EEUU, más polarizado un año después del asalto al Capitolio

Trump prepara un gran acto en Florida en el primer aniversario de las protestas y advierte: “La insurrección se produjo el 3 de noviembre, en las elecciones amañadas”

Las opciones de frenar el asalto al Capitolio fueron en vano para los cuerpos de seguridad ante la avalancha de cientos de manifestantes
Las opciones de frenar el asalto al Capitolio fueron en vano para los cuerpos de seguridad ante la avalancha de cientos de manifestantes FOTO: Julio Cortez / AP La Razón

A falta de pocos días para se cumpla el primer aniversario del asalto al Capitolio, el próximo 6 de enero, demócratas y republicanos siguen representando dos polos opuestos de la política estadounidense en las principales decisiones del país y son fiel reflejo de la polarización existente de norte a sur, a lo largo y ancho de Estados Unidos.

Los liberales insisten en conocer las causas para atajar las consecuencias del mayor ataque contra la democracia sufrido en toda su historia, a través del Comité de Investigación puesto en marcha, mientras los republicanos guardan silencio al respecto pero refuerzan, siempre que tienen ocasión, el argumento del fraude electoral para consolidar su postura partidista.

«¿Por qué no está investigando la causa de la protesta del 6 de enero, que fue la elección general amañada de 2020?», denunció Trump esta semana en un comunicado en referencia al Comité de la Cámara de Representantes de EEUU que investiga el ataque del 6 de enero de 2021. Más de 300 entrevistas realizadas por el Comité han desvelado detalles sorprendentes de la pesquisa en referencia días previos y posteriores a los trágicos acontecimientos, entre los que destacan mensajes de texto que le hicieron llegar a Donald Trump a través de su ex jefe de personal de la Casa Blanca para obligarle a detener a los insurgentes, algunos de ellos procedentes del círculo más cercano del ex presidente republicano, como su hijo mayor Donald Trump Jr.; populares presentadores de FOX, su cadena de televisión aliada y amiga; y senadores y congresistas de su propio partido.

Desde Mar-A-Lago, Trump acusa ahora al Comité de Investigación de querer «mantenerse lo más lejos posible» de las afirmaciones de una elección presidencial amañada, no sin antes pedir a sus partidarios que «miren lo que está sucediendo ahora» en varios estados del país, sin quedar claro a qué hacía referencia el ex presidente de EEUU.

«Tendré una conferencia en Mar-a-Lago para discutir todos estos puntos y más», anunció Trump en el mismo comunicado. «Hasta entonces, recuerden: la insurrección se produjo el 3 de noviembre, fue la protesta completamente desarmada de las elecciones amañadas que se llevaron a cabo el 6 de enero».

A pesar de las acusaciones de Trump, sus propios partidarios fueron quienes entraron armados y a la fuerza en la sede del legislativo estadounidense hace casi un año, dejando a cerca de 140 agentes de la Policía del Capitolio totalmente desprotegidos ante la violencia ejercida por la turba de seguidores del ex mandatario, con un fatídico balance de cinco muertos y cientos de heridos. Más de 700 personas, además, han sido identificadas y acusadas de insurrección.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, que es también la responsable de la investigación abierta, anunció en una carta dirigida a sus colegas congresistas que establecerá un «programa completo de eventos» para conmemorar el primer aniversario del asalto al Capitolio el próximo 6 de enero.

Actos oficiales que, según Pelosi, incluirán conversaciones con historiadores sobre la «narrativa de ese día» histórico sin precedentes, además de una oportunidad para que los miembros del Congreso compartan reflexiones, experiencias y vivencias personales del día en el que muchos legisladores aseguraron temer por su vida. La Casa Blanca y el Senado también tienen previsto organizar actos oficiales el 6 de enero.

Una de las grandes preocupaciones ahora, destacan expertos y analistas políticos, es el bloqueo que muchos Estados de EEUU pueden impulsar a nivel estatal y local durante los diferentes procesos de votación electoral para evitar que se simplifiquen las fórmulas y establecer mecanismos que dificulten la participación.

Todo apunta a que la estrategia republicana de cara a las próximas elecciones de mitad de mandato en noviembre de 2022 y, después, en las presidenciales de 2024, será afianzar la postura de Trump de apuntar al fraude electoral y lanzar acusaciones bajo la sombra de ese argumento. Postura que el propio ex presidente reforzó para justificar la actuación de la turba de seguidores que trataron de impedir el tradicional proceso de nominación del demócrata Joe Biden como ganador de las elecciones del año pasado y su designación como presidente de Estados Unidos.

Una encuesta publicada por el «Washington Post» esta semana revela que uno de cada tres estadounidenses cree que la violencia contra el gobierno a veces puede estar justificada. Estas sorprendentes respuestas representan la mayor proporción de personas encuestadas que se sienten así en un momento convulso para el país, con una división política cada vez más potenciada, olas de protestas raciales previas a las elecciones presidenciales de 2020 con el abuso policial contra personas de raza negra de contexto y la lucha contra las devastadoras consecuencias sanitarias y económicas de la pandemia de COVID19.

La población adulta del país que justifica el uso de la violencia ha ido también en aumento, desde el 16 por ciento registrado en 2010 y el 23% en 2015, según encuestas del New York Times y CBS News. Si bien la gran mayoría, un 65%, continua defendiendo que ningún tipo de violencia puede justificarse, esa cifra ha variado significativamente respecto al 90% que se mostraba igual de contundente hace tres décadas, en 1990.