Cine

¿Puede ser «La Roca» el hombre más sexy del mundo?

Dwayne Johnson es Sansón con la cabeza rapada y un actor inexpresivo, pero el mejor pagado en 2016. En su haber no hay rastro de crítica cinematográfica y sí una apabullante cascada de récords de recaudación y una sobrecogedora ristra de campeonatos de lucha libre

Dwayne Johnson es Sansón con la cabeza rapada y un actor inexpresivo, pero el mejor pagado en 2016. En su haber no hay rastro de crítica cinematográfica y sí una apabullante cascada de récords de recaudación y una sobrecogedora ristra de campeonatos de lucha libre

Es Sansón con la cabeza rapada y un actor inexpresivo. El mejor pagado del mundo en 2016. Hay quien hace camino a partir del talento y quien florece en sus contradicciones, cultivadas como si fueran una planta rara. Hombre de extremos, Dwayne Johnson, apodado «La Roca», fue un huracán en la lucha libre, ese boxeo de mentirijilla en el que incluso participaba, en plan Calígula, el inefable Donald Trump. Al millonario le dio por presidir Estados Unidos y ahí lo tienen, y a Johnson la revista «People» le ha elegido el hombre más sexy del mundo. Quién y cómo decide el particular y qué quiere decir exactamente es uno de esos arcanos tan inescrutables como los intestinos de un agujero negro. Polemizar al respecto resulta igual de provechoso que enzarzarse con un madridista y/o un barcelonista sobre quién merece el Balón de Oro y cuáles, a su juicio, son las razones que sitúan un gol de cabeza por debajo o encima de un quiebro en el balcón del área o un zurdazo a la media vuelta. Uno de esos pasatiempos que retrotraen al personal a una suerte de adolescencia de la que sólo te rescatará el alzhéimer: es que la necrosis cerebral, como la mancha de la mora, con otra se quita.

Como sea, «La Roca» es el fulano más sexy del planeta. Lo ha decretado «People», que adorna los supermercados de EE UU, amigo fiel en cuyos titulares siempre lees sobre el litigio de Angelina Jolie y Brad Pitt y la opinión al respecto de Jennifer Aniston mientras esperas en la cola tu turno para pagar la leche y los pañales.

Hijo, sobrino y nieto de luchadores, la saga familiar le procuró a Johnson una lanzadera. Pero el músculo recio y la capacidad de seducción los trae de serie. Sus combates enloquecían a los fans, aunque a servidor le pilló tarde: dejé de ver lucha libre allá por el 90 o el 91, con catorce o quince años, y Johnson no comenzó hasta el 96, poco después de abandonar una prometedora carrera como jugador de fútbol americano. De esas tan sugestivas, tan llenas de esperanza y armadas de futuro que acaban en nada. Ya asimilado co-mo heredero de Hulk Hogan lo siguiente fue saltar al cine. Lo hizo, por cinco millones de dólares, en «La momia» y repitió la hazaña, con un papel más jugoso, con «El regreso de la momia».

El éxito fue rotundo y a partir de ahí su vida se convirtió en una sucesión de ofertas, reventones en taquilla, portadas, premios y una interminable lista de películas que, francamente, uno rehúye con sólo aproximarse al título. Quiero decir que, aunque más «cool», más sofisticado y, sin duda, con más sentido del humor, Johnson ha ocupado el hueco de un Chuck Norris para tiempos hipsters. Donde éste hacía el cafre en producciones de serie B, Johnson, más listo, enamoró con el filme «El rey escorpión», a las órdenes de Chuck Russell (director de «Pesadilla en Elm Street 3» y «Eraser», y productor ejecutivo de «Collateral», de Michael Mann). Compaginó las producciones cinematográficas con los videojuegos y las apariciones en la saga «Fast & Furious», a partir de la quinta entrega de la saga, con el cachondeo, a costa de sí mismo, en el legendario programa cómico de televisión «Saturday Night Fever». Si uno lee cualquiera de los reportajes que le han dedicado en los últimos años descubrirá que no hay rastro de crítica cinematográfica, para qué, y sí una apabullante cascada de récords de recaudación y, antes, una sobrecogedora ristra de campeonatos de lucha libre.

Hijo y nieto de samoanos, «La Roca» no va de lo que no es ni pretende destacar como monologuista o histrión shakesperiano. A mí me aburren sus películas igual que siento nulo interés por la papiroflexia, la escalada, la apnea, el patinaje callejero o artístico, el cultivo de orquídeas, la colombofilia, los programas de telerrealidad, los concursos, los juegos de azar y los naipes; pero comprendo, respeto y celebro la infinita capacidad del hombre para buscarse pasatiempos y la rica pluralidad de las actividades que alegran la vida de mis contemporáneos. Cada cual disfruta como quiere. O al menos lo intenta.

Si Johnson, si sus cintas de persecuciones, sus videojuegos y sus combates, sus llaves, sus saltos felinos, sus chistes y sus guiones parvularios hacen feliz a la gente, ¿quién soy yo para ponerme estupendo o afearle el gusto a nadie? Me basta con no frecuentar sus productos y recordar que hubo un día (lejano, bastante lejano, eso sí), en el que yo veía el «Equipo A» y no me perdía un episodio de «El coche fantástico». Luego ya crecí y tal, pero le deseo que le vaya bonito y le paguen de miedo en todos los bodrios que protagonice.

Héroes menores

Del Olimpo...

Donald Trump

Es no ya el ganador de la semana o del mes, sino posiblemente del año. Su victoria llena de esperanza a cuantos decidieron que estudiar cansa. Situado en el puente de mando del mundo libre, Trump es al fracaso escolar, y a la democracia, lo que el descubrimiento de la pólvora a la caballería andante. ¿Mi consejo a los niños? Cuidado con los estudios, no vayan a estropearos la carrera.

... al infierno.

Hillary Clinton

Ha confesado que estos días apenas encuentra razones para salir de casa. Normal, habida cuenta de que ha perdido contra el candidato a presidente peor preparado de las últimas décadas. Una derrota de las que entierran a cualquiera y el final de una saga destinada a seguir presidiendo los destinos de América. Parece poco probable que Chelsea, su hija, retome la lucha.