Wikileaks

El Gobierno de Boris Johnson da luz verde para extraditar a Assange a Estados Unidos

El fundador de Wikileaks enfrenta 18 cargos, incluido el de espionaje, por lo que podría pasar toda su vida en prisión

Julian Assange, en 2017, en la embajada de Ecuador en Reino Unido
Julian Assange, en 2017, en la embajada de Ecuador en Reino UnidoFrank AugsteinAgencia AP

Julian Assange, el hombre que saltó a la fama internacional tras revelar en 2010 a través de Wikileaks cables secretos de las guerras de Irak y Afganistán, está cada vez más cerca de ser extraditado a los Estados Unidos después de que la ministra británica de Interior, Priti Patel, firmase la orden de entrega, corroborando así la decisión tomada el pasado mes de abril por la Corte de Magistrados de Westminster.

Según el Gobierno de Reino Unido, “las cortes británicas no han encontrado que el proceso de extraditar a Assange sea opresivo, injusto o suponga un abuso de proceso”. “Tampoco han hallado que la extradición sea incompatible con sus derechos humanos, como el derecho a un juicio justo y a libertad de expresión”, puntualizó un portavoz del Home Office.

Se trata de un importante paso en un complejo proceso legal que se alarga ya una década, pero no el definitivo, ya que el australiano tiene ahora 14 días para recurrir y, tal y como ayer avanzó su defensa, no descartan llegar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos si fuera necesario, por lo que el caso podría alargarse incluso por un año más.

La Justicia de Estados Unidos reclama a Assange para procesarlo por 18 delitos de espionaje e intrusión informática a raíz de las revelaciones de su portal. Según la defensa del periodista, pueden acarrear hasta 175 años de cárcel en ese país. Pero desde Estados Unidos matizan que la condena sería entre cuatro y seis años.

Su esposa, Stella Assange, matizó ayer que “no es el final del camino” y prometió “luchar hasta el final” para que no sea entregado. “Él es muy fuerte. No es que esté acostumbrado a esto, pero tiene que luchar, y ése es su instinto y lo que vamos a hacer”, señaló. También insistió en que las acusaciones contra su marido “claramente tienen motivaciones políticas”, aunque mostró su esperanza en que el Gobierno estadounidense de Joe Biden retome la decisión del también presidente demócrata Barack Obama, quien en 2017 decidió no imputar a Assange por el precedente que sentaría para la libertad de prensa. “Este caso tiene severas implicaciones para la prensa en todo el mundo”, reiteró la mujer, visiblemente afectada durante su comparecencia.

A juicio de Stella Assange, la persecución de Estados Unidos contra el fundador de la plataforma WikiLeaks “crea un nuevo estándar para que los gobiernos puedan perseguir a periodistas o disidentes”, pese a que estos no tengan siquiera la nacionalidad estadounidense.

Detenido inicialmente a instancias de Suecia por un caso de supuestos delitos sexuales a día de hoy archivado, Assange ha pasado más de una década confinado en Inglaterra sin ser convicto, primero bajo arresto domiciliario y entre 2012 y 2019 refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, para pasar después a Belmarsh tras ser aprehendido de nuevo a petición de Estados Unidos.

Entre 2010 y 2011, WikiLeaks expuso abusos de Washington en su centro de detención de Guantánamo (Cuba) así como presuntos crímenes de guerra en Irak y Afganistán, además de revelar cientos de miles de cables diplomáticos confidenciales que avergonzaron a Gobiernos a ambos lados del Atlántico.