Cavaco Silva encarga a Passos Coelho formar Gobierno

Pedro Passos Coelho (i), duarante su reunión con Anibal Cavaco Silva, en Lisboa, el pasado 20 de octubre
Pedro Passos Coelho (i), duarante su reunión con Anibal Cavaco Silva, en Lisboa, el pasado 20 de octubre

El presidente luso se decanta por dar una oportunidad a la coalición conservadora, la lista más votada en las urnas, pese a que la izquierda cuenta con la mayoría absoluta en el Parlamento.

El presidente portugués, Aníbal Cavaco Silva, se decantó ayer por continuar con la tradición política del país y encargó al conservador Pedro Passos Coelho, vencedor en las elecciones del 4 de octubre, la formación de un nuevo Gobierno. El primer ministro en funciones tendrá que enfrentarse en los próximos días al resto de fuerzas políticas, que podrían tumbar su investidura con la mayoría que ostentan en la Cámara. Aunque el Bloque de Izquierda y el Partido Comunista ya han asegurado que rechazarán su nombramiento como primer ministro, la clave vuelve a estar en los socialistas, divididos internamente por la intención de su líder, Antonio Costa, de encabezar un Gobierno tripartito de izquierdas. Passos Coelho cuenta con diez días para presentar su programa en el Parlamento. De no salir adelante, el conservador Cavaco Silva podría ordenar la formación de Gobierno a Costa u optar por convocar un Gabinete de gestión hasta la celebración de nuevas elecciones, que no se producirían hasta junio.

Por el momento, descarta encargar a la oposición la formación de Gobierno. «Éste es el peor momento para alterar los fundamentos de nuestro régimen democrático. Esta opción no responde a la voluntad que los portugueses expresaron el 4 de octubre», dijo.

Desde la izquierda se consideró inútil el último esfuerzo del presidente de la República. «Inevitablemente, el que fue nombrado como futuro primer ministro va a caer en esta Asamblea de la República, no tengo ninguna duda sobre eso», anticipó el diputado Joao Soares, hijo del ex presidente Mario Soares.

Además de un mapa político polarizado, las elecciones dejaron el Parlamento, de 230 escaños, fragmentado en cinco formaciones: la coalición conservadora de Passos Coelho, los socialistas, el Bloque de Izquierda, el Partido Comunista y la nueva formación ecologista PAN (Personas-Animales-Naturaleza), que se hizo con un escaño. Portugal Al Frente, la coalición conservadora entre el Partido Social Demócrata y el Centro Democrático y Social, perdió la mayoría absoluta de la que disfrutaba desde 2011 y llegó sólo a los 107 escaños.

El Partido Socialista de Costa, que se hizo con 86, parecía el aliado natural de los conservadores, no sólo debido a sus similitudes en materia económica y su esencia europeísta, sino porque la tradición política del país es que gobierne la formación más votada, aunque sea en minoría. Sin embargo, el aumento de escaños del Bloque de Izquierda, que consiguió 19 frente a los 8 de la pasada legislatura, y los 17 del Partido Comunista, arrojó una mayoría absoluta de la izquierda, con 122 asientos en la Cámara.

El acuerdo entre las fuerzas de izquierda parecía imposible cuando se dieron a conocer los resultados, aunque fue convirtiéndose en una opción factible a medida que comenzaron a sucederse las negociaciones y Costa empezó a acercar posturas con ambos partidos. Tanto el Partido Comunista, que aboga por la salida de la UE y de la OTAN, como el Bloque de Izquierda, que pide una reestructuración de la deuda, criticaron durante toda la campaña a los socialistas y les acusaron de ser garantes de las políticas de austeridad aplicadas por Passos Coelho durante estos cuatro años. No obstante, las tres formaciones alcanzaron un acuerdo de mínimos a principios de semana para formar un hipotético Gobierno tripartito. Aunque aún no se han aclarado las condiciones de dicho pacto, los comunistas y el Bloque de Izquierda han dado su visto bueno a un futuro Gobierno liderado por Costa.

Los conservadores han criticado que esta posibilidad desembocaría en inestabilidad política y pondría en peligro la débil recuperación económica, un año después del fin del rescate. Pero no sólo los conservadores han mostrado su desacuerdo por esta opción, sino que también se han alzado voces críticas dentro del propio PS contra un Gobierno de izquierdas. El eurodiputado socialista Francisco Assis rechazó ayer en el diario «Público» su apoyo al proyecto defendido por Costa. «El PS debería asumir el estatuto de principal grupo de la oposición», afirmó Assis, que criticó que quienes defienden el tripartito tienen «una ambición desmedida por el poder».