Francia

Macron aboga por un rearme de los valores republicanos

El presidente francés defiende la elección de Gabriel Attal como jefe del Gobierno frente a los radicalismos

Emmanuel Macron comparece ayer ante la prensa para explicar el rumbo del resto de su segundo mandato
Emmanuel Macron comparece ayer ante la prensa para explicar el rumbo del resto de su segundo mandatoAurelien MorissardAgencia AP

Tras los cambios, toca marcar el rumbo. Emmanuel Macron, después de haber designado hace una semana como nuevo primer ministro al joven Gabriel Attal y haber remodelado buena parte del Gobierno haciéndolo más compacto y algo más orientado a la derecha, ha dado un paso al frente con el timón en mano para señalar las líneas esenciales de lo que le queda en el Elíseo. Lo ha hecho esta noche en una multitudinaria rueda de prensa, un formato de tal calibre que habría que remontarse a la crisis de los «chalecos amarillos» para recordar al presidente francés someterse a algo similar. Un acto ante cientos de periodistas, muchos de ellos de medios internacionales, subrayando su voluntad de liderazgo más allá de las fronteras francesas hasta el último día que le quede de segundo mandato.

Quizás Macron haya aprendido cómo otros presidentes que consiguieron renovar por un segundo mandato como Mitterrand o Chirac acabaron sus días en el Elíseo sin fuerzas ni influencia. La designación de Attal en medio de la carrera de pesos pesados de su Gobierno por sucederle en 2027 es interpretada como un golpe en la mesa de autoridad e iniciativa política. Macron tendrá el poder hasta el final. Si habrá macronismo sin Macron, será una incógnita en la que influirá el propio presidente que, muy difícilmente podrá desligar su nombre de su sucesor para bien o mal.

En un ejercicio ante la prensa de más de dos horas que continuaba al cierre de esta edición, Macron ha querido tratar las polémicas domésticas sin olvidar la situación del mundo en un momento de «convulsiones históricas». Y para afrontar esa situación mundial, Macron ha pedido un «rearme cívico» en una Francia «más fuerte y más justa» en varios planos que van desde el escolar hasta el económico pasando por el sistema sanitario. Un rearme que comenzará con un notable aumento de la enseñanza de los valores republicanos en la escuela. Un sistema educativo que ha sido el eje central en varios momentos de su discurso inicial: el uniforme escolar será testado en un centenar de escuelas en una experiencia piloto que ya fue anunciada por Attal cuando ocupaba la cartera de Educación. Este rearme de Francia frente a un mundo convulsionado vendrá de la potenciación de esos valores, pero también desde el punto de vista económico «dependiendo menos del extranjero por su energía gracias a la nuclear y el desarrollo de las renovables».

Dentro de esa visión de Francia en el mundo, Macron justificó el nombramiento de Attal como una necesidad de renovación y de dar respuestas «eficaces» a las inquietudes de los franceses. La paradoja es haber nombrado al primer ministro más joven de la V República sabiendo que el futuro caladero de voto macronista estará en los jubilados y cuando se acaba de conocer que la cifra de natalidad del país ha caído a su nivel más bajo desde la II Guerra Mundial. Renovarse sí, pero para pocos. El chascarrillo lo hacían varios medios franceses, mientras Macron quiso justificar algunos de sus nombramientos, entre ellos el más polémico, el de Rachida Dati, ministra de Justicia con Nicolas Sarkozy e imputada desde 2021 por corrupción y abuso de poder. El nombramiento de Dati en Cultura confirmaba el giro a la derecha de Macron. Evidencia la voluntad de proseguir una especie de OPA sobre los sectores más moderados de Los Republicanos con el objetivo de combatir a la extrema derecha de Le Pen con el foco puesto en las elecciones europeas de junio, para las que los sondeos otorgan unos diez puntos de ventaja para la lista de la ultraderecha.

A la gran conferencia de prensa de Macron de este martes le seguirá el discurso de Attal delante de la Asamblea Nacional ya fechado para el 30 de enero, tres semanas después de su nombramiento. Attal lo justifica argumentando que necesita tiempo para dialogar con los líderes de las formaciones de oposición. Una mano tendida al diálogo a sabiendas de la fragilidad parlamentaria que tiene el Gobierno y que llevó hasta en 23 ocasiones a su antecesora, Elisabeth Borne, a gobernar a golpe de decreto. La cintura política que demuestre Attal para llegar a pactos definirá en gran parte la suerte de lo que le queda a Macron en el Elíseo y, problablemente, será uno de los elementos que marque su sucesión.

La nueva ministra de Educación crea la primera crisis a Attal

El nuevo Gobierno Attal ha empezado con una fuerte polémica encarnada en la ministra de Educación, Amélie Oudéa-Castéra. La polémica comenzó el viernes cuando, horas después de asumir el cargo, la ministra justificó ante la prensa la elección de la escuela privada de sus hijos por su "frustración" ante "los montones de horas" sin profesor reemplazante en la pública. La funcionaria justificó la elección del elitista centro educativo privado católico Stanislas --acusado en 2022 de derivas homófobas y sexistas--, porque se situaba en el mismo barrio del centro de París donde vivían. Sin embargo, el diario Libération reveló que su hijo mayor sólo pasó un semestre en la escuela pública infantil Littré y que sus padres lo cambiaron a Stanislas porque el primer centro habría rechazado adelantarlo un curso, y no por problemas de ausencia. La también titular de Juventud, Deportes y Juegos Olímpicos enfrenta una oleada de criticas tanto del profesorado como de partidos de oposición.