Francia sigue la pista islamista sobre el ataque en Levallois

El sospechoso, Hamou B., permanece hospitalizado y sin ser interrogado. La Fiscalía de París investiga el móvil del atentado y si hubo cómplices

El sospechoso, Hamou B., permanece hospitalizado y sin ser interrogado. La Fiscalía de París investiga el móvil del atentado y si hubo cómplices.

La investigación que la sección antiterrorista de la Fiscalía de París lleva a cabo del ataque del miércoles a una patrulla militar en Levallois, al noroeste de la capital francesa, por «intento de asesinato con fin terrorista» se centra en establecer si existieron cómplices y en atar más cabos sobre la premeditación con la que el atacante actuó, a falta de que éste pueda ser interrogado, algo que todavía no ha sucedido ya que permanece hospitalizado en Lille, al norte del país, tras las heridas de bala con las que fue neutralizado en su violenta resistencia en una autovía cerca de Calais a bordo del BMW negro cuyo rastro registrado en videocámaras fue determinante para acabar con su huida. La Policía sigue trabajando con los elementos descubiertos durante varias redadas efectuadas en su domicilio y en el de otros allegados y conocidos del sospechoso, Hamou B, argelino de 37 años, que si bien no figuraba en el radar de los servicios de inteligencia por radicalización, sí contaba con un antecedente de infracción de la legislación para extranjeros. Con los motivos del ataque aún difusos, las autoridades evitan usar el término «ataque terrorista», si bien recalcan una y otra vez el carácter «premeditado» de la acción mientras la Policía espera ahora el visto bueno de los servicios médicos para proceder a interrogarlo, algo que no se había producido aún al cierre de esta edición ya que tenía que volver a ser operado. Los medios de comunicación franceses han contactado a varios de sus vecinos con una tónica general coincidente: no mostraba signos de radicalización. Según la emisora RTL el sospechoso se dedicaba a labores de mantenimiento en una empresa de alimentación además de conductor para una filial de una VTC, vehículo turismo con conductor, que compaginaba con su otro empleo.

Mientras tanto el ataque ha desencadenado críticas políticas. La primera en torno a la «débil» reacción del presidente Emmanuel Macron, resumida en un par de tuits de apoyo a los militares heridos. Un cambio sobresaliente en el plano de la comunicación respecto a su antecesor en el cargo, el ex presidente Hollande, quien nunca dejó de pronunciarse tras cada ataque. Pero sobre todo, el debate abierto en Francia es el de la conveniencia de reexaminar la llamada operación Centinela, a la que pertenecía la patrulla atacada en Levallois, y que moviliza a 7.000 soldados en permanencia desde los atentados contra el semanario satírico «Charlie Hebdo» y el supermercado de comida judía de enero de 2015. Y en esto coincide tanto la oposición de derechas como la de izquierdas. «No es la operación más oportuna, pues la mayoría de las acciones están destinadas a que los propios militares», criticó la diputada de la izquierda radical Clémentine Autain.