Europa

Empate técnico entre la alianza de izquierdas de Mélenchon y la de Macron en las legislativas francesas

Nupes logró un 25,9% de los votos y se pone a la misma altura del bloque oficialista, que obtuvo un porcentaje idéntico, en unos comicios marcados por una abstención récord

“Estoy emocionado de ver que nuestra alianza estará presente en 500 circunscripciones y les pido que arrasemos en la segunda vuelta” dijo Jean-Luc Mélenchon, líder de la coalición de izquierda que llegó codo a codo con el bloque de candidatos de Macron a los primeros lugares de las elecciones legislativas en Francia de 2022.

La llamada “Nueva Unión Popular, Ecológica y Social” (NUPES) que reúne a los partidos La Francia Insumisa, Los Verdes, el Partido Comunista Francés y el Partido Socialista, logró su cometido: seguir el liderazgo del extremista de izquierda Mélenchon, quien ocupó el tercer lugar en las elecciones presidenciales de abril, para cohesionarse y sumar la mayor cantidad de diputados posible.

Elecciones Legislativas Francia
Elecciones Legislativas Francia FOTO: T. Nieto

Nupes amasa hoy un 25,9% de los votos y se pone a la misma altura del bloque oficialista, que obtuvo un porcentaje idéntico, según la encuestadora IPSOS.

Una apuesta a todas luces ganadora en términos matemáticos que le da un nuevo respiro a la izquierda tras los resultados catastróficos que obtuvo en las elecciones presidenciales de abril. Con excepción de La Francia Insumisa, que salvó la honra del bloque, todas las demás organizaciones obtuvieron cifras sumamente pobres: el tradicional Partido Socialista obtuvo en abril un 1.75 % de votos, Los Verdes un 4.63 y el Partido Comunista un 2.28%.

Hoy, todos ellos se alzan como una de las primeras tendencias políticas en la ruta hacia la Asamblea Nacional. Mélenchon no duda en autoproclamarse ganador de las elecciones legislativas, sin embargo, su sueño original de coronarse como primer ministro y forzar a Macron a una “cohabitación” es ya imposible a nivel de cifras, puesto que era un logro que sólo podía obtener con una mayoría absoluta de escaños.

La proyección concreta de representación en la Asamblea Nacional para la alianza de izquierda se ubica entre 150 y 190 escaños, contra 255 a 295 de la coalición oficialista. Los números simplemente no le dan ese anhelado puesto de Premier. Sin embargo, Mélenchon sí que está en vías de convertirse en la cabeza mayor de la oposición francesa en el hemiciclo y ya lo está demostrando. Para la segunda vuelta, describe todas las decisiones que impulsará su bancada de izquierda:

Los precios serán bloqueados, el salario mínimo será aumentado a 1.500 euros al mes. En un mes, plantearemos el debate de la jubilación a los 60 años (y no a los a 65 como propone Macron) así como el de la titularización de 800.000 empleados bajo contrato en la función pública” - promete Mélenchon.

Por su parte, la bancada del presidente Macron y sus aliados, bautizada como “Ensemble” (Juntos, en francés) pierde una buena parte del apoyo popular y se encuentra en el mismo nivel que la oposición, al menos en porcentaje, con una cifra de 25,9 %. En número de escaños, la proyección que obtiene es mejor: la encuestadora Ipsos estima que la bancada oficialista podría obtener entre 255 y 295 escaños de los 577 que se juegan en estas elecciones.

Pero más allá de los números, Macron está recibiendo una advertencia: ha perdido 3 puntos con respecto al porcentaje obtenido en primera vuelta de las elecciones legislativas de 2017 y además, podría perder la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional.

La Primera Ministra y jefa de la coalición oficialista, Elisabeth Borne -quien pasó ella misma a segunda vuelta en la región de Calvados, Normandía- atacó a la alianza NUPES y sus simpatías internacionales de dudosa conveniencia:

“No podemos correr el riesgo de la inestabilidad y las aproximaciones. La soberanía nacional no es una ruptura con Europa ni la fascinación por los regímenes autoritarios y la alineación con Rusia, sino una nación fuerte dentro de una Europa independiente. Pido una mayoría fuerte y clara para Ensemble " – dijo Borne.

Por su parte, el partido Reagrupación Nacional, de Marine Le Pen, excandidata de extrema derecha que se midió con Emmanuel Macron en la segunda vuelta de las presidenciales, no parece haber capitalizado el segundo lugar que obtuvo en los comicios de abril con un 41.5%, el mejor resultado de su historia. RN llega en tercer lugar con un 19%, lo que representa un aumento de siete puntos con respecto al resultado obtenido en las legislativas de 2017, pero sin mantener el segundo puesto que alcanzó hace seis semanas.

Sin duda, la negativa a aliarse con otros partidos de derecha como “Reconquista” del extremista Eric Zemmour o más difícil aún, con Los Republicanos, el partido tradicional de derechas fundado por Nicolás Sarkozy, hace que hoy Marine Le Pen sea vea superada en votos por Mélenchon y su nueva alianza NUPES. Marine Le Pen, sin embargo, se mostró satisfecha de los resultados, haciendo un llamado contundente a participar en segunda vuelta:

“El próximo domingo es importante no dejar que Emmanuel Macron obtenga una mayoría absoluta, de la que abusará para aplicar sus métodos egocéntricos y brutales, para imponer su proyecto anti-social en el que gobernará sin ustedes y muy probablemente, contra ustedes. Si ustedes se lo permiten, corremos el riesgo de entrar en un túnel sin luz por cinco años” – declaró Le Pen.

La abstención, la gran ganadora

Apenas seis semanas después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, los franceses volvieron a las urnas arrastrando los pies. Como ya habían vaticinado los sondeos, el hastío fue el gran ganador de la jornada.

Con un porcentaje de 52,8% de abstención -que indica que más de la mitad de los franceses no salieron a votar– el país ha enviado nuevamente el mensaje de desinterés y falta de confianza que le producen los ejercicios electorales, denunciando que no ofrecen un verdadero cambio.

Esta cifra representa un aumento de 1,5% con respecto a la abstención registrada en la primera vuelta de las legislativas de 2017 pero sobre todo, es la participación más baja que se haya registrado desde 1958 en Francia.