Cataluña

Los desarreglos de la vida en pareja

La Sala Atrium recupera uno de los éxitos de la temporada pasada, «Interiors», de Concha Milla

La vida en pareja tiene su liturgia, las sagradas formas en que los amantes se representarán el uno al otro, esos actos, anécdotas o palabras que darán «realidad» a ese amor, que lo «interpreten» para ellos.

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La vida en pareja tiene su liturgia, las sagradas formas en que los amantes se representarán el uno al otro, esos actos, anécdotas o palabras que darán «realidad» a ese amor, que lo «interpreten» para ellos. Negar esta liturgia, denigrarla o faltarle al respeto es tan feo para la pareja como escupir en misa en el caliz de Cristo para un católico. La relación entre religión y amor es estrecha. Los dos buscan un mismo concepto, la sublimación de la normalidad en ideales más altos o elevados. ¿Creer en Dios y estar enamorado es entonces lo mismo? Sí, por supuesto, por lo que también se podría decir que todos los enamorados creen en Dios o al menos crean a Dios o que todos los que creen en Dios están enamorados o crean el amor. La belleza de este concepto ya de por sí le da toda la veracidad que sea posible.

La base de cualquier historia de amor es, entonces, su función como historia, o sea, como relato épico y romántico de lo que uno quiere. Es importante, entonces, saber lo que uno quiere o el relato puede llevarnos al mismísimo infierno. Por ejemplo, si uno quiere una vida familiar o si uno quiere sentir un vínculo de protección hacia otro o si lo único que quiere es una exaltación sensual del propio yo, la historia le dibujará de un determinado modo. Dicho de otra manera, los amantes no crean, no inventan, ni escriben historias de amor, sino que son las historias de amor las que crean los amantes adecuados para esas historias. Por eso se cree en la noción de un amor loco o pasional que arrastra fuera de nuestra voluntad. Lo único que ocurre es que las historias que hemos creado nos mueven como unos amantes que en realidad no nos representan. ¿La representitividad es la base del amor? Ni mucho menos, por supuesto. La base de cualquier historia de amor, como ya hemos demostrado, no es la representitividad sino lo contrario, la sublimación. El amor nunca es realista.

Cómo sobrevivir al error

La Sala Atrium reestrena una de las obras que mejor y más intensamente han profundizado en la vida de pareja de las últimas temporadas, «Interiors», de Concha Milla. Hasta el 3 de marzo regresa así el gran éxito de la temporada pasada de La Gleva con un elenco protagonizado por Patricia Mendoza, Alejandro Bordanove, Sergio Matalama y la propia Cocha Milla, que se pone por primera vez en la piel de uno de los personajes que tan bien ha dibujado y que le ha cosechado comparaciones con los filmes de Eric Rohmer. «El tema de las relaciones de pareja me apasiona. Y tiene una razón de ser: es en la pareja donde colocamos los fundamentos de todo lo que queremos ser en la vida», asegura Milla, que ya trató el tema del desquebrajamiento de la pareja en su anterior «Refraccions».

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La sinopsis de la obra es sencilla. Dos parejas se encuentran una noche para cenar, las dos muy diferentes entre sí. La primera es una pareja consolidada, mientras la segunda es como la irrupción de un volcán entre una mujer adulta y un hombre 20 años más joven. Durante la noche empezarán a descubrir que quizá no son unos verdaderos amantes en la hisotria de amor que representan. «El encuentro, casual o ¿causal? les obligará a enfrentarse consigo mismos y tomar decisiones», concluye Malla.