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«Los chinos ya no quieren tener más hijos»

Yingwei Chen, de 31 años, nació en la región china de Zhedjiang y vive en España desde hace 20 años. Está casado y tiene tres hijos de seis, tres y un año. «¿Tres hijos?», le preguntaron sus compatriotras la última vez que volvió a su país de origen. «Mis amigos y conocidos chinos se sorprenden cuando les digo que sí, que tengo tres hijos con apenas 31 años». Con tres niños nacidos en China, a Yingwei lo habrían martirizado. Desde que entró en vigor la política del hijo único hace 35 años, las autoridades de Pekín han implantado políticas de aborto y esterilización masivas. Las asociaciones de derechos humanos tildan este plan de «infanticidio». Yingwei, en cambio, considera que el control de la natalidad es «una medida dura», pero que se hizo «por el bien del país» y que «si no se hubiera hecho así, China habría sufrido hambrunas y mucha pobreza», explica. «Esta política evitó que la población creciera en 400 millones de habitantes», añade.

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Es obvio que a él y a su mujer les encantan los niños. ¿Se atrevería a tener tres hijos si viviera en China desafiando así al Gobiermo? «No lo sé», responde. «En realidad, puedes tener dos y hasta tres hijos, siempre y cuando pagues la multa, claro». Las sanciones por no respetar las limitación de un solo hijo pueden alcanzar hasta los 14.000 euros y en muchos casos conlleva la pérdida del empleo y la separación de la pareja.

Yingwei, que regenta un comercio de venta de ropa en Madrid, cree que el anuncio del fin de la política de hijo único es una noticia positiva y refleja los cambios que se están dando en el país, pero llega tarde: «Mis amigos me dicen que tener un hijo ya es suficiente y que dos es demasiado. Sencillamente, ya no quieren tenerlos. La mentalidad ha cambiado y cada vez se parece más a la forma de pensar europea. Las personas se dedican a disfrutar más porque el nivel de vida es ahora mejor. Tener hijos es una responsabilidad muy grande en China. En España no tanto», asegura. «Aquí tienes que trabajar bastante porque tienes muchos gastos, pero es algo que puedes asumir».

El cambio en la política de control demográfico también está motivado por cuestiones puramente sociales. Existen en China unos 34 millones más de hombres que de mujeres como consecuencia de las restricciones en la natalidad, lo cual ha generado un desequilibrio de géneros que hace que muchos hombres no puedan encontrar pareja. Hay analistas que ven en ello una causa de frustración e insatisfacción entre los varones: «No creo que sea para tanto, en todo caso dificulta un poco la vida, pero al final acabas encontrando pareja. Además, en China ya no está mal vista la soltería. Eso es algo de la cultura del pasado».

La vida de Yingwei Chen en España es un modelo de éxito. Habla perfectamente el castellano y se siente muy integrado. Desde el principio estuvo arropado por su familia. Sus padres llegaron a España en 1991 en busca de una vida mejor. Él lo haría cuatro años después. En España conoció a la mujer que después se convertiría en su esposa. En un futuro le gustaría volver a su país con sus hijos y no sentirse un extraño porque es padre de tres niños.

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