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Jesús Conte: «No creo que fuera bueno que Jordi Pujol visitara a los presos»

El ex jefe de Prensa indica que "no olviden que él es un hombre de fuertes convicciones cristianas y, por tanto, el sentimiento de culpa le perseguía durante años"

  • Jesús Conte (Barcelona, 1954) ejerció de jefe de prensa de Jordi Pujol en su última etapa como presidente de la Generalitat, entre 1998 y 2003. Antes, había sido responsable de comunicación de CDC entre 1983 y 1987. Ahora, ha coordinado «Reconeixement a Jordi Pujol. Las raíces de una lucha, su obra política» (Editorial Base), una obra para reivindicar al ex president.
    Jesús Conte (Barcelona, 1954) ejerció de jefe de prensa de Jordi Pujol en su última etapa como presidente de la Generalitat, entre 1998 y 2003. Antes, había sido responsable de comunicación de CDC entre 1983 y 1987. Ahora, ha coordinado «Reconeixement a Jordi Pujol. Las raíces de una lucha, su obra política» (Editorial Base), una obra para reivindicar al ex president. /

    Miquel González/Shooting

Tiempo de lectura 5 min.

13 de enero de 2019. 09:38h

Comentada
13/1/2019

Puede parecer utópico hablar ahora de Jordi Pujol como se hace en el libro que se acaba de publicar.

Queríamos era que el acto de reconocimiento que una serie de colectivos y amigos del president Pujol realizamos el pasado 7 de mayo no quedara cerrado a las 300 personas que estuvieron allí. Queríamos que quedara un testimonio escrito de las palabras de las siete personas que intervinieron allí, incluido el mismo President Pujol. Si me preguntan si era el momento de hace un acto, no de homenaje sino de reconocimiento, consideramos que sí. Han pasado cuatro años y medio desde la famosa confesión del 25 de julio de 2014. Cada vez hay más gente que dice que es una lástima que no se desligue un comportamiento anómalo desde un punto de vista ético, como el propio President Pujol reconoció –porque no olvidemos que esto es algo que él reconoce, no una investigación policial–, de lo que es el reconocimiento de una obra de gobierno, de una trayectoria política impecable desde los años 50 y que, entre otras cosas, lo lleva a la cárcel por luchar contra el franquismo. Sería injusto que la figura del President Pujol se circunscribiera a estos últimos años de travesía por el desierto, de aislamiento social y que cada vez es menor. Lo que no queríamos es que esto afectara al aspecto procesal del tema.

¿Qué podría hacer el mismo Pujol para rehabilitar su figura?

En la confesión se dice que «no encontré hasta ahora el momento para hacerlo»: cuando gobernaba por motivos evidentes y después de 2003 por lo que fuera. No olviden que él es un hombre de fuertes convicciones cristianas y, por tanto, el sentimiento de culpa le perseguía durante años, por lo que quería quitarse de encima este pecado. Es un secreto de confesión que trascienden. No olvidemos que este dinero no era suyo sino una «deixa» que le deja su padre para que su familia no quede colgada si las cosas no quedan mal. Recuerden que hubo un 23-F y, por tanto, podría haber ido al exilio o consecuencias de cárcel. Ese sentimiento de culpa lo hace público y él es consciente de las consecuencias de la confesión. Durante bastante tiempo ha estado enclaustrado para evitar malas situaciones. Debo decir que desde hace dos años hay gente que se acercan a él. Es verdad que a veces los que estaban más lejos son los que han huido rehuyendo una fotografía que podría comprometer su carrera política.

¿Algún nombre?

No.

Dice que no tuvo tiempo para hacer una confesión. Escribió unas memorias en tres tomos donde podía haber hecho esa confesión.

Ya, pero no lo hizo. Si él concediera una entrevista, y ahora no concede ninguna, diría que todo lo que tenía que decir sobre el tema está en su confesión, en sus dos intervenciones en el Parlament de Cataluña y en su declaración ante la Audiencia Nacional. Y de ahí no se mueve. Ha dicho todo lo que había sobre este tema.

¿Todo lo que había sobre este tema?

Sobre la cuestión de la famosa «deixa».

¿Y otras cosas?

¿A qué se refiere con otras cosas?

En su declaración en el Parlament hablaba de «si se toca la rama de un árbol caerán todas».

El President Pujol es un hombre culto que sabe utilizar metáforas y realizar parábolas para que leyendo entre líneas se sepa que quiere decir.

¿Los historiadores lo tendrán difícil para juzgar a Jordi Pujol?

Sería injusto que los historiadores se remitieran a esta última etapa del President Pujol cuando ya es alguien mayor, con 88 años. Es un hombre que intelectualmente está lúcido y físicamente arrastra los achaques de la edad. Él dejó el cargo en 2003 por lo que los jóvenes de 28 y 29 años y para abajo saben de Pujol por lo que han escuchado en caso. No lo han conocido en su plenitud, solamente por los titulares de estos últimos cuatro años. Se supone que un historiador hace «background» y analiza. Vicenç Villatoro dijo que la biografía de Pujol ya estaba escrita y ahora se ha añadido un post it en el que se dice que el 25 de julio de 2014 confesó que tenía dinero en el extranjero a nombre suyo y de la familia. Es una pequeña acotación a lo que ha sido una larga trayectoria de 23 años de gobierno. La Cataluña de ahora no se entiende sin su labor.

¿Cómo está viviendo los procesos judiciales en los que están implicados sus hijos?

Con preocupación como es obvio. Pasa el tiempo y hago una reflexión. Han pasado cuatro años y medio de lo que es el caso Jordi Pujol padre, que es quien me preocupa por amistad y porque fui su jefe de prensa, por lo que mi grado de proximidad me exige salir en su defensa, y la culpabilidad supuesta no avanza. No se le ha juzgado. Este es uno de los riesgos ante una persona que tiene 88 años y que por ley de vida morirá o, a lo mejor, el caso no habrá quedado archivado o sobreseído. La sombra de la culpa lo perseguirá.

¿El apellido Pujol está manchado?

Es obvio. También es obvio que los siete hijos Pujol, y no entro si son culpables o no, pero creo que llamarse Pujol Ferrusola les aporta una dosis de morbo y de aparatosidad mediática.

¿En este tiempo se ha sentido traicionado por gente cercana?

Traicionado no lo sé, porque no me lo ha dicho. Diría que es comprensible con las debilidades humanas de aquellos que, en un primer momento, rehuían su presencia. Como es cristiano, podía entender que algunas personas pensaran que su carrera política quedara comprometida si se les viera con él. Y no habló de los de más arriba. No me refiero a Artur Mas, que quede claro, sino a gente que ha sido conseller o alcalde.

¿Tendría la voluntad de ir a Lledoners a ver a los presos?

Me consta que ha tenido gesto hacia los presos. No ha ido y no creo que vaya. Si nos lo pregunta se lo desaconsejaríamos porque hay un acoso mediático: si vas la prensa te ve. Por tanto, no creo que fuera bueno para él y para los presos.

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