Modelos unidos de América

La Razón
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La visita de los Reyes de España a la Casa Blanca fue un éxito y Doña Letizia, como era de esperar, ha hecho gala de su elegancia en todo momento. Desgranamos los estilismos con los que ha brillado en Washington.

La visita de los Reyes de España a la Casa Blanca fue un éxito y Doña Letizia, como era de esperar, ha hecho gala de su elegancia en todo momento. Desgranamos los estilismos con los que ha brillado en Washington

Blanco y negro

El viaje de los Reyes de España a Estados Unidos nos ha dejado unos «outfits» estudiados al detalle y que no han defraudado, aunque, permítame el atrevimiento, Majestad, eché de menos alguno de esos colores que tanto la favorecen. El blanco y el negro, sin duda, son una apuesta segura pero el rojo, el burdeos y el azul le sientan de cine. Durante su estancia americana, Doña Letizia ha hecho acopio de su elegancia y sobriedad y también de su fidelidad a Felipe Varela, su modisto de cabecera, al que ha recurrido en cuatro ocasiones. Muy comentado ha sido el «look» elegido por la Reina para su encuentro con el matrimonio Obama en la Casa Blanca. No tanto por el vestido en sí mismo, impecable, aunque muy similar al lucido en México en tono rojo, sino porque doña Letizia no se cambió de zapatos y realizó la visita al huerto ecológico calzada de Prada. No sabemos si la Reina conoce el infalible truco de los «cubretacones» de plástico para no destrozar los zapatos en el jardín, pero lo cierto es que atravesó el huerto de Michelle como si fuera en alpargatas. Es asturiana y la «tierrina» marca.

Tailleur perfecto

A estas alturas sobra decir que la Reina Letizia es una de esas mujeres que se conoce muy bien pero, cabe repetirlo. Sabe cuáles son sus puntos fuertes y, desde luego, el conjunto de top y falda, de Nina Ricci, reúne un par de «tips» de estilo para tomar buena nota. Por una parte, con el escote «halter» o ligeramente metido hacia el cuello, consigue resaltar sus hombros y, por otra, el bajo acampanado del top potencia la cadera creando la deseada silueta reloj de arena. Además, los botones en contraste con el negro de su traje, unidos a la falda lápiz, estilizan y alargan la figura y, claro, al lado de un Rey como Don Felipe, todos los trucos son siempre bienvenidos. Los zapatos elegidos por la Reina para esta recepción en la residencia del embajador español son un modelo de la firma alicantina Magrit que ya ha lucido en otras ocasiones.

Más flores

Repetía vestido pero estaba guapa, que es de lo que se trata. El modelo, de la firma Hugo Boss, de seda con estampado de flores en tonos rosas y malvas, acompañado de una chaqueta de manga francesa, fue el «look» con el que la Reina acudió al Instituto Nacional del Cáncer de la capital de Estados Unidos. El traje, que ya había lucido en julio de 2014, como digo, fue apropiado para una mañana en la que, desde luego, su estilismo no era lo más importante. Correcto, eso es todo. Los zapatos, en tono beis y repitiendo firma, Magrit, fueron el complemento ideal para una cartera tipo sobre, también clásica en su vestidor, en charol tono maquillaje del modisto Felipe Varela. Melena suelta antes de una noche en la Casa Blanca.

En el Capitolio

Era la gran noche y las semitransparencias, uno de los efectos favoritos de Doña Letizia, dejaron patente que la sofisticación se le da de maravilla. Claro que con un hombre como Felipe Varela, que conoce sus gustos al detalle era imposible fallar con el vestido de cóctel, modelo «Georgetown», de tul bordado en hilo negro, crudo y rosa candy. La Reina también dio en la diana al elegir un recogido absolutamente elaborado y del todo favorecedor. Habrá que tomar nota del trenzado trasero, auténtico encaje de bolillos, porque apunta a convertirse en el peinado más copiado de la temporada. Los pendientes largos formados por cadenas de oro fueron el toque maestro a un estilo perfecto y comedido... y es que en la Casa Blanca no se cena todos los días. Por cierto, ¿qué prepararía Michelle?

Festival de cine

Para la inauguración de la quinta edición del Festival de Cine Español, en Miami, la Reina llevó un vestido estilo años 20 que estrenó en 2012 para la boda de Álvaro Fuster y que nunca había lucido en público. Vestido, una vez más de Felipe Varela, en «geogette» de seda verde talco bordado en cristal y plata vieja,que Doña Letizia combinó con un abrigo en seda lavada al tono, sandalias piel metal bronce de Carolina Herrera y «pochette» bordada en plata vieja del mismo modisto. ¿El toque final? Un original moño bajo, peinado con ondas al agua sobre la frente.