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Las nuevas figuras esenciales de la Ayuda a Domicilio

Cada año, son muchas las personas en Madrid que solicitan el Servicio de Ayuda a Domicilio, un servicio público esencial amparado por la Ley de Dependencia

El Servicio de Ayuda a Domicilio atiende las necesidades básicas diarias de las personas que lo necesitan.
El Servicio de Ayuda a Domicilio atiende las necesidades básicas diarias de las personas que lo necesitan. FOTO: DIEGOSANCHEZ La Razón

El objetivo del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) es atender las necesidades básicas de la vida de personas que lo necesiten y favorecer su autonomía en pro de que puedan permanecer viviendo en sus casas. El servicio se adapta a cada situación y gracias a empresas como Clece, que se ocupa de su gestión en 8 distritos de Madrid, se están incorporando mejoras en función de las necesidades de los usuarios. Tanto es así que desde el año pasado existen nuevas figuras que completan y refuerzan este servicio de asistencia.

Nuevas figuras para un servicio más completo

Es uno de los servicios públicos que más financiación recibe y no es para menos: se trata de una ayuda a las personas mayores y personas con discapacidad que precisan apoyo para realizar sus actividades básicas diarias, desde higiene personal o comidas hasta labores domésticas. Clece, la empresa encargada de gestionar este servicio en varios distritos de la capital (Retiro, Usera, Puente de Vallecas, Moratalaz, Villaverde, Villa de Vallecas, Vicálvaro y San Blas Canillejas) y debido a su contacto directo con los usuarios y a su amplia experiencia en el servicio, es capaz de detectar y analizar necesidades al respecto, así como aportar mejoras. El último año Clece ha incorporado a su propuesta de valor nuevas figuras esenciales, entre las que se encuentra el gestor de trámites, el conductor y el manitas. La acogida por parte de los usuarios y de sus familias ha sido muy buena.

La gestora de trámites, un perfil necesario

Los usuarios de la ayuda a domicilio pueden ser de perfil alto riesgo, moderado, leve o sin riesgo. En función de esta clasificación se ponen en marcha diferentes procedimientos, entre los que se encuentra la incorporación de este perfil. “Nos dimos cuenta de que muchos usuarios tardaban en recibir las ayudas porque no tenían a nadie que les ayudara con el papeleo y la solicitud”, explica Iratxe Lindosa, supervisora de enlace SAD en Madrid. Así, a partir de una necesidad detectada por los propios auxiliares de Clece, surgió la figura del gestor de trámites, un perfil que puede ayudar a gestionar la ley de dependencia, solicitar nuevas valoraciones, ampliar los recursos sociales que ofrece el Ayuntamiento o pedir bonos sociales para los servicios básicos, entre otros.

El usuario llega a esta figura a través de varias vías: pueden ser las trabajadoras sociales las que lo propongan y autoricen, los auxiliares o los propios usuarios quienes soliciten contar con este apoyo. “Solicitar una ayuda o presentar documentación puede ser complicado para cualquiera, imagínate para la gente más mayor - explica Lidia Casero, gestora de trámites -. En general se pierden con estas cosas y aún más si es digital. Es muy difícil para ellos, algunos ni siquiera tienen internet o un ordenador”. Ella se encarga de acompañarlos al hospital si hace falta, gestionar ayudas y hacer seguimiento e incluso en los trámites necesarios tras la defunción del cónyuge si esa persona no tiene apoyo familiar. Es una figura cercana de su total confianza: “Soluciono pequeños problemas que cuando te haces mayor no son tan pequeños - comenta -. Una de las usuarias me dice muchas veces: quiero que lo hagas como si yo fuera tu madre”.

Mejoras dentro y fuera del hogar

La propuesta de valor de Clece se completa con dos figuras que ayudan a los usuarios a tener su hogar en buenas condiciones y a participar en actividades para no caer en el aislamiento social. Se trata de los conocidos como “manitas” y conductores de ruta.

Los auxiliares del SAD que acuden regularmente a los domicilios a trabajar descubrieron que no todos estaban adaptados a la situación actual de sus usuarios. Así surgió la figura del “manitas”, una persona que se encarga de pequeñas reparaciones en el hogar. Uno de estos profesionales es Martín Márquez Sancho, que ha instalado ya cerca de 100 asideros en los domicilios de usuarios del SAD en Madrid en el último año y medio. Aunque este tipo de retoques y adaptaciones son los más comunes, no son los únicos arreglos a los que se enfrentan los “manitas”. También solucionan pequeñas averías, hacen tareas de pintura e incluso arreglan persianas si es necesario. Márquez señala que es un trabajo muy satisfactorio para él, ya que los usuarios agradecen mucho su trabajo: “llego a los hogares con alegría y también me voy feliz a mi casa”, asegura.

Por último, luchar contra el aislamiento y la soledad no deseada de las personas mayores más vulnerables es también uno de los objetivos del Servicio de Ayuda a Domicilio. Por eso existen especialistas en animación sociocultural que hacen talleres y actividades para las personas más vulnerables. Los conductores de ruta se encargan de llevar a los usuarios hasta los centros donde se imparten estas actividades. Así, hacen a diario la ruta que conecta los hogares de los usuarios con los programas de animación donde se relacionan con otras personas, se mantienen activos y pasan un buen rato.

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