Política

México

Al menos 66 muertos al explotar una toma clandestina de gasolina en México

Más de 76 han resultado heridas al estallar la tubería

Lugar de la explosión en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo, México
Lugar de la explosión en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo, Méxicolarazon

Al menos 66 personas han fallecido y 76 han resultado heridas tras la explosión este viernes de un conducto de combustible de la petrolera estatal Pemex en el estado mexicano de Hidalgo.

Al menos 66 personas murieron calcinadas tras la explosión de un oleoducto perforado en el municipio de Tlahuelilpan, al norte de Ciudad de México. Entre las víctimas mortales hay siete menores y un niño de doce años. Los afectados se encontraban extrayendo combustible de una toma ilegal que emitía una gran fuga que se elevaba varios metros, una especie de géiser de gasolina, cuando se produjo la explosión. El trágico suceso ocurre solo tres semanas después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que tomó posesión en diciembre, lanzase un plan de combate contra el robo de combustible. La cifra de fallecidos aún no es definitiva pero ya se trata del accidente más letal relacionado con el llamado «huachicoleo», la palabra que utilizan los mexicanos para referirse al robo de fuel.

Alrededor de las 5 de la tarde del viernes las autoridades locales avisaron al Ejército de que se había producido un pinchazo en el ducto a 15 kilómetros de la refinería de Tula, en el municipio de Tlahuelilpan, en el estado de Hidalgo. Según informó el Gobierno, en el momento en que llegaron los militares no había pobladores en el lugar, una zona de campos agrícolas, pero «al aumentar la presión la fuga creció considerablemente», lo que atrajo a cientos de pobladores con bidones y cubetas para llenarlos. Los militares trataron de disuadir a los vecinos pero terminaron replegándose para evitar un enfrentamiento con los vecinos, según la versión del Ejecutivo de AMLO.

La «ordeña» –extracción ilegal de combustible– continuó durante dos horas aproximadamente. En varios vídeos tomados antes de la explosión se veía a familias enteras tratando de hacerse con la mayor cantidad de hidrocarburo en un ambiente que parecía festivo. A las 19:10 horas se produjo la gran explosión y una reacción en cadena al alcanzar a varios vehículos cargados de grandes bidones. Según el diario «Reforma», «los huachicoleros se convirtieron en antorchas humanas, debido a que en su mayoría estaban empapados en hidrocarburo». Otras imágenes posteriores a la explosión muestran a personas gritando envueltas en llamas. El gran incendio no fue sofocado hasta la medianoche del viernes.

Ayer por la mañana, los cadáveres se apilaban en el campo de alfalfa por el que pasa el oleoducto, mientras los forenses trataban de contar los cuerpos. Algunos estaban tendidos de espaldas con los brazos estirados en señal de agonía, otros parecían abrazarse en el momento de la muerte, según informa la agencia Ap. En una escena infernal, el campo quemado aparecía lleno de zapatos y recipientes con los que intentaban robar el combustible. Muchas personas se trasladaron al lugar para intentar saber algo de sus familiares. Además de los 66 fallecidos, 76 personas están heridas (73 hombres y tres mujeres) y hay otras 85 en paradero desconocido.

El presidente mexicano mostró ayer su consternación por lo ocurrido y su apoyo a los familiares de los muertos y heridos: «La prioridad ahora es salvar vidas y atender a los heridos», que fueron trasladados en ambulancias y helicópteros a hospitales de Pachuca (capital de Hidalgo) y Ciudad de México.

López Obrador también señaló su determinación en continuar la lucha contra el «huachicoleo», que cuesta 3.000 millones de dólares anuales al estado, según datos de la petrolera estatal Pemex. Desde hace tres semanas, AMLO restringió notablemente el flujo de los ductos para evitar que bandas de ladrones organizados realicen tomas ilegales para extraer el hidrocarburo que luego venden en el mercado negro. En los primeros 10 meses de 2018 se produjeron 12.581 «ordeñas», 42 cada día.

En este sentido, Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, una organización especializada en el análisis del delito en México, explica a LA RAZÓN que el «huachicoleo» es un crimen especialmente dañino porque «necesita a toda una comunidad cómplice. Se generan incentivos perversos y aumentan otros delitos como el homicidio y el secuestro y debilita la acción del Estado».