Internacional

Los venezolanos se concentran en Sol y ponen en Guaidó sus esperanzas de libertad

La noche del 23 al 24 de enero ha sido decisiva para el futuro de Venezuela, o al menos así se sentía en la Puerta del sol de Madrid, donde una manifestación a la que asistieron ciertos de venezolanos residentes en el país mostró su solidaridad con las protestas que vive ahora mismo el país suramericano. Una solidaridad con un solo objetivo, apoyar a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela y conseguir acabar, según los manifestantes en la capital española, “con el criminal que les arrebató Venezuela”.

Publicidad

Después de un minuto de silencio por las últimas víctimas en su tierra, tras el cual todas y cada una de las personas presentes cantó a viva voz el himno nacional venezolano, LA RAZÓN pudo hablar con Leopoldo Ernesto López Gil, el padre del opositor encarcelado por el régimen de Nicolás Maduro. El venezolano, visiblemente emocionado, contaba entre lágrimas que se sentía “inmensamente feliz” por todo lo que estaba pasando, a la par de preocupado por la seguridad de su hijo en Venezuela.

Publicidad

Publicidad

Mientras un manto rojo, azul y amarillo cubría la plaza, los líderes y fundadores de varios partidos opositores a la dictadura chavista animaban a las masas. Incluso opositoras a regímenes anteriores como Isabel Carbona, que luchó contra el ex dictador Marcos Pérez Jiménez, gritó hacia la muchedumbre: “Venezuela ama la democracia y no va a permitir que tiranos, como el que les ha arrebatado el país, se la quiten”.

Pero lo más importante de este día fueron los apoyos internacionales, los reconocimientos que recibió Juan Guaidó desde todas partes del mundo. El primero en llegar fue el del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que reconoció al líder opositor como Presidente venezolano a través de un mensaje en la red social Twitter. Tras él, Canadá, Argentina, Colombia... Cada vez que llegaba la noticia de que un nuevo país reconocía a Guaidó, Sol se estremecía en una mezcla de alegría y esperanza. Las lagrimas estaban a la orden del día.

Publicidad

También desde Madrid, Pablo Casado, el líder del Partido Popular, se unió a la manifestación y pidió, al igual que toda la plaza, que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se sumara a la rebelión. “¡Sánchez escucha, únete a la lucha!”, clamaban al unísono.

Cuando se podía oír de manera continua: “¡aquí nadie se cansa, porque el que se cansa pierde!”, todos los manifestantes tenían su historia. Yusfranger Campanelli de 22 años, vino hace dos al país estando embarazada, “yo sabía que si tenía a mi hijo allí, moriría” contaba apenada, o Carolyn Brito y Alonso Salazar, un matrimonio con dos niños que decidió venir a España para tener una vida mejor que la que Venezuela les estaba ofreciendo. Para todos ellos la idea era clara: “esto es el principio del fin”. Eso sí, como decía uno de los manifestantes: “si esto sale adelante, tendrán que abrir una nueva terminar para todos los que queremos volver a nuestra patria”.

Muchas de las historias que narraban cada uno de los que estaban allí sobrecogería a cualquiera. Personas a las que solo se les dio dos opciones: fuera del país o en la cárcel. Empresarios encarcelados años “solo por eso, por ser empresario”, relataba Jeronimo de Fraites, un portugués que había vivido en Venezuela durante más de 40 años.

Ahora solo queda la incertidumbre de un pueblo esperanzado que esta dispuesto a llegar hasta el final.