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Jacques Hamel, un sacerdote de 86 años que sustituía al titular de la parroquia

El padre Auguste Moanda-Phuati, el cura al frente de la iglesia, se incorporaba hoy a mediodía tras unos días de vacaciones.

  • Imagen de Jacques Hamel durante la celebración de una misa.
    Imagen de Jacques Hamel durante la celebración de una misa.
Madrid.

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26 de julio de 2016. 21:17h

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Madrid. 26/7/2016

El sacerdote asesinado en el ataque a una iglesia católica en Normandía, reivindicado por el Estado Islámico, es el padre Jacques Hamel, de 86 años, descrito como un hombre bueno por sus feligreses, siempre al servicio de su comunidad y de los demás, con mucho carisma, según informa el diario francés "Le Figaro".

Hamel era el cura auxiliar de la iglesia de Saint-Etienne de Saiint-Etienne-du-Rouvray, al sur de Ruán, ciudad situada junto al Sena al noroeste de París. Él se encontraba oficiando en el templo cuando los dos asaltantes entraron en el interior y le degollaron.

El padre Jacques Hamel había nacido en 1930 en Darnétal, en el departamento de Seine-Maritime, y había sido ordenado como sacerdote en 1958.

"En mi ausencia, es él quien oficia en la parroquia. Es un cura valiente para su edad. Los sacerdotes tienen derecho a jubilarse a partir de 75 años y él se sentía aún fuerte y prefirió permanecer en su lugar y continuar trabajando", relataba hoy el abad Auguste Moanda-Phuati, cura de la parroquia a la cadena de televisión RTL.

Moanda-Phuati, de nacionalidad congoleña, acababa de regresar de su país, donde había estado unos días de vacaciones y tenía previsto incorporarse a la parroquia hoy a mediodía.

"Era un hombre bueno que ha estado siempre al servicio de la gente, prácticamente toda su vida. Era imposible imaginar que pudiera acabar de esta manera. De hecho, esta mañana en la iglesia estaban en "petit comité, pues no había más que cinco personas", explica el abad.

"A pesar de su edad avanzada, estaba siempre metido en la vida de la parroquia -explica otro sacerdote de la zona-. De hecho, le decíamos 'Jacques, tú ya has trabajado demasiado y sería hora de que te jubilaras', a lo que él siempre contestaba riendo, '¿Tú has visto alguna vez un cura retirado? Yo trabajaré hasta mi último aliento'. De modo que, para él, morir en el momento en que celebraba misa era una forma de consagración, a pesar de las circunstancias dramáticas".

Por estos motivos, han sido muchísimas las muestras de dolor entre miembros de la Iglesia católica francesa.

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