La mejor «profe» de Infantil de España da clase en Arroyomolinos

Trabaja en el CEIP Legazpi y es experta en enseñar matemáticas con el Método del Algoritmo basado en Números (ABN)

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Ainhoa cumple cuatro años y su clase, en el CEIP Legazpi de Arroyomolinos, ha decidido colocarla una corona por el acontecimiento. Los niños se han sentado en el suelo formando un círculo entorno a la niña y la profesora, Patricia del Valle Pozo. Acaba de ser reconocida como la mejor docente de Infantil de España en los III Premios Educa, los galardones que concede anualmente la Fundación Abanca, conocidos como «los Goya de la educación».

El cumpleaños de Ainhoa se celebra «al estilo Montessori». En el suelo están dibujados en forma circular los meses del año y Ainhoa tiene que dar cuatro vueltas a la circunferencia. Con ello aprende que un año es el tiempo que tarda la Tierra en completar su órbita alrededor del Sol. Después de cada una de ellas, Patricia enseña fotos al resto de niños sobre «lo preciosa» que estaba con un año, con dos, con tres...Y así los niños empiezan a comprender el concepto del paso del tiempo.

¿Y cómo enseña las matemáticas, una de las asignaturas que más cuesta aprender a los niños? «con el Método del Algoritmo Basado en Números (ABN) las matemáticas son maravillosas. Los niños tocan cosas, las manipulan y no hay un camino establecido para llegar a un resultado. Y, además, pueden contar de qué manera lo han conseguido», explica Patricia. Así, en su clase es habitual ver cómo los niños aprenden cálculo utilizando objetos como botones, pinzas de la ropa, palillos, suelos de goma numerados... Patricia, de hecho, se ha convertido en formadora de profesores de este método.

Más allá de las matemáticas, «me encanta trabajar por proyectos, sin necesidad de usar fichas, que sean los niños los verdaderos protagonistas del aprendizaje. Que vean que tenemos que investigar para que sepan todo sobre el proyecto que vamos a llevar a cabo: la prehistoria, el universo...». Tiene hasta su propio blog (laclasedelaprofepatty). Pero, ¿cuál es la clave para ser un buen profesor en la escuela del siglo XXI? «El profesor tiene que ser vocacional, tiene que tener muchas ganas de ir a clase y enseñar y, a partir de ahí, utilizar las nuevas tecnologías, la robótica, el trabajo cooperativo por equipos... Los niños son nativos digitales y podemos usar las tabletas porque de lo que se trata es de acercar al aula lo que ellos manejan».

Patricia lleva 17 años dando clase en la escuela pública como profesora interina y cree que en las facultades de Educación «estaría genial aprender más métodos y recursos para poder llevarlo a las aulas, aunque cuando más aprendes es durante el periodo que tienes de prácticas». También cambiaría el acceso a la profesión docente y apostaría por el MIR educativo del que tanto y nunca termina de materializarse. «Cambiaría el método de las oposiciones y haría un test, que es una prueba objetiva y, después otra práctica».

La profesora, ayer, durante una clase
La profesora, ayer, durante una claseLuis DíazLa Razón

En la clase de Patricia siguen celebrando el cumpleaños de Ainhoa y Marcos no quiere pasar lista abrumado por la cantidad de medios de comunicación que han acudido a visitarles con motivo del premio de su profesora. Ha ido a felicitarla personalmente el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, quien no ocultó su orgullo porque la mejor docente de Infantil de España trabaje en un colegio público de la Comunidad de Madrid». Los padres del CEIP Averroes, su anterior colegio, la propusieron para el galardón «porque me dicen que vivo lo que estoy enseñando y transmito alegría por mi trabajo. No soy la mejor docente, hay muchos profesores que se lo merecerían, pero estoy aquí por el reconocimiento de unas familias y es muy positivo que se valore la figura del profesor».

Patricia no olvida escenas maravillosas que ha vivido con sus alumnos, como cuando se tuvo que despedir de sus niños de Infantil porque pasaban a Primaria. «Estaban tristes. Queremos que te vengas, profe», cuenta que le decían. «Uno de ellos levantó la mano: “Tengo una idea, Patri, podíamos crear una máquina del tiempo en la que nos metiéramos todos y, así, volveríamos a tener tres años y nunca más nos separaríamos». Pero otro niño de cuatro años dijo: “Entonces yo no estaría y tampoco los que vinieran de cinco años”, respondió. Pero la niña más pequeña de la clase dio con la solución: “No pasa nada, os agarráis muy fuerte a nosotros y así nos podemos ir todos con Patri”».