¿ A quién le confío mi voto ?

no de los privilegios que te da la edad y la experiencia es poderte mojar importándote un bledo las consecuencias.

Parto de la premisa de estar vacunado de la política, ser escéptico respecto a los partidos entendidos como organismos cerrados poseídos por la razón, mi concepto de la militancia y la disciplina lo dejo para mejores causas. Creo en las personas, así votaría a José Antonio Gilbert del PP, a David Pérez del PSC, a Juanjo Aizcorbe de Vox, y a otros tantos amigos que tengo en diferentes partidos, donde también tengo conocidos a los que no votaría nunca.

Como la experiencia demuestra que los programas se cumplen o no, el único programa en el que creo es que mis hijos puedan vivir en Cataluña y en España como yo he vivido, y que lo que digan sobre aspectos sociales y económicos sea razonable. Pues bien con estas premisas conocí hace ya mucho a Albert Rivera, nos hicimos amigos y modestamente ayudé en lo que pude, porque siempre he pensado que me podía garantizar lo único que me importa. Conozco también a José Manuel, a Juan Carlos, a Inés, a Edmundo... y me reafirmo en esta idea.

La amistad verdadera no está para tocar las narices cada día al amigo que está ocupado, sino para ayudar cuando haga falta y consciente de ello procuro no molestar.

Tengo además la suerte de conocer a los padres de Albert, una gente estupenda, sencilla y ejemplar, por eso estoy convencido que esa es la mejor garantía para lo que me importa y lo digo desde la lejanía más absoluta hacia las campañas electorales y los mítines.

Ya me he mojado, solo me queda por añadir que gane quien gane, al día siguiente nos tocará seguir currando.