Los eructos y Don Quijote

Nos empeñamos en desear buen provecho, agarrar mal una copa o no respetar los turnos en la comida sin saber que pueden hacer más daño a nuestra imagen que un trozo de espinaca entre los dientes

Nunca digas que aprovecheKIKE TABERNER La Razón

Poneos en situación: tenéis una comida de negocios, o una cita este San Valentín… os ducháis, acicaláis, maquilláis con esmero y os sentís seguros y empoderados con el conjunto de ropa que habéis escogido. Os sentáis a la mesa y de pronto se escapa un eructo. Os echáis la copa de vino encima. La pieza de sushi que tan temblorosamente habéis agarrado con los palillos rueda del mantel al suelo. Adiós horas de perfeccionar el outfit. Adiós libido. Puede que hasta adiós acuerdo de negocio.

¿Pesadilla o exageración?

Confucio decía que donde hay educación no hay distinción de clases. Los accidentes comentados arriba no son más que eso, y no hay nada mejor que un perdón y una sana carcajada para quitar hierro al asunto y seguir disfrutando de la comida y la compañía.

Sin embargo, hay veces que nos empeñamos en seguir normas de comportamiento sin saber que pueden ser consideradas como mala educación. Un claro ejemplo es decir “que aproveche” o “buen provecho” antes de comer.

Realmente desde el punto de vista de la etiqueta en la mesa no debería usarse; todos hemos dicho “provechines” al bebé que felizmente eructa al terminar su biberón. Y es que realmente el provecho es ese gas tan molesto en la tripita de los más pequeños, y al que los padres intentan sacar dando palmaditas en su espalda.

Sin embargo al crecer, eructar en la mesa es una de las peores conductas que podemos contemplar. Hace ya unos cuantos siglos que el hidalgo Don Quijote decía a su compañero Sancho “Ten en cuenta Sancho de no mascar a dos carrillos, ni de eructar delante de nadie“.

Además, cuando una persona dice el consabido “que aproveche” el resto de compañeros de mesa se ven forzados a contestar al menos con un gracias y muchas veces esto se hace con la boca llena.

¿por qué la gente se empeña en creer que es de buena educación interrumpir una comida o desear pues que nos eructe en la cara?

El origen de esta costumbre nos hace remontarnos hasta el siglo VII, cuando los árabes conquistaron parte de España y obligaron a las poblaciones a adoptar su lengua y costumbres, entre ellas el regüeldo en la mesa como muestra de haber comido satisfactoriamente. Fueron los Reyes Católicos los que terminaron echándolos del país y renegando de su religión y hábitos (momento en que Cervantes se dedicó a divulgar normas de educación castellano- católicas por medio de sus escritos). Sin embargo, aunque el eructo fue repudiado por la clase alta no fue así entre la sociedad en general y se popularizó el desear buenos provechos entre la gente de a pie. (ojo, que quedar lleno en una comida, es más, comer, muchas veces no era tan sencillo ).

Si nos fijamos en otros países, en Estados Unidos se utiliza la frase “Enjoy your meal“, en frances “bon appétit” y en italiano “buon appetito“. En español podríamos utilizar esa fórmula, un “que disfruten de la cena” que no exige necesariamente una respuesta. Pero sin provechos de ningún tipo.

En otros países del mundo comer haciendo ruido, sorbiendo o eructar es una señal de mostrar al cocinero que has disfrutado de la comida y que sientes gratitud. En China, país de sonoras costumbres en la mesa, es señal de vulgaridad el levantar el dedo meñique , tanto como para nosotros mostrar el dedo corazón y hacer una peineta.

Es más, en Japón (donde sorber el ramen es sinónimo de comida exquisita) el dedo meñique simboliza a la mujer, y separarlo cuando se sostiene una bebida significa estar buscando llamar la atención, narcicismo y egolatría. Vamos, un escote descarado pero a la nipona.

Imaginaos su estupefacción cuando ven a algún español que bebe separando el dedo meñique del resto de la mano. Mucha gente tiene en su imaginario el tópico de la lady inglesa que sorbe delicadamente su té de una taza de porcelana con el dedo meñique inhiesto y lo consideran el no va más de la elegancia.

Nada más lejos de la realidad.

Al igual que agarrar una copa por la base al igual que hacen los catadores profesionales, estos dos gestos demuestran tan solo afectación y falta de ridículo.

¿Volvemos a las comidas laborales? Nunca te relajes mientras estás comiendo con superiores, aunque el ambiente parezca distendido: pueden estar controlando tu educación en la mesa y lo que significa dentro del mundo laboral

¿Acompasas el ritmo de comida a la conversación? ¿Comes educadamente? ¿Esperas a empezar a que lo haga quien tiene alrededor? Está demostrado que la falta de visión de las personas que no esperan a que su jefe empiece a comer primero demuestra falta de concentración.

¿Sabes utilizar correctamente los cubiertos y la servilleta? Ojo si no es así, porque puedes ser considerado como una persona que no sabe manejar los problemas ni establecer prioridades.

¿Bebes con la boca llena? Puedes ser visto como una persona impaciente e irritante en el plano laboral.

¿No puedes reprimir tus ventosidades? Estás muerto, al menos que estés comiendo en Canadá. La cultura esquimal de este país considera los gases como bienvenidos y hasta celebrados. Esto está relacionado con el hecho de que son una población donde se come mucha proteína y poca fibra, por lo que hay un elevado porcentaje de estreñidos. De hecho su deidad más poderosa, el dios Matshishkapeu, en español se traduce como el “hombre pedo”.

De momento en España, sigamos obedeciendo al Quijote.