Política

Valladolid

Foces reivindica las lecciones de libertad, solidaridad, esfuerzo y saber ser de la Semana Santa de Valladolid

El subdirector de El Norte de Castilla pregona la Pasión vallisoletana en una abarrotada Catedral

El subdirector del Norte de Castilla, José Ignacio Foces, pronuncia el pregón de la Semana Santa de Valladolid
El subdirector del Norte de Castilla, José Ignacio Foces, pronuncia el pregón de la Semana Santa de Valladolidlarazon

En un pregón cargado de recuerdos y emotividad el subdirector de El Norte de Castilla, José Ignacio Foces, reivindicó las «lecciones de libertad, igualdad, solidaridad, esfuerzo, saber ser y valor» de la Semana Santa de Valladolid.

Ante una abarrotada Catedral, repleta de cofrades y de autoridades, destacó de la Pasión de la capital del Pisuerga que es «escuela de muchas cosas», entre ellas de «recogimiento, de meditación y de esperanza».

Además Foces tuvo un recuerdo muy cariñoso a las cofradías, que todos los días del año «imparten clases magistrales» de comportamiento, «grandes lecciones de vida» y de «solidaridad», ya que «por culpa de la grave crisis económica llevamos más de una década en la que se ha incrementado esa labor callada para ayudar a quienes, dentro o fuera de ellas, pasan apuros».

Asimismo, resaltó «la aportación de las hermandades a la Cultura» de la ciudad, «empeñadas en que sus tallas se conserven en perfecto estado».

El subdirector del periódico decano que está cumpliendo 165 años de fructífera vida también recordó cómo se produjo, en su pueblo Villavicencio de los Caballeros, su «fascinación» por la Semana Santa de Valladolid.

En este sentido, explicó cómo con el apoyo de su familia fue conociendo y entusiasmándose de cada una de las tallas y de las cofradías, hasta que una vez superada su etapa de «mozo de resplandor, como llamaba mi abuela materna a la juventud, alguien me enseñó la medalla, el hábito y la imagen de Jesús Nazareno, y me quedé prendado por sus ojos, es lo que me decidió a ingresar en esa hermandad».

Por último, Foces animó a los vallisoletanos a «salir a las calles, como cada primavera, para mostrar al mundo la sucesión de sonidos y lugares con la que se consigue que lo que esté y pueda palparse como en ningún otro momento del año sea el alma de la ciudad, un alma que se compone de la suma armónica de las almas de todos y cada uno de sus cofrades y de los que se sitúan en las aceras».