Una nueva diana terapéutica frena la progresión del hígado graso a cáncer y cirrosis

El Idibaps descubre que las plaquetas tienen un papel en la enfermedad que revoluciona su abordaje

La obesidad es una de las causas del hígado graso no alcohólico que sufren ya entre el 20 y 25% de los europeos y norteamericanos y cuya incidencia aumenta por culpa de los malos hábitos alimentarios

El hígado graso no es sólo cosa de ocas y patos. Es ya un problema en los países desarrollados, sobre todo, en Europa y Estados Unidos, donde una cuarta parte de la población tiene un hígado graso no alcohólico como consecuencia de una mala alimentación y de no hacer actividad física.

Los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo provocan obesidad, síndrome metabólico, resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. También que se acumule grasa en los hepatocitos, que son las principales células que hay en el hígado. Y este cúmulo de grasa puede generar hígado graso no alcohólico, la enfermedad hepática crónica más frecuente en los países desarrollados. Esta dolencia se ha de cuidar porque un 25% de los casos se inflama y deriva en esteatohepatitis que es la culpable del 90% de los tumores primarios de hígado.

Cada año se diagnostican 850.000 nuevos casos de cáncer de hígado. Es el cáncer que más crece en los Estados Unidos y en Europa hasta convertirse en la cuarta causa de muerte por esta enfermedad. Hasta ahora, se creía que la inflamación del hígado era culpa de la acumulación de grasa. Pero un grupo de investigadores en el que participa el IDIBAPS (Institut d' Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer) ha descubierto que en el proceso de inflamación del hígado es clave la acumulación y la activación de plaquetas.

Este descubrimiento, que acaba de publicarse en la revista «Nature Medicine», está llamado a revolucionar la génesis del 90% de tumores de hígado. Porque como cuenta el doctor Josep Maria Llovet, jefe del grupo de investigación traslacional en oncología hepática del IDIBAPS, «hemos demostrado en el laboratorio que si se inhibe la activación y el número de plaquetas en el hígado, se frena la progresión hacia el carcinoma hepatocular, el tipo más frecuente de cáncer hepático, o una cirrosis».

Llovet explicó ayer desde el IDIBAPS el experimento que su equipo ha hecho en el laboratorio con ratones antes de pasar a probar su resultado en personas. Cogieron a dos grupos de ratones y los alimentaron con una dieta rica en grasas. Y vieron que en el grupo al que se le hizo un tratamiento con antigregantes plaquetarios, para evitar la acumulación y activación de plaquetas, se frenó la progresión del hígado graso hacia males mayores. En cambio, en el grupo de ratones al que se dio antiinflamatorios convencionales, no se frenó la progresión de la enfermedad hacia un cáncer de hígado.

Llovet estaba contento porque su equipo, de la mano de la mano de Mathias Heikenwälder, el investigador del Centro de Investigación del Cáncer de Heidelberg, que ha coordinado el estudio, ha encontrado una diana terapéutica, el receptor plaquetario GPIba, que si bloquea la acumulación y activación de plaquetas, previene la cirrosis y el cáncer hepático.

Aunque el hallazgo es una pequeña gran revolución, es mejor prevenir que curar: comer bien y hacer ejercicio.

Las cifras

25%

De los norte-americanos y europeos tiene el hígado graso no alcohólico.

1 de 4

Personas con hígado graso tendrá inflamación y desarrollará esteatohepatitis la génesis del 90% de los tumores de hígado.

850Mil

Casos nuevos de cáncer de hígado cada año, es el cáncer que más crece.