“Las imágenes fueron muy fuertes para EE UU porque somos una democracia de ideales y de símbolos”

LA RAZÓN entrevista a Brett Bruen, presidente del Global Situation Room, ex diplomático y asesor de la Casa Blanca

Un año después del ataque al Capitolio de EE UU, la Policía  patrulla en el Monumento a Washington, con el Monumento a Lincoln en el fondo
Un año después del ataque al Capitolio de EE UU, la Policía patrulla en el Monumento a Washington, con el Monumento a Lincoln en el fondo FOTO: Jacquelyn Martin AP

Si nos remontamos a los hechos de hace casi un año, ¿podemos decir que ha sido el mayor ataque contra la democracia que ha sufrido Estados Unidos?

Hemos tenido varias crisis en nuestra historia: la guerra de Independencia y los movimientos contra los derechos de ciertas personas que, se puede decir, son significativos. Sin embargo, el 6 de enero de 2021 fue un día en el que la democracia estuvo visiblemente en riesgo, hubo gente invadiendo el Capitolio como nunca habíamos visto desde las tropas británicas que prendieron fuego a la Casa Blanca durante la guerra de 1812. Esas imágenes fueron muy fuertes para EE UU porque somos una democracia de ideales y de símbolos. El símbolo más importante es la democracia, que es el proceso más importante de la Constitución, y poner en peligro el Congreso por los resultados de las elecciones presidenciales representó un momento de peligro existencial para el país tal y como lo conocemos.

¿Qué explica ese suceso? Es decir, ¿cómo se pudo llegar tan lejos y cómo se llegó a ese momento de violencia, de falta de protección de tanta gente? ¿Se pudo haber evitado?

Hubo varias etapas que empujaron a la crisis a este punto. Donald Trump no reconoció los resultados de las elecciones y la mayoría de su partido le dio su apoyo. Además, quizás la decisión más importante fue que él organizó esa manifestación del famoso “Stop the steal” en el Mall de Washington el mismo día de la certificación de los resultados. Trump puso el aceite y el fuego. Y lo que vimos fue la explosión. Desafortunadamente, es una lección que tenemos que aprender: no hay que dejar la trayectoria de políticos populistas llegar hasta ese punto, hay que pararles los pies antes. No se puede decir “hay que darles tiempo”. Hubo confianza, quizás demasiada, puesta en muchos políticos, incluyendo los demócratas, de que Trump haría su espectáculo pero al final no quería hacer nada para cambiar los resultados.

Lo más importante que podemos aprender de esta experiencia, de esta tragedia, es que no se puede dejar a los políticos, sobre todo a los populistas, llegar tan lejos. Lo que eventualmente pasó fue que él navegó a tal punto sus esfuerzos que estamos de verdad en una situación de riesgo histórico para nuestra democracia.

Si pensamos en un futuro cercano, todo apunta a que puede haber cambios en las próximas elecciones. Hay un comité de investigación abierto pero, a pesar de todo lo que estamos sabiendo ahora, Trump y los republicanos pueden volver a presentarse a las elecciones y hasta ganarlas…

Sin duda, y yo tiemblo porque no solamente en las legislativas de mitad de mandato este año sino también las presidenciales de 2024. Vamos a ver una situación donde Trump y gente de su misma línea, de su movimiento, van a estar negando y no solamente negando sino activamente trabajando en contra de los resultados de elecciones que no salen a su favor.

¿Hay alguna manera de evitar esto? Ahora mismo como presidente de Global Situation Room, ex diplomático y una persona muy activa haciendo trabajando en la Casa Blanca directamente bajo el mandato de Obama y también con la primera dama… ¿Qué dice usted desde su experiencia personal y profesional?

Creo que necesitamos hacer un plan de medio y largo plazo, que es un trabajo de educación, de cultura, de valores… Para ello, hay que comenzar en los colegios, hay que tener más cursos sobre democracia y el proceso constitucional. Además, yo sí creo que necesitamos inmediatamente reconocer que la propaganda e información falsa representa un riesgo mayor para la sociedad, para nuestra elecciones, y hay que tener más capacidad de respuesta cuando haya esta información circulando.

Somos un país, una sociedad, de expresión libre. Sin embargo, debemos reconocer los límites (no se puede decir “fuego” en un teatro) y sirve igualmente para la actual situación de pandemia, con elecciones, etc. donde hay que llegar a un punto donde digamos: “Si seguimos todo el proceso de investigación y al final los resultados se determinan como válidos, no se puede seguir con este esfuerzo ilegal en contra de un resultado”. Aquí yo veo que necesitamos tener mejores procesos para que, si hay algún problema en la elección, tengamos el proceso legal claro y definido. Si no aceptaremos la posibilidad de que los políticos puedan cambiar el resultado de los procesos electorales y eso en una democracia no se puede permitir.

¿Cómo vivió usted los acontecimientos? Me imagino que, como estadounidense, estaría viendo los sucesos insólito, un momento en el que todo el mundo estaba pendiente de lo que sucedía aquí.

Para mí, fue una experiencia tan fuerte… porque yo trabajé con 16 años en el Capitolio como “asistente” de un congresista en un programa de 6 meses y tengo tanto respecto y admiración por lo que representa el edificio que verlo violado por ese grupo fue un poco como ver dañado el símbolo más importante para un país. Y no solamente eso sino lo que representa para la mayoría del pueblo en riesgo.

Recuerdo que sentamos a nuestro hijo frente a la televisión para explicarle lo que estaba pasando y para decirle que eso no se puede hacer, pero también para ayudarle a entender lo que es la democracia, lo que nosotros y su generación va a tener que hacer para protegerla. Creo que el mayor trabajo para reparar el daño a la democracia americana no nos toca a nosotros. Ya nos queda poco tiempo, en términos de lo que requiere la reparación, y necesitamos ayudarles a ellos a hacer lo que nosotros no pudimos hacer y esperar a que ellos vayan a tener más conciencia de la que nosotros hemos tenido.

Tiene 8 años. Son semillas, así que hay que esperar a ver cómo crecen. Imagino que nunca va a olvidar este momento.