Sert. Retrato de un arquitecto

María del Mar Arnús firma la que se considera primera biografía completa de Josep Lluís Sert

María del Mar Arnús, fotografiada la pasada semana en Barcelona, presenta hoy en Madrid su biografía de Josep Lluís Sert
María del Mar Arnús, fotografiada la pasada semana en Barcelona, presenta hoy en Madrid su biografía de Josep Lluís Sert

María del Mar Arnús firma la que se considera primera biografía completa de Josep Lluís Sert

Josep Lluís Sert es uno de los grandes nombres de la arquitectura del siglo XX. Sin embargo, hasta ahora nunca ha tenido una biografía que se pueda llamar así pese a la importancia y proyección del hombre que diseñó el celebérrimo pabellón de la República para la Exposición Internacional de París, en 1937 donde se presentó por primera vez el “Guernica” de Picasso. María del Mar Arnús ha dedicado varios años al estudio del arquitecto buceando en archivos de dentro y fuera de nuestro país, además de la ventaja de haber conocido personalmente al autor. El fruto de ese trabajo es “Ser(t) arquitecto” que acaba de publicar Anagrama y que constituye un exhaustivo repaso de la vida y la carrera de quien fue uno de los principales colaboradores de Joan Miró.

Arnús, en declaraciones a este diario, explicó que si Sert no ha tenido una biografía es porque «estaba secuestrado por los arquitectos. Escribir su biografía es también escribir la del siglo XX porque él fue testigo de las guerras y de los cambios que se sucedieron». Tras intentar dedicarle un documental que no pasó del proyecto, Arnús se dedicó a escribir un libro sobre alguien que «no tuvo nada de arquitecto estrella. Era una persona que no tuvo jamás sentido de ego. La suya no es una arquitectura que impacte sino para vivir muy bien».

Ser heroico

Josep Lluís Sert aseguraba que «siempre me ha interesado la arquitectura no solo como una extensión de los problemas técnicos, sino también de los problemas humanos... quizá estaba más interesado en una expresión menos abstracta de la arquitectura que algunos de mis colegas. Por supuesto, en cierto sentido el resultado tenía que ser satisfactorio, una obra de arte... Como muchos arquitectos. en el fondo soy un pintor». Y esa es una de las claves para comprender a un artista que empezó pensando en dedicarse a la pintura, al igual que su célebre tío José María Sert. «Sí, él empezó como un pintor patrocinado por su tío. Josep Lluís Sert se apoyaba en el ideal de ver en el artista a un ser libre que es algo que siempre quiso ser», comenta Arnús. A este respecto, la biógrafa recuerda que al arquitecto se le puede aplicar facilmente la afirmación de Walter Benjamin: «Para vivir la modernidad, hay que ser heroico».

Cuando se le pregunta a María del Mar Arnús por las características que mejor definen la arquitectura de Sert apunta que «está el empleo de materiales muy simples o el uso de la luz, por ejemplo, a partir de las ventanas alargadas. Eso es algo que puede verse en su edificio de la calle Rosselló de Barcelona y que no ha estado protegido hasta hace poco». Igualmente el arquitecto empleó materiales que hasta ese momento no parecían gozar de la simpatía de sus compañeros de profesión como es el caso del hormigón, hecho que es visible en el edificio de la Fundació Joan Miró de Barcelona, una de sus obras cumbre. «Acabó dominando el uso del hormigón. Tanto fue así que cuando Le Corbusier vio lo que estaba haciendo con ese material declaró que “he encontrado en Sert la llave del hormigón armado”. Demostró que se podía vivir muy bien en un edificio de ese material, con lo básico. Para Sert lo importante es que la casa estuviera viva».

El «hermano espiritual» de Miró, el profesor humanista en Harvard tiene, por fin, la biografía que necesitaba.