Sex Museum: ellos son Madrid

La veterana banda de Malasaña sigue reverdeciendo laureles y actúa en un ciclo de homenaje a los noventa en El Sol. PARA NO PERDERSE. Sala el sol. Dónde: Sala el Sol. C/ Jardines, 5.Cuándo: Sábado 26 de enero.. 22:00 horas.Cuánto: 11-15 euros.

Seguro que han oído mil veces esa cancioncilla. En la Comunidad de Madrid, donde se imprimen estas páginas, sonaban a todas horas esas notas pegadizas en la radio precediendo la propaganda institucional de la Comunidad de Madrid. Si no saben de cuáles se trata, busquen «I Enjoy the Forbidden», tema de Sex Museum, el grupo más representativo del barrio de Malasaña. «Bueno, a nosotros no nos hizo tanta gracia que esa canción se utilizase para una promoción política, entre otras cosas porque somos muy beligerantes con una manera de entender la cultura que no tiene nada que ver con la de la comunidad», dice sobre la prohibición de entrada a menores a los conciertos Fernando Pardo, uno de los miembros originales de la banda, que ya ha cumplido tres décadas, junto a Javi Vacas, Marta Ruiz, Loza y Miguel Pardo. «De todas formas, nos resulta una ironía que hayan elegido una canción que se titula «Yo disfruto de lo prohibido». Es como un veneno subliminal», añade. El grupo empezó a finales de los ochenta, «como si fuéramos los hermanos pequeños de la Movida. Y tratábamos de reaccionar contra ese movimiento muy metido en el pop, un tanto oxidado y bastante baboso. Ésa era una palabra muy de nuestra época. Nosotros nos hemos mantenido siempre cerca de un estilo garajero o hard rockero que nos hizo seguir siempre la filosofía de la guerra de guerrillas», dice Pardo. Durante los ochenta, «o sonabas en los 40 principales o no eras nadie; era casi una dictadura impuesta por las multinacionales. Así empezó a forjarse la escena independiente». Ironías del destino: ellos suenan ahora en la radio... pero en una cuña institucional donde la música dura diez segundos. Ellos se decantaron por aquella filosofía de girar sin parar por salas de Madrid y luego España y luego Europa. «Tocábamos demasiado, dormíamos en casas ocupas y empezaron los problemas. Adicciones y otros malos rollos. Así que decidimos parar», explica. Sin duda, el grupo Sex Museum están en su mejor momento.