Ribó y Gómez se enzarzan en su primera pelea antes de repartirse el poder en Valencia

La portavoz socialista, que reclama el cargo de vicealcaldesa, rechaza acudir a una reunión tras conocer que el alcalde en funciones había citado a otros partidos sin consultarla

Ribó, el lunes a su llegada al consistorio
Ribó, el lunes a su llegada al consistorio

La portavoz socialista, que reclama el cargo de vicealcaldesa, rechaza acudir a una reunión tras conocer que el alcalde en funciones había citado a otros partidos sin consultarla

La portavoz del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Valencia, Sandra Gómez, no piensa dejar pasar ni una a sus (casi) socios de gobierno. Ayer, la que se postula como vicealcaldesa del Cap i Casal rompió la baraja de un pacto que aún no es.

La cronología del último desagravio fue así: Gómez comparece ante los medios de comunicación para explicar que, pese a no haber ganado la alcaldía, los votos la legitiman para mandar en igualdad de condiciones con Compromís en el consistorio. Gómez anuncia que hoy por la mañana se reunirá con el alcalde en funciones, Joan Ribó, para establecer la hoja de ruta del Pacte de La Nau II, que, como en la trilogía de Coppola, se prevé mejor que el primero. Un par de horas más tarde Ribó anuncia que se reunirá con el resto de partidos con presencia en el hemiciclo los próximos cuatro años. A saber: PP (con cita para hoy), Ciudadanos y Vox.

Gómez se entera del desplante; Gómez se enfada y Gómez anula su reunión con el alcalde por considerar la contraprogramación y el ninguneo una «falta de respeto».

La pasada legislatura los tres socios de gobierno (los dos ahora en lid más Valencia en Comú, refundada para estos comicios en Unides Podem-EU) evidenciaron sus desavenencias. Las justificaban aduciendo que, claro, las tres son formaciones de izquierdas, pero no tienen el mismo programa. Así que era frecuente leer titulares en los que se acusaban mutuamente de invadir competencias, menosprecios o salidas de tono, especialmente las áreas de Movilidad y Seguridad.

Dos patas del gobierno

A medida que se acercaba el fin de la legislatura y con ello el inicio de la campaña electoral, las posturas se endurecieron, así como los discursos y las acusaciones. Un ambiente que aprovecharon siempre que pudieron los populares y Ciudadanos.

Llegó el 26M y la revalidación de la izquierda como fuerza que gobernará la ciudad cuatro años más. Pero la debacle de Podemos ha dejado al PSPV-PSOE solo ante Ribó, pero también le ha legitimado como única opción. A llevarse bien toca. Pero no a cualquier precio.

La portavoz socialista avisaba por la mañana de que «las maneras» en la gestión municipal «van a cambiar» esta legislatura. Habló de liderazgo compartido, y dejó entrever el plan de que Ribó sea alcalde y ella, vicealcaldesa. «No es un gobierno de uno, sino de dos», por lo que todas las decisiones se tomarán por consenso. «Eso es innegociable». Y aviso a navegantes: «Tanto el Partido Socialista como Compromís han sido dos patas igual de fundamentales para mantener un gobierno de izquierdas».

Luego supo de la ronda de reuniones programada por Ribó con las otras formaciones y el tono de crítica se elevó. Desde su grupo declararon por la tarde que Gómez no acudirá hoy a la entrevista que tenía programada con el alcalde por «la falta de respeto» que consideran ha tenido hacia el partido con el que tienen que negociar la formación del nuevo gobierno de la ciudad.

Lejos de calmarse las aguas, la tensión fue «in crescendo» a lo largo de la tarde cuando Ribó, en boca de «fuentes de la Alcaldía», defendía las audiencias. Explicaron que el martes llamaron formalmente al grupo socialista para citar a Gómez en una dependencia municipal. El objetivo del encuentro, según el equipo de Ribó, era explicar a los candidatos cómo se llevará a cabo el pleno de toma de posesión de las actas de concejal, los espacios municipales destinados a los grupos, y formular algunas cuestiones básicas de funcionamiento. Según la Alcaldía, en esos momentos el grupo socialista dijo que sí a esa reunión, por lo que pidió «saber distinguir los tiempos y los espacios institucionales de los políticos».

Con todo, este tipo de rifirrafes no dejan de ser una manera de marcar el territorio, más aún en unas semanas en las que se decide el poder y el reparto de concejalías. Al final no habrá cabeza de caballo sobre ninguna cama.