Hamon anuncia su propio proyecto al margen del PS

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, se suma a las deserciones socialistas. ¡En Marcha! enfría las esperanzas de Valls para ser candidato.

François Hollande y Emmanuel Macron coincidieron, ayer en París, en el aniversario de la abolición de la esclavitud
François Hollande y Emmanuel Macron coincidieron, ayer en París, en el aniversario de la abolición de la esclavitud

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, se suma a las deserciones socialistas. ¡En Marcha! enfría las esperanzas de Valls para ser candidato.

A sólo un mes de las elecciones legislativas, el Partido Socialista (PS) parece vivir sus últimos días. El triunfo de Emmanuel Macron en las presidenciales ha terminado por darle la puntilla, aunque la crisis comenzó a gestarse durante el mandato de François Hollande y la fuerte oposición del ala más izquierdista a las reformas de su propio Gobierno, y se fue madurando con la victoria en las primarias del candidato de los rebeldes, Benoît Hamon.

Ya lo dijo Jean-Christophe Cambadelis, el primer secretario del partido, «el PS está muerto, y bien muerto», refiriéndose al partido creado por François Mitterrand en el congreso de Epinay para unir a las izquierdas frente a los comunistas. La gran derrota en las presidenciales, con su candidato eliminado en la primera vuelta con sólo 6,36% de votos, ha levantado acta de lo que Manuel Valls califica de «dos izquierdas irreconciliables».

Esta situación ha provocado la multiplicación de iniciativas paralelas que tienen como objetivo posicionarse para recuperar el liderazgo de la izquierda tras las legislativas, o lo que quede de ella, ahogada a su derecha por la República en Marcha y a su izquierda por la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, ha lanzado en las páginas de «Le Monde» Desde Mañana, una iniciativa apoyada por distintas personalidades como Martine Aubry y Christiane Taubira. Aseguran que no buscan refundarlo, sino trabajar de forma colectiva para «hacer frente a la fatalidad que reina». El propio Hamon ha anunciado otro proyecto que verá la luz el 1 de julio, un «movimiento amplio», por encima de partidos, para encarnar las ideas que ha defendido en sus propuetas presidenciales y que el PS ha abandonado en su programa para las legislativas.

Por su parte, Manuel Valls ha preferido dar el salto y alinearse a la línea «macronista», pero se ha precipitado y está cayendo en el vacío. El martes anunció su intención de presentarse a las legislativas en la primera circunscripción de Essone bajo los colores de la República en Marcha, pero su anuncio fue acogido con frialdad y ayer el presidente de la comisión de candidaturas del nuevo partido, Jean-Paul Delevoye, afirmó que «a día de hoy, [Valls] no cumple los criterios para que se acepte su demanda». A esta humillación se suma la que la quiere infligir el Partido Socialista, cuya comisión de conflictos le ha convocado para iniciar un proceso de expulsión. A mediodía de hoy Valls sabrá si su desdicha ha sido consumada, o si finalmente ¡En Marcha! le acepta. Aunque el partido comenzará a tener que justificar sus primeras infidelidades al compromiso de renovación política.

Otra amenaza para el Partido Socialista es la resurrección de Jean-Luc Mélenchon. Al líder de Francia Insumisa se le ha pasado ya el disgusto de quedar cuarto en la primera vuelta de las presidenciales y ha anunciado su candidatura para las legislativas en Marsella, en la misma circunscripción en la que es diputado un histórico socialista, Patrick Mennucci, que se presenta a su reelección y que ayer no podía ocultar su enfado.

Mélenchon ha explicado a los suyos que «Marsella ha hablado alto», al colocar su candidatura en primer lugar durante las presidenciales, cuando todo el mundo decía que la ciudad estaba «más tentada por el Frente Nacional». Para Mennucci, la candidatura de Mélenchon es una candidatura de «plató de televisión» y ha dejado claro que su circunscripción es «la única de todo el arco mediterráneo en la que el Frente Nacional no tiene ninguna oportunidad de llegar a la segunda vuelta», y concluye que esto muestra que el «único combate» de Mélenchon es «el combate de izquierda contra izquierda».