubicación de esa cifra de caballos, obligará a asesinarlos por vía aérea y disparándoles desde un helicóptero si no consiguen esa primera vía.

Para más inri, los expertos consideran que sacrificar 10.00 caballos no es suficiente para minimizar su impacto en el medio ambiente, sino que tendrían que ser más. El número de caballos salvajes aumenta a un ritmo de 18% anual y se ha multiplicado más del doble desde 2013 a la fecha. Para 2022, podrían ser 20.000 ejemplares, comprometiendo el futuro de los Alpes Australianos.

Una amplia variedad de fauna

La fauna australiana agrupa una variedad de animales únicos: el 83% de mamíferos, el 89% de reptiles, el 90% de peces e insectos, y el 93% de anfibios que habitan el continente son endémicos del país. Una característica única de la fauna australiana es la relativa escasez de mamíferos placenteros, en oposición a la abundancia de marsupiales, un grupo de mamíferos que complementan su desarrollo embrionario en un marsupio. La colonización de Australia por sus habitantes aborígenes hace más de 40.000 años, y por europeos a partir de 1788 produjo un fuerte impacto en su fauna.

Entre los animales únicos del país, se encuentra el demonio de Tasmania, el Dingo, el canguro, el lobo marino australiano Wallabíes, el Wombat, el koala o el lobo marino australiano. No obstante, los dos últimos son algunos de las especies en peligro de extinción, en una lista en la que se incluyen marsupiales.

Otras polémicas

A principios de año, Australia preparó un exterminio de gatos para evitar que acabaran con la fauna salvaje. Los planes para reducir súbitamente su población levantaron polémica entre los australianos. Las autoridades pusieron como excusa que cientos de especies australianas se enfrentan al peligro de extinción debido al cambio climático, los incendios forestales y sobre todo, la introducción de especies invasoras, especialmente los gatos.

Al igual que los caballos, los gatos llegaron a Australia en el siglo XVIII. Unos 250 años después, su población está cesada en 20 millones de felinos que se expanden por los diversos ecosistemas australianos, según estimaba un estudio de Wildlife Reserach. Este informa relataba que los gatos ferales eran culpables de la muerte de un millón de reptiles diarios, y su comportamiento también le permite cazar aves y mamíferos pequeños.

En 2015, el gobierno arrancó una campaña para financiar a cazadores con el objetivo de sacrificar a 2 millones de gatos entre 2015 y 2020, y la estrategia logró sacrificar a 844.000 en los primeros tres años.