La corrupción hunde a Pérez Molina

El presidente de Guatemala Otto Pérez Molina durante una rueda de prensa en la Casa Presidencial en Ciudad de Guatemala
El presidente de Guatemala Otto Pérez Molina durante una rueda de prensa en la Casa Presidencial en Ciudad de Guatemala

El Congreso retira la inmunidad al presidente de Guatemala a cinco días de la cita en las urnas.

La corrupción rampante en Guatemala ha acabado con la paciencia de miles de ciudadanos que han visto sepultadas definitivamente las esperanzas de cambio que trajo la llegada del general retirado Otto Pérez Molina al poder en 2012. Casi todos sus ministros han ido cayendo por el camino en los últimos tiempos afectados por casos de corrupción. El más sonoro es el escándalo conocido como «La Línea», destapado en abril por funcionarios judiciales y un organismo avalado por la ONU, que consiguieron desmantelar una estructura criminal que recibía sobornos de importadores para evadir el pago de impuestos de aduana. Este caso le costó el puesto en mayo a la vicepresidenta Roxana Baldetti, hoy en prisión preventiva. Y ahora puede costarle la libertad y su futuro político a Pérez Molina tras ser acusado hace diez días por el Ministerio Público de liderar la citada red de corrupción aduanera. Ayer, el Congreso guatemalteco decidió retirarle la inmunidad al presidente del país, ahora podrá ser investigado por los casos de corrupción que se le atribuyen. Tras varios días sin dar la cara, el pasado lunes Pérez Molina compareció ante el país para negar su participación en la trama y negar su renuncia al cargo, si bien expresó su deseo de demostrar su inocencia ante los tribunales. La comparecencia no despejó las dudas de los observadores locales, que resaltaron la actitud esquiva de un dirigente «humillado» y «derrotado» al que le crecen los enemigos. Incluso la Procuraduría General de la Nación, el organismo que brinda asesoría legal al Estado, recomendó a Pérez Molina «presentar su renuncia al cargo con el fin de evitar la ingobernabilidad que traiga como consecuencia la inestabilidad del país».

El pasado jueves enfrentó una multitudinaria protesta en la calle y ayer cientos de campesinos bloquearon varias carreteras del país para pedir la renuncia del mandatario. Por si fuera poco, en medio de una creciente crisis política e institucional, este domingo se celebran elecciones presidenciales, unos comicios censurados por la oposición, que ha pedido que sean retrasados. El oficialista Partido Patriota no volverá a ganar, según los sondeos, algo habitual en Guatemala, donde ninguna formación política en el Gobierno ha logrado retener el poder desde la instauración de la democracia en 1985.

Aunque el Congrteso decidió por unanimidad retirarle la inmunidad al presidente guatemalteco, éste seguiría al frente del Gobierno hasta el 14 de enero de 2016, aunque pierda los comicios de este domingo, en los que el opositor Manuel Balizón, líder del partido Libertad Democrática Renovada, figura entre los preferidos más allá de que su candidato a vicepresidente, Édgar Barquín, ex presidente del Banco Central, figure en el punto de mira bajo la acusación de lavado de dinero.