Madrid

Ángel Garrido: "Los jóvenes ya no piden un coche, sino un abono transporte"

Consejero de Transportes y presidente de Metro

El que fuera presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, en la anterior legislatura conoce bien la importancia que tiene el buen funcionamiento del suburbano. Sabe que los madrileños, sobre todo, demandan una cosa de Metro: que se reduzca el tiempo de espera entre trenes.

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–Durante el verano se han visto imágenes de estaciones muy congestionadas, ¿tienen algún plan inmediato para atajar este problema?

–Lo primero que vamos a hacer es un análisis financiero de su situación que esperamos tener antes de que finalice el año y creemos que tenemos que contar con los trabajadores. También hay que tener en cuenta que en los últimos año se ha incrementado el número de usuarios. Si la demanda es mayor que la esperada, las cosas no funcionan como uno quiere. En la anterior legislatura se produjo un trasvase por una mala gestión en superficie. La política del Ayuntamiento falló en movilidad, pero creo que va a recuperar viajeros y va a mejorar la coordinación con la Comunidad.

–¿La Comunidad se olvidó hablar con los trabajadores del suburbano?

–Igual es el momento de retomar el diálogo. No podemos hacer nada, sino vamos de la mano. Debemos recuperar un espíritu de orgullo de empresa que creo que está deteriorado.

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–¿No se pueden tomar medidas excepcionales cuando hay saturación?

–No se pueden incorporar vagones y maquinistas de forma tan fácil. Requiere de una planificación previa. No se puede hacer de un mes para otro, ni de un año para otro.

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–¿Cuándo podremos disfrutar de metro 24 horas?

–Es una grandísima medida, que siempre ha estado en la cabeza de todos y esta vez es un compromiso de Gobierno. Pero es cierto que necesita un programa de implantación, como el del abono gratis para mayores de 65 años. Debemos comprobar la demanda real y tenemos la Legislatura para hacerlo. Asimismo, hay que valorar la disponibilidad de trabajadores para implantarlo.

–¿Cuánto costará su implantación?

–Tenemos una estimación, pero está basada en una actuación muy concreta como fue el Día del Orgullo. Pero el coste de todos los fines de semana sería bastante menos.

–¿Cuándo podremos disfrutar de las estaciones futuristas anunciadas?

–Aunque pueda parecer lejano, el reconocimiento facial en cada estación llegará. Pero lo más inmediato es el móvil. El año que viene se podrán recargar las tarjetas desde el móvil y el siguiente paso será que los teléfonos sean tu propio título de transporte. Es lo que entienden ahora los jóvenes. Nuestros hijos ya no nos piden un coche cuando cumplen 18 años, ahora tienen su transporte público por 20 euros o por 16 si eres familia numerosa. La cultura ha cambiado.

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–¿En qué punto está el plan de desamiantado?

–Cuenta con una financiación de más de 140 millones de euros. Hemos hecho más de mil revisiones médicas que han salido negativas. Es importante destacar que la mayoría de los sindicatos, salvo dos, se ha sumado al plan. Amianto hay en muchos sitios, también en Metro de Barcelona que nos ha contratado para que les ayudemos.

–¿Se abordó mal el problema desde un principio?

–Todo es mejorable. Yo no estaba ahí, eso sí, estamos encantados de hacer un esfuerzo mayor de comunicación y voy a procurar que se haga. Tal vez no hemos sido capaces de explicar bien todas las medidas que se han acometido.

–¿Qué cortes nos esperan para el próximo año?

–Principalmente en la línea 4. Sé que son molestas, pero hay que hacer las obras para mejorar el servicio. Este mes hemos incrementado en toda la red un 20% las frecuencias. En especial, en la 1 y en la 6 en las que deberían estar en tres minutos.