Clinton y Trump pelean voto a voto en Ohio y Pensilvania

Los candidatos a la Casa Blanca intensifican sus campañas en los estados decisivos a cinco días de las elecciones más abiertas de los últimos años

Clinton se hace «selfies» con sus seguidores y detrás el rapero «Jay Z»
Clinton se hace «selfies» con sus seguidores y detrás el rapero «Jay Z»

Los candidatos a la Casa Blanca intensifican sus campañas en los estados decisivos a cinco días de las elecciones más abiertas de los últimos años

Todo vale por un voto. La batalla por la Casa Blanca entre Hillary Clinton y Donald Trump se ha convertido en una de las más reñidas de la historia de EE UU. Por este motivo, ambos candidatos saben que necesitan arañar hasta el último voto posible en los estados donde no existe un claro favorito. Así, la demócrata y el republicano apuran sus agendas en los últimos cinco días de campaña. Ayer, Trump tuvo actos electorales en New Hampshire, donde supera a Clinton en las últimas encuestas; en Pensilvania, donde Clinton va por delante por la mínima, y en Ohio, fundamental junto con Florida para el magnate. Mientras, su candidato a vicepresidente, Mike Pence, gobernador de Indiana, visitó Michigan, donde la ex jefa de la Diplomacia se decanta como ganadora, además de Carolina del Norte, estado que perdió el presidente Barack Obama en 2012, y Florida, donde Clinton saca a Trump una ventaja de entre tres y cuatro puntos.

La candidata demócrata preparó su último acto de campaña del día con el artista de hip-hop Jay-Z, en Cleveland (Ohio), con el que trató de llamar la atención del voto urbano y joven de este estado, que ganó Obama en 2008 y 2012. El plato sorpresa de la demócrata en este encuentro de Ohio fue Beyoncé, que se sumó a este «mitin musical» y supuso un golpe de efecto entre los votantes afroamericanos y las mujeres.

Desde hace décadas, ningún presidente ha llegado a la Casa Blanca sin el favor de los votantes de este estado, que cuenta con 18 votos electorales del total de los 270 necesarios para ganar la Casa Blanca. Forma, junto con Michigan y Pensilvania, el gran cinturón industrial de Estados Unidos. Sus votantes de clase trabajadora han sido muy castigados por la crisis de 2008 y los acuerdos comerciales que firmó el marido de la ex jefa de la Diplomacia en los 90, Bill Clinton. Por eso, la movilización es fundamental. Clinton y Trump apelan en Ohio, Pensilvania y Michigan a dos tipos diferentes de electores: la demócrata, a los jóvenes, afroamericanos y latinos. Los dos últimos los tienen aseguros, los primeros se le resisten. Por su parte, el magnate centra su objetivo en los blancos que sienten que la crisis y el cambio étnico les ha apartado de su propio país. Por eso, Clinton diseñó el acto de ayer especialmente para los votantes del condado de Cuyahoga, donde destaca la población joven y afroamericana que podría dar la victoria a Clinton en Ohio. Mientras, Trump estuvo por la tarde en el suroeste en Willmington, una ciudad de arraigada tradición militar, muy golpeada por la crisis económica. Además, en este estado, Trump, que va por delante en las encuestas, también ha demostrado su músculo en las votaciones anticipadas, al igual que en Iowa. Mientras, Clinton disfruta de ventaja en Carolina del Norte y Nevada, según los análisis de la agencia de noticias Bloomberg.

La ex primera dama no sólo confía en el voto joven y afroamericano en Ohio, sino también en el voto hispano, que fue decisivo en las dos elecciones a las que se enfrentó Obama. El electorado hispano representa el 1,8 por ciento de los votantes en esta zona del país, curiosamente el margen de ventaja por el que ganó Obama al ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney hace cuatro años en este estado. Por eso, Clinton ha dejado muy claro en los últimos días a su batallón de voluntarios la importancia de convencer a los hispanos para que salgan el martes a votar.

De esta forma, ayer Clinton estuvo en las grandes urbes de Pittsburgh (Pensilvania) y Detroit (Michigan), donde quiso repetir la misma estrategia que en Ohio. Mientras, Bill Clinton celebró un mitin en Colorado en busca, también, del voto hispano. El vicepresidente Joe Biden se desplazó a Wisconsin, ya que el ex senador de Delaware es el único del equipo de Hillary Clinton que puede atraer el voto de los granjeros de este estado. Clinton, que es consciente de que no puede perder Winsconsin, confía en que sus seis puntos de ventaja sobre Trump se mantengan hasta el próximo martes. La ventaja, notable, y, pese a que este estado tiene un gobernador republicano, Scott Walker, y al republicano de más rango elegido en las urnas: el portavoz de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, que representa Wisconsin en el Congreso, y ya ha votado a Donald Trump junto con los millones de estadounidenses que han optado por el voto anticipado. Ya han votado 36 de los 46 millones de personas (el 40% del electorado) que se espera que acuda a las urnas en 37 de los 50 estados y, de momento, Clinton se impone.