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El reloj del periodista y disidente saudí Khashoggi grabó su asesinato

Las grabaciones de la que dispondría Turquía para denunciar que el periodista Yamal Jashogi fue asesinado en el interior del consulado de Arabia Saudí en Estambul procederían de su Apple Watch.

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Beirut.

Tiempo de lectura 4 min.

13 de octubre de 2018. 14:42h

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Ethel Bonet.  Beirut. 13/10/2018

El reloj inteligente que llevaba el desaparecido periodista y disidente saudí Jamal Khashoggi cuando acudió al consulado de su país en Estambul, el pasado día 2, grabó su asesinato, asegura hoy el diario oficialista turco Sabah.

"Khashoggi sincronizó el reloj con su teléfono móvil, que dejó (en manos de) su novia antes de entrar (en el consulado)", explica el diario, citando "fuentes fiables" de la investigación.

"Las conversaciones durante su asesinato fueron grabadas por el reloj y enviadas al teléfono y al registro en la nube" o sistema de almacenamiento en servidores remotos, asegura Sabah.

El rotativo agrega que los agentes de inteligencia saudíes se dieron cuenta del reloj y trataron de borrar las grabaciones de la nube, pero no pudieron eliminar todos los archivos.

Según concluye Sabah, la policía y los servicios de inteligencia turcos (MIT) lograron "revelar el asesinato analizando en la nube las grabaciones de audio que los saudíes no pudieron borrar".

Esta grabación podría convertirse en la prueba irrefutable de que el periodista saudí, Jamal Khashoggi, fue asesinado en el consulado de Arabia Saudí en Estambul. Aunque estas pruebas no van a ser de dominio público, fuentes gubernamentales turcas y estadounidenses han asegurado al «Washington Post» y a la BBC que disponen de esas grabaciones en las que se muestra que Kashoggi fue detenido en el consulado por un equipo de seguridad, que después le mató y desmembró su cuerpo.

En su edición online, el Post hace hincapié en la cinta de audio en la que se revelan detalles de su brutal asesinato. «La grabación de voz desde el interior de la embajada expone lo que le sucedió a Jamal (Khashogi) después de su entrada», dijo una fuente de inteligencia cercana a la investigación al rotativo estadounidense. Según esa fuente, «se puede escuchar cómo fue interrogado, torturado y luego asesinado».

En los últimos días, la teoría del asesinato del periodista saudí, crítico con el Gobierno de Riad, ha cobrado más fuerza tanto en la prensa turco como la internacional. Allegados Khashoggi aseguraron tener la certeza de que el periodista fue asesinado en la misión diplomática, e incluso de que su cadáver fue troceado y sacado en maletas, pero el Gobierno turco ha mantenido la cautela hasta que no se encuentre el cadáver.

Las autoridades de Riad han negado desde el primer día estas acusaciones a las que tildan de infundadas. Los saudíes se han mostrado dispuestas a colaborar en la investigación, e incluso han dado acceso al recinto diplomático a la Fuerzas de Seguridad turcas. El portavoz de la presidencia turca, Ibrahim Kalin anunció ayer que se ha establecido «un equipo de trabajo conjunto» entre los policías turcos y los agentes saudíes enviados por Riad para investigar el caso. A pesar de la voluntad de cooperar por parte de Arabia Saudí, varios medios internacionales han destacado que los agentes turcos están teniendo muchas dificultades para poder acceder tanto al consulado como a la residencia del cónsul para rastrear la zona.

La desaparición del periodista crítico con Arabia Saudí ha provocado una ola de indignación internacional. Multinacionales de todo el mundo han decido en el último momento no participar en el evento conocido como «Davos en el desierto», un iniciativa de «Inversión Futura» de Mohamed Bin Salman para modernizar el reino. Al evento que se celebrará dentro de dos semanas en el reino saudí no asistirán magnates como Bob Bakish, máximo responsable de Viacom Inc., o Dara Khosrowshahi, director de Uber Tecnologies Inc. Tampoco lo hará el inversor estadounidense Steve Case ni el propietario del Los Angeles Times, Patrick Soon-Shiong, o la ejecutiva de HP Inc., Joanna Popper.

La misteriosa desaparición de Khashoggi ha minado las relaciones entre Ankara y Riad. A pesar de la cautela que han mostrado hasta ahora las autoridades turcas, el asesinato a sangre fría de un disidente del régimen saudí en su territorio afectará las relaciones a corto plazo. Riad y Ankara no estaban pasando, precisamente, el mejor momento. La situación en Siria, la amistad turca con Qatar, la alianza de Arabia Saudí con EE UU sobre Jerusalén como capital israelí son algunos de los asuntos que habían tensado la cuerda. No obstante, expertos opinan que «la cuerda no se romperá».

«Riad y Ankara se necesitan mutuamente», señaló a la RAZÓN el analista militar Nizar Abdlekader.

No obstante, el experto libanés puntualiza que el hecho de que Khashoggi haya tenido buenas relaciones personales con nombres prominentes del Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) de Recep Tayyip Erdogan y sus fuertes vínculos con los medios progubernamentales en Turquía pone presión al presidente turco para que actúe firmemente contra Riad. «Si Erdogan no se muestra su reacción más fuerte en respuesta a lo que se hizo con Jamal (Khashoggi) en Turquía, se alentará a Arabia Saudí y otros Estados a realizar estas operaciones en Turquía», advirtió Abdelkader.

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