Las sustituciones de médicos sólo llegan al 2,7 por ciento en verano

Facultativos alertan de que el SAS sigue contratando con jornadas al 75% y al 50%

Profesionales sanitarios protestan por los recortes ante la sede del SAS, en Sevilla
Profesionales sanitarios protestan por los recortes ante la sede del SAS, en Sevilla

sevilla- Para la presidenta de la Junta, Susana Díaz, la sanidad pública es «la joya de la corona de los andaluces». Sin embargo, el tesoro del que presume se desgasta mucho más en verano, cuando quedan en evidencia los recortes del Servicio Andaluz de Salud (SAS) y las debilidades de un Plan de Verano que no contenta a los profesionales sanitarios. La pasada semana, el consejero del ramo, Aquilino Alonso, se empeñó en defender en el Parlamento andaluz el refuerzo de personal en las zonas costeras y la sustitución de profesionales que están de vacaciones, «manteniéndose la actividad quirúrgica y asistencial prevista» en los grandes hospitales de referencia y en los centros de atención primaria.

No obstante, la realidad que padecen día a día los empleados del SAS es mucho más cruda que los fríos datos que ofrece la Administración sanitaria. Precisamente, Alonso aseguró que se prevé la contratación de más de 1,5 millones de jornadas de trabajo para sustituir a los trabajadores que están de vacaciones, lo que supondrá una inversión de 65,7 millones de euros. El Sindicato Médico Andaluz (SMA) duda de estas cifras y denuncia, a su vez, que las sustituciones de facultativos en esta época del año tan sólo llegan al 2,7 por ciento. A juicio de Rafael Carrasco, vocal de hospitales del SMA, los datos que aporta el SAS cada verano «son una trampa», ya que «se incluyen todos los contratos, tanto pinches de cocina, auxiliares de administración, conductores de ambulancias o contables». Unas cifras «tendenciosas» que, según Carrasco, deberían estar desglosadas por categorías profesionales, además de figurar si corresponden a atención primaria u hospitales.

Otra de las prácticas habituales es incluir la contratación de especialistas en el plan, cuando «lo lógico es que se sumen médicos para las urgencias y enfermeros». Se trata de profesionales de diferentes ramas, como radiofísicos, patólogos, bioquímicos o hematólogos, cuya contratación ya está prevista desde hace tiempo y que figuran en el plan «para abultarlo». En la misma línea, según Carrasco, constan eventuales que están cubriendo una baja maternal y que realmente no están contratados como refuerzo.

En cuanto al cierre de camas, habitual en los meses de julio y agosto, el SAS prefiere hablar de «reservas» y que «en función de las necesidades puntuales de cada hospital se pondrán en funcionamiento de manera inmediata». En este sentido, Alonso cifró en un 14,26 por ciento las camas que no estarán operativas, dado el «descenso de la demanda asistencial», que cifró en un 20 por ciento. En total, según los cálculos de los sindicatos, cerrarían unas 3.000 camas en los hospitales andaluces. Sin embargo, un somero repaso por los datos que ofrece el SAS sobre los grandes hospitales demuestra que las cifras son mucho más abultadas. En el Virgen Macarena de Sevilla cierran en torno a 150 camas, un 20 por ciento del total; en el Virgen del Rocío unas 300, un 27 por ciento, y en el Virgen de Valme se cierran un total de 111, con sesiones quirúrgicas que bajan hasta el 25 por ciento en agosto y casi la mitad de las consultas también clausuradas. Ante esta panorama, según el vocal del SMA, los profesionales «tienen que hacer grandes esfuerzos para aguantar la presión asistencial que se produce con tantas camas cerradas», ya que en muchos hospitales «se cierran alas enteras».

Otro de los anuncios de Díaz que se sigue incumpliendo de manera reiterada es el de la recuperación de los contratos de los eventuales al cien por cien de la jornada. Lo prometió el pasado mes de enero, asegurando que la medida tendría efecto a partir de marzo, en plena campaña electoral. Según alerta el Sindicato Médico Andaluz, en verano se siguen contratando al 75 por ciento e incluso al 50, aunque «la Administración remarca que esto se sigue produciendo porque se están identificando todos los contratos para subirlos al cien por cien». ¿Cómo repercute esto en la asistencia? Según Carrasco, a estos profesionales «se les exige trabajar más horas que las que figuran en su contrato». De esta manera, las horas extra, «si consiguen pagárselas, computan como horas de guardia, unos 15 euros por hora, mientras que si son horas extra en el puesto de trabajo habitual se deben pagar a 30 euros por hora».

Pese a ello, matiza que estos contratos «ya son menos habituales» y que «la mayoría» se están pasando al cien por cien de la jornada, aunque reconoce que «todavía queda mucho camino por recorrer».