La brecha en las pensiones aboca al triple de mujeres mayores a la dependencia pública

Más de 250.000 andaluzas tienen como único ingreso la paga de viudedad, cuya media es de 664 euros al mes

La mayoría de usuarios de los servicios públicos de dependencia son mujeres / Foto: María H. Ortiz
La mayoría de usuarios de los servicios públicos de dependencia son mujeres / Foto: María H. Ortiz

Más de 250.000 andaluzas tienen como único ingreso la paga de viudedad, cuya media es de 664 euros al mes

En Andalucía hay 1,4 millones de personas mayores de 65 años y serán más en las próximas décadas. De momento, constituyen casi el 17% de la población y está previsto que ese porcentaje supere el 28% en 2040 debido a que nacerán menos niños y viviremos más. Casi uno de cada diez andaluces tendrá entonces más de ochenta años, lo que requerirá un esfuerzo mayor para su atención, que ya copa gran parte de los servicios públicos sanitarios y de dependiencia.

En el ámbito de la sanidad, más de la mitad de los ingresos en hospitales públicos son de mayores de 65 años: en 2017 supusieron el 57%, según datos publicados por la Junta. Fueron veintidós millones de ingresos en un año. En dependencia, siete de cada diez usuarios –unas doscientas mil personas– superan esa edad. Llama la atención que a partir de ese momento quienes requieren asistencia son en su inmensa mayoría mujeres (73,5%).

El Informe de Evaluación de Impacto de Género de los Presupuestos de la Junta de este año corrobora que «los hombres tienen mayor disponibilidad de cuidados en el hogar o, en su defecto, mayores recursos para externalizar estas funciones, dada su mejor situación respecto al empleo y a las prestaciones ligadas a éste en la etapa de jubilación». Las mujeres, por contra, se encuentran en la situación «opuesta y, en general, no disponen de otros recursos de cuidado que no sean los públicos». Ese desequilibrio se produce porque ellas viven más –con una esperanza de 84 años, cinco más que los hombres–, pero su salud es peor a causa del trabajo doméstico que han soportado –y soportan–. «Todo ello es congruente con los patrones de género, según los cuales los hombres en situación de dependencia delegan su cuidado en mayor medida en otras personas o del entorno familiar –sus parejas mujeres, muy probablemente–», expone el citado informe.

Quedarse viudas añade una dificultad más a su situación al verse mermados sus recursos económicos. Como máximo, les quedará un 60% de la pensión que cobraba su cónyuge, que puede llegar al 70% si concurren determinados factores. La pensión de viudedad la reciben ellas en un 92% de los casos, siendo la media en Andalucía de 664 euros. Y más de 250.000 mujeres andaluzas viven únicamente con ese ingreso, según se desprende del análisis de las pensiones realizado por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA). La diferencia con la pensión media de jubilación –que perciben mayoritariamente los hombres– es de 360 euros. «Es un problema en el que ningún Gobierno ha entrado de lleno», advierte Juan Fernández, presidente de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (Mayores UDP). Las dificultades no parece que vayan a solventarse de manera inmediata porque todavía un 62% de las mujeres en edad de trabajar no lo hacen, bien sea porque están en el paro o porque siguen asumiendo las tareas domésticas.

«Queremos que la pensión mínima llegue a los 1.080 euros y que no esté nunca por debajo del salario mínimo», reclama Fernández. Su petición engloba las pensiones de viudedad porque son las más bajas, un 25% menos para quienes viven en el ámbito rural. «Es complicado vivir con seiscientos euros si esa persona sigue teniendo los mismos gastos, únicamente una boca menos que come. Tienen que continuar pagando el IBI, la luz, el agua... vienen unos cargos tremendos y no pueden hacer frente», lamentan desde UDP. Para atenuar su precariedad, exigen que estas pensiones sean como mínimo del 75% de la base reguladora. «También proponemos que se modifique el sistema de la Seguridad Social para que a la hora de la jubilación el que no haya alcanzado los años exigidos tenga una pensión de forma proporcional a los años cotizados, no que esa cotización se pierde si no se alcanza el mínimo –critica–. En Francia eso mismo se hace ya».