El misil hipersónico que desafía las leyes de la física y que ya es una realidad para China

Nuevas revelaciones indican que Pekín lanzó por separado otro misil mientras el vehículo se elevaba a velocidades hipersónicas

El misil hipersónico lanzado por China en agosto generó alarma entre los funcionarios del Pentágono
El misil hipersónico lanzado por China en agosto generó alarma entre los funcionarios del Pentágono FOTO: Twitter Twitter

El Financial Times ha revelado que China realizó una segunda prueba tres semanas más tarde del primer lanzamiento del misil hipersónico el pasado mes de julio en la que se disparó un proyectil mientras el vehículo deslizante alcanzaba velocidades hipersónicas. Los expertos en defensa y los funcionarios militares del Pentágono expresaron su sorpresa ante el desarrollo tecnológico de China al poner en órbita un proyectil que desafía las leyes de la física y que ningún país ha logrado desarrollar con anterioridad. Sencillamente, el arma imposible cobró carta de naturaleza y se convirtió en una amenaza real. El general John Hyten lanzó su serio aviso sobre las capacidades militares chinas al decir que estas pruebas hipersónicas “deberían crear una sensación de urgencia” en Estados Unidos.

Las nuevas revelaciones apuntan a que la prueba con el misil hipersónico incluyó el lanzamiento de un proyectil separado que fue disparado y que cayó al Mar de China Meridional sin un objetivo aparente, lo cual desconcierta aún más tanto a las autoridades estadounidenses como a las rusas, que siguen sin conocer exactamente cómo Pekín alcanzó ese nivel de avance tecnológico y cuál era el objetivo real del lanzamiento. Pekín, por su parte, ha quitado hierro a esas informaciones argumentando que esa prueba fue una acción “rutinaria” para verificar tecnologías de reutilización aeroespacial.

Según el Financial Times, los funcionarios estadounidenses barajan la posibilidad de que podría ser un misil aire-aire o uno diseñado para confundir a las defensas enemigas cuando el arma hipersónica se acerca a su objetivo. El experto Kyle Mizokamis dice en Popular Mechanics que “parece excesivo y poco rentable lanzar un misil aire-aire en un cohete espacial que luego da la vuelta al mundo” como señuelo.

Pero, ¿cómo funciona esta tecnología y por qué representa un hito en el desarrollo armamentístico? El misil lanzado por Pekín consta de un sistema de bombardeo orbital fraccional (FOBS), una tecnología que acelera una ojiva a la velocidad orbital pero la ralentiza antes de impactar con un objetivo. La segunda parte del polémico misil era un vehículo deslizado hipersónico (HGV). Por separadas ambas piezas son conocidas, pero juntas constituyen una combinación letal y novedosa, hasta el punto de que ha sido comparado con el lanzamiento del Sputnik ruso en la década de los cincuenta.

Las ojivas que transporta el FOBS proceden de distintas direcciones, lo que las hace impredecibles y por tanto más difíciles de detectar que los misiles balísticos intercontinentales (ICBM), que deben volar por caminos predecibles. De este modo, eludirían los radares de alerta y anularían los sistemas de defensa antimisiles.

En el ensayo, Pekín disparó un vehículo deslizante hipersónico (HG), que se envía al espacio ensamblado sobre un proyectil y que vuelve a entrar en la atmósfera rumbo a su objetivo a más de cinco veces la velocidad del sonido (o Mach 5, es decir, 6.100 km/h) y con capacidad para ser maniobrable y dirigible en pleno vuelo.

La mayoría de los vehículos de deslizamiento hipersónico se han diseñado con un misil balístico para una primera etapa, como el Dongfeng-17 chino y el Avangard ruso. Sin embargo, las pruebas recientes de China parecen ser las primeras en entregar un vehículo pesado con un refuerzo FOBS, según sostiene la página web especializada Space.

El proyectil chino alcanzó los 33.800 kilómetros por hora, lo que supone más de 27 veces la velocidad del sonido en el aire, en una órbita baja durante todo el recorrido alrededor del planeta. Hacia el final del vuelo, liberó un vehículo (capaz de contener una cabeza nuclear), que se desplazó hacia su objetivo fallando por apenas unos 40 kilómetros.

Se cree que China usó un misil DF-17 capaz de sortear las defensas más avanzadas al poder ser desplegado desde el espacio, ya sea sobre un cohete, o desde cualquier satélite. Su velocidad es más bien lenta, pero al estar liberado de las limitaciones de trayectoria parabólica que tienen los misiles balísticos intercontinentales, hace que su vuelo sea impredecible, llegando incluso a poder cambiar de dirección en pleno vuelo.

El experto en armas nucleares Ankit Panda, del Carnegie Endowment for International Peace, avisa que lo realmente preocupante no es tanto la velocidad del misil ni su trayectoria si no la carga que puede llevar

Según nuevos detalles recién publicados, el Pentágono está extremadamente alarmado ante la nueva arma hipersónica china, que es aún más compleja y sofisticada de lo que pensaban. Los mayores expertos en tecnología militar de los EEUU no se pueden explicar “cómo China ha podido superar los límites de la física” con este nuevo desarrollo.

China ya dispone de unos cien misiles balísticos intercontinentales con armas nucleares que pueden atacar a Estados Unidos, según Jeffrey Lewis, especialista en misiles del Centro James Martin de Estudios de No Proliferación con sede en Estados Unidos, citado por Financial Times.