México lanza su plan para frenar la migración del sur

Los presidentes de México, López Obrador, y de El Salvador, Nayib Bukele, ayer, tras firmar el acuerdo de cooperación  en la ciudad de Tapachula en México
Los presidentes de México, López Obrador, y de El Salvador, Nayib Bukele, ayer, tras firmar el acuerdo de cooperación en la ciudad de Tapachula en México

México va a entregar de inmediato 30 millones de dólares a El Salvador para que implemente un proyecto de cultivos y genere miles de empleos. Es la primera piedra del plan de desarrollo para Centroamérica con el que el presidente Andrés Manuel López Obrador aspira a mejorar las condiciones de vida en la región y reducir el flujo de migrantes hacia el norte. El objetivo es doble: atender la emergencia en la región y apaciguar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que quiere menos migrantes en su frontera sur.

El escenario de la firma fue la ciudad de Tapachula, en Chiapas, donde el jueves por la tarde el líder mexicano acordó junto a Nayib Bukele, presidente de El Salvador que los 30 millones de dólares irán destinados a cultivar 50.000 hectáreas para crear 20.000 empleos. Próximamente vendrán acuerdos similares con Guatemala y Honduras. En total se destinarán 100 millones de dólares para los tres países.

En primera instancia el dinero saldrá de las arcas mexicanas aunque muchos países y agencias de la ONU ya han manifestado su interés en formar parte de este Programa de Desarrollo Integral, que incluye un amplio abanico de proyectos de bienestar social, lucha contra la corrupción, seguridad pública, infraestructuras, energía...etc.

La Unión Europea abrazó públicamente el plan y Estados Unidos dio también su beneplácito en el acuerdo in extremis que evitó la imposición de aranceles hace poco más de una semana. Mención especial para España, que recibió un agradecimiento extra en el acto de Tapachula por parte del secretario de Exteriores Marcelo Ebrard, por ser «el primero» en respaldarlo. El apoyo internacional parece firme aunque las cifras aún no están claras más allá de lo anunciado. En el caso de España, fuentes de la embajada en México dijeron a LA RAZÓN que «se están identificando conjuntamente los proyectos y aún no se puede anticipar el monto exacto de la inversión».

Una probable explicación a la vaguedad en los números es que el programa aún está en fase inicial a pesar de que México se está esforzando al máximo en presentar cualquier mínimo avance para llegar al 25 de julio con resultados que ofrecerle a Trump. Ese día se cumple la fecha límite de 45 días para que México consiga reducir el tránsito de migrantes por su territorio, so pena de imponer la condición de tercer país seguro e incluso de volver a agitar la amenaza de aranceles. «Se quiere demostrar que estas acciones pueden tener impacto inmediato y no a largo plazo», dijo Ebrard en la conferencia mañanera del viernes.

Los dirigentes mexicanos reivindicaron con este plan el carácter humanista de su política migratoria, tras recibir criticas de haber virado hacia la militarización y el control férreo. De hecho, en la frontera con Guatemala ya se nota el despliegue de parte de los 6.000 Guardias Nacionales acordado con Washington que «ha hecho descender un poco la llegada de indocumentados», según la agencia AP. Pero los testimonios de migrantes en la frontera indican que la huida seguirá hasta que no se acabe con «las pandillas, la delincuencia y la violencia».