Política

Japón pone fin al carácter pacifista de su Constitución

Una japonesa muestra su rechazo al giro belicista de su país
Una japonesa muestra su rechazo al giro belicista de su país

El Gobierno japonés aprobó ayer que el país a partir de ahora pueda emprender acciones militares en el extranjero incluso si no es atacado, dejando así de lado la hasta ahora Constitución pacifista aprobada en 1947. Para el primer ministro nipón, Shinzo Abe, la decisión tomada ayer «reduce el riesgo de involucración de Japón en una guerra», y agregó que «hemos aprobado la resolución para proteger las vidas y la existencia pacífica de nuestros ciudadanos».

La importancia del cambio hay que situarla en la tensa situación por las disputas territoriales con China por las islas Diaoyu/Senkaku y por las amenazas nucleares de Corea del Norte, por lo que la «reinterpretación» de la Constitución hecha por Abe no aporta ninguna tranquilidad a esta zona asiática. Esta nueva política de defensa del país salió adelante con el apoyo del Partido Liberal Demócrata (PLD) del primer ministro y de su socio minoritario de coalición, el partido Nuevo Komeito. La iniciativa pone fin así al veto a la «autodefensa colectiva» o a ayudar a un país amigo que esté siendo atacado y permitirá a Japón implicarse en operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU o responder a contenciosos de baja intensidad. Las reacciones desde China no se han hecho esperar. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hong Lei, aseguró que Abe «ha fabricado deliberadamente» presuntas amenazas exteriores a Japón, con fines políticos, y advirtió contra acciones que pueden «dañar la soberanía china, y la paz y la estabilidad regional». Por su parte, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Sur, Noh Kwang Il, anunció que su país lo ve «como una significativa revisión a la política de defensa y de seguridad bajo la Constitución de la paz después de la guerra y estamos prestándole mucha atención». Mientras, desde Estados Unidos, el siempre aliado estratégico de Tokio, hubo un apoyo total a la modificación de la interpretación de la Constitución que permitirá a Japón un mayor compromiso con la alianza bilateral, según Washington.

En concreto, las nuevas normas modifican la interpretación del artículo 9 de la Constitución de Japón, llamada «Constitución de la Paz», representando el mayor cambio en la política militar de Japón desde 1954. Hasta ahora, dicho artículo prohibía a Japón la guerra «como derecho soberano de la nación», así como recurrir «a la amenaza o al uso de la fuerza como medio de solución en disputas internacionales», y tener sus propias fuerzas armadas. Muchos ciudadanos japoneses no están de acuerdo con el cambio y protestaron ayer frente al Parlamento y la residencia del primer ministro Abe. En total, unas 10.000 personas participaron en la manifestación. «Si cualquier primer ministro puede cambiar la interpretación de la Constitución, la Constitución no funciona», dijo una de las asistentes, Ayumi Yamashita.

«Después de que esta ley entre en vigor, los soldados japoneses podrán ser enviados fuera a luchar en guerras extranjeras, nosotros no queremos eso», indicó Yoshiharu Uchinuma, de 62 años. «Incluso si Japón no va a la guerra en un futuro próximo, no quiero que mis hijos vayan a la guerra tampoco en diez o 20 años», manifestó Aska Miyanaga, una profesora de 37 años que iba acompañada de su hija y su hijo.

Las revisiones legales para aplicar el cambio constitucional deben ser aprobadas por el Parlamento y se podrían incluir algunas restricciones en ese proceso. Desde su derrota en la Segunda Guerra Mundial, en 1945, el Ejército japonés no ha entrado en combate. Los gobiernos anteriores han aprovechado los límites de la Constitución para desarrollar un Ejército actualmente a la par con el de Francia y para permitir misiones en el exterior que no fueran de combate, pero sus Fuerzas Armadas están mucho más limitadas legalmente que las de otros países.