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Lucía Rivera, dulce despegue

Lucía Rivera inicia un otoño dulce con nuevos retos profesionales.

Lucía Rivera inicia un otoño dulce con nuevos retos profesionales.

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Lucía Rivera inicia un otoño dulce con nuevos retos profesionales en la cartera que la relanzan como modelo española de front row en una profesión feroz, donde la perseverancia importa más que la casta. Trabajo -de momento- no le falta. Nuestro ‘Premio 10 a la Moda’ es uno de los rostros cotizados de la nueva generación de jóvenes que despuntan, con campañas para Adidas, Pull&Bear o Women’ secret a sus espaldas. La última en contar con sus encantos ha sido la firma Anekke, especializada en complementos made in Spain. Su carrera no ha hecho más que despegar. Nos lo cuenta ella misma sin tapujos.

Pasado el parón del verano, ¿qué retos asumes esta temporada? La verdad es que he disfrutado un montón de mis vacaciones y, después de unas semanas de descanso, no he parado de trabajar. Ahora es cuando muchas campañas salen a la luz, como la que he firmado recientemente para Anekke o la de Centros Único, que comparto con a mi madre. También he salido en algunas portadas de revistas, como por ejemplo la vuestra, de la cual me siento muy orgullosa. Podría decir que me siento en una etapa muy fructífera de mi vida y estoy bien con mi equipo.

Acabas de cumplir 21 años, tienes toda una carrera profesional por delante. Totalmente. Atravieso un momento vital y ahora es cuando empiezo a sentir que las cosas se van asentando y los proyectos se van encarrilando. A diferencia de cuando empecé, ahora me siento más segura y con la experiencia a cuestas, escojo mejor los trabajos que quiero hacer, que son con los que me puedo sentir identificada con la marca. La verdad es que me siento mucho más a gusto. Ahora soy más selectiva y también denota que me lo estoy currando básicamente. La moda es trabajo y sacrificio.

¿Mantienes esa actitud autocrítica? Tú más que nadie sabes que no es fácil sobrevivir en una industria tan exigente... Sigo siendo muy autocrítica, especialmente en momentos de bajón, y también muy impulsiva. Soy demasiado transparente y no temo a decir las cosas por su nombre. En la profesión, las chicas jóvenes maduramos más rápido porque te obligan a sacar lo mejor de ti. Existen muchos momentos de soledad y de competencia y tienes que hacerte valer por ti misma. Concentrarte en estar bien con tu cuerpo y tu mente. Ser modelo también ha potenciado mi autoestima.

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Ah, ¿sí? Supongo que nadie se salva de los complejos... No, además siempre estamos muy expuestas, tenemos aún más críticas por cualquier cosa y, a la vez, presión por intentar hacerlo todo mucho mejor y demostrar que vales. Mi complejo siempre ha tenido que ver con mi altura -mide 1,71 cm-, porque soy consciente que en pasarela soy bajita, pero tampoco ha sido un bache para desarrollar mi carrera.

En ocasiones has reconocido que te sientes una mujer fuerte y te consideras una superviviente. De hecho, naciste con un problema en tus piernas y eso no ha supuesto un obstáculo para alcanzar tus metas. ¿Es así? Sí, se me rompieron los fémures al nacer en un parto complicado. Me contaron que estuve inconsciente, clínicamente muerta y me salvaron de milagro. Evidentemente me recuperé con los años y ahora tengo una manía: siempre me fijo un montón en las piernas de las modelos -se ríe-. ¡Quién me hubiera dicho que acabaría desfilando! Eso me hace recordar que, cuando me pasa algo malo, pienso donde estoy y no puedo sentirme más agradecida.

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¿Tienes alguna otra manía que aflore antes de empezar un desfile? Ahora muchas menos. Antes me santiguaba para sacarme el miedo, y ahora casi ni me acuerdo. A veces hago como los actores, antes de desfilar muevo mi cuerpo para desestructurarme y sacarme los nervios.

¿Cuál ha sido, hasta la fecha, tu mayor reto en las pasarelas? Los desfiles que he hecho para Pronovias fueron un reto brutal en todos los sentidos. Fue muy emocionante participar en ellos y te das cuenta de la importancia que pueden tener a nivel internacional.

El primer desfile de la firma nupcial lo hiciste junto a tu madre, Blanca Romero. ¿Qué papel ha desempeñado ella en tu profesión? Un papel vital, aunque ella siempre quiso tener un papel secundario y me ha dado la libertad de escoger. Desde que era niña, mi madre predijo que sería modelo. Siempre creyó en mí y me ayudó a confiar en mi misma. Recuerdo una frase suya: “Si quieres, puedes hacerlo” y puso todas las herramientas para que lo pudiera hacer.

¿Qué lecciones de vida te ha enseñado tu madre y aplicas a diario? Me ha enseñado a comer sano y sí, lo hago cada día.

A veces, los apellidos (ser hija de...) pueden ser más un obstáculo que una ventaja. ¿Cómo lo ves? Mi madre me ha ayudado, pero a la vez me ha dado la opción de caer, de equivocarme. Como profesional, yo tengo unas responsabilidades y unos objetivos que cumplir. El hecho de tenga unos apellidos conocidos hace que esté más presión y estás continuamente en los medios por otros temas que no son estrictamente profesionales. Es esa cultura del escaparate de quedarse solo con lo superficial. En mi caso, ahora empiezo a hacerme valer por mí misma y no hablo en los medios de temas que no estén vinculados con la moda. Ahora mismo estoy centrada en mi carrera, que es un mundo difícil en el que hay que sobrevivir y, si no rindes en tu trabajo, no prosperarás. Y yo lucho por conseguir lo que quiero.

¿Y qué es lo que quieres? Trabajar de lo mío sin parones, no me importa donde, pero quiero seguir haciendo editoriales, campañas o lookbooks que es donde tengo el máximo potencial, y luego, desfiles. Ahora mismo tengo trabajo en España, pero no descarto en un futuro volver a marcharme fuera. Otra vez a París o a Milán a coger más experiencia. Aún no lo sé, esta profesión es bastante imprevisible y llena de incertidumbre. Eso es quizás lo que más me cuesta de la moda.

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¿Cuáles son tus modelos a seguir? Me encantan las supermodelos de los 90: Linda Evangelista, Naomi Campbell y Cindy Crawford. También me gusta su hija, Kaia Gerber. De hecho, con Cindy y Kaia me siento un poco identificada. Madre e hija trabajan en el mismo mundo y se ayudan respectivamente. Lo único que me da un poco de lástima es lo que me está costando a mí sacarme esta etiqueta de ser “hija de”. ¡No soy ninguna enchufada!

¿Te planteas en un futuro probar suerte en otros sectores? Ahora mismo, no, porque estoy centrada en mi carrera. En un futuro no descartaría hacer interpretación, diseño, estilismo... Algo más artístico, ya que al fin, y al cabo, es lo que he visto desde pequeña. También me gustaría impulsar algunos proyectos solidarios. Supongo que con el tiempo ya lo iré viendo.

Tú vives el presente. Exactamente, y más con mi profesión. Soy consciente de que este momento no me va a durar toda la vida, pero sé que, con esfuerzo y pasión, me puedo dedicar a la moda durante muchos años y desde otras perspectivas, como, por ejemplo, hacen Eugenia Silva o Naty Abascal, dos ejemplos a seguir para mí. La moda es para mí una vocación y soy consciente de su fin. Quizás por eso la disfruto un montón.

10 básicos:

1. No falta en tu armario... Camisetas básicas

2. El perfume al que siempre vuelves... La Vie est Belle de Lancôme

3. No falta en tu bolsillo... Un pintalabios rojo

4. Una sencilla técnica de relajación... Cerrar los ojos y respirar a fondo

5. Un accesorio imprescindible... Un bolso

6. En coche, confort o deportividad... Confort

7. Un paraíso para perderse... México

8. Tu plato con estrella Michelin... Las croquetas de Cristina Pedroche

9. Qué bebes en tu momento cóctel... Algo dulce sin alcohol

10. Analógico o digital... Ambas

Producción: pequeñas GRANDES cosas

Fotografía: Guille Sola

Retoque fotografía: Juankar Gibson

Maquillaje: Pilar Ortiz

Estilismo: Ana Capel

Agencia representación: Uno Models