Al Sisi elude hablar de la ola de protestas contra su régimen

El presidente de la ONU, Abdel Fattah al Sisi,ayer durante su participación en la Asamblea General de la ONU
El presidente de la ONU, Abdel Fattah al Sisi,ayer durante su participación en la Asamblea General de la ONU

En su primera aparición tras las movilizaciones, defiende «una cultura de paz».

En un día en que Trump dominó la escena con su reivindicación de sus políticas en la frontera y sus guiños y amenazas a países como Corea del Norte o China, hubo también tiempo para escuchar a líderes como el presidente de Egipto, Abdel Fattah al Sisi, y su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan. Desde luego pocos líderes concitan más interrogantes que Al Sisi, que en los últimos días ha capeado las protestas en la calle contra su régimen. Según el Centro Egipcio de Derechos Económicos y Sociales en los últimos días han sido detenidas 274 personas.

Al Sisi proclamó el compromiso de su Gobierno con el diálogo, la diplomacia, el «respeto mutuo» y la «promoción de la cultura de la paz». «En los últimos años Egipto ha tomado parte en un ambicioso plan para avanzar como sociedad, y éste incluye combatir de forma decisiva el terrorismo y lanzar el más ambicioso programa de reforma económica de toda su historia moderna». «Hoy es el día del dictador», había titulado la revista «Político», que en un artículo firmado por Nahal Toosi denunciaba que Trump hablaría rodeado de «autócratas».

Toosi citó a David Kramer, que ocupó un alto cargo en el Departamento de Estado en la administración republicana de George W. Bush, para denunciar que Trump «ha dado un pase a los líderes autoritarios de todo el mundo en lo que respecta a sus abusos contra los derechos humanos. Se centra en el comercio, la economía, la seguridad y rara vez menciona la democracia o los derechos humanos».

Amr Magdi, de Human Rights Watch, escribió este lunes que en Egipto «muchos detenidos se enfrentan a acusaciones de terrorismo, un destino familiar bajo el Gobierno del presidente Al Sisi, que ha tratado de criminalizar la disidencia pacífica, a menudo etiquetando a los disidentes como terroristas y castigándolos con largas cárceles». Según el experto de HRW, «desde 2013, el gobierno de Al Sisi ha aplastado todos los derechos básicos. Y después de siete años de opresión, muchos egipcios ahora exigen dignidad, igualdad y libertad». Trump, por su parte, declaró esta misma semana que «todos tenemos manifestaciones. No, no me preocupan. Egipto tiene un gran líder».

El mandatario egipcio hizo hincapié en la necesidad de «poner fin a la interferencia extranjera» en los países árabes y denunció intentos de «socavar la seguridad nacional árabe» a través de «amenazas sin precedentes» en el Golfo Pérsico, en aparente referencia a las tensiones con Irán.