El juez llama a declarar a docentes del Blas de Lezo

Ante el presunto caso de acoso a la directora el sindicato de profesores ANPE alerta de lo que considera un fenómeno preocupante: «Pequeños grupos de padres que se asocian e intentan imponer sus criterios por medio del acoso»

Pequeños grupos de padres, contra el profesorado de los colegios madrileños. Es la situación insólita que ha salido a denunciar el sindicato de profesores ANPE y que se está viviendo en algunos centros educativos de la Comunidad de Madrid, como el Blas de Lezo. Y es que, en este colegio del barrio de Las Tablas no hay paz desde que el antiguo director del centro no aprobó el examen para continuar en el cargo y tuvo que ser sustituido por una nueva directora. Desde entonces, «un pequeño grupo de padres intenta hacer prevalecer sus criterios mediante métodos coercitivos como pintadas, escraches o carteles ofensivos contra el equipo directivo, no sólo en el entorno del centro, sino también en las proximidades de los centros educativos de sus hijos menores de edad y hasta en la zona donde residen», según confirma el sindicato ANPE, una situación de la que ya informó LA RAZÓN.

El sindicato, el primero del ámbito de la enseñanza que sale en defensa de la dirección del centro, asegura que padres han llegado a publicar de forma anónima en las redes sociales falsas conversaciones de WhatsApp y caricaturas de los profesores, a hablar de su vida privada y a hacer referencia a sus hijos menores «para lograr que, ante la presión mediática, el equipo directivo, el claustro y la Administración claudiquen y acepten sus demandas».

Sin embargo, cuando ya parecía haber amainado la tormenta de protestas y pintadas contra la directora, la semana pasada se celebró una reunión en la consejería de Educación con el AMPA y los padres a favor de dar una oportunidad a la nueva directora y los que están en contra de su permanencia, que han llegado a constituir la Asociación de Familias Blas de Lezo por la Independencia de los centros educativos (AFICE). Sin embargo, todo desembocó en un recrudecimiento de la protesta de padres cuyo objetivo es que se reponga al antiguo director. El grupo de padres, conocido también como «la tribu», quieren que se remueva de su puesto a la actual directora, pero esta petición «es una línea roja para la consejería de Educación», aseguró un portavoz del departamento que dirige Enrique Ossorio. Además, asegura que, a nivel educativo, con los alumnos «todo funciona bien».

Sin embargo, entre los padres del colegio difunden la versión opuesta y la idea de que «la Consejería asegura que la nueva directora lo está haciendo mal y ha pedido paciencia a los padres», aseguran a LA RAZÓN miembros del centro.

Las pancartas que aparecieron colgadas, una vez más, a las puertas del centro arremetían contra la directora y la responsable del área territorial. «Vuestra directora se pira ya», podía leerse. «Ana Van=Títere», era otra de las pintadas. O «¿quién manda en el Blas: Coral Báez, Ana Van (la directora) o Silvi Chispis», figuraba en otra pancarta a modo de adivinanza.

El sindicato ANPE, a través de un comunicado, asegura que la legislación educativa establece vías de participación para todos los miembros de la comunidad y «son éstas y no tácticas de coerción las que deben utilizarse porque existen mecanismos legales para expresar el desacuerdo con decisiones adoptadas o procedimientos realizados», añade.

Y no sólo eso, considera que «no es asumible en un estado de derecho que un funcionario se vea denigrado por pequeños núcleos de particulares». Y es que situaciones como ésta considera que inciden en la labor docente. «Tienen graves consecuencias en el proceso educativo al crear un sentimiento de indefensión en los profesores y atentan contra el sistema educativo». Es por esto por lo que el sindicato de la enseñanza pública ha exigido a la Consejería de Educación «la adopción de medidas pertinentes y que se preste la asistencia requerida para asegurar el bienestar físico y psíquico de los docentes afectados».

Mientras, algunos padres lamentan el «ambiente horrible» que se vive entre los progenitores de los alumnos. Y es precisamente en los grupos de WhatsApp donde se producen luchas encendidas de padres a favor y en contra de la nueva dirección. «Me da mucha pena por cómo algunos padres se han cargado el colegio en cuestión de meses. No es de recibo que vayan a por todo aquel que no es de su opinión», asegura una madre.

Lo insólito de la situación es que el caso del Blas de Lezo ha llegado a los tribunales. El Juzgado de Instrucción número 27 abrió diligencias sobre el presunto caso de acoso por parte de un grupo de padres a Ana Van Osterzee, la directora del colegio público Blas de Lezo, según confirmaron a LA RAZÓN fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). De hecho, algunos profesores ya han acudido a declarar ante la juez que instruye el caso o están recibiendo citaciones estos días.

La investigación se inició después de que el juzgado haya admitido a trámite la denuncia tras recibir un informe de la Fiscalía, que a su vez ha practicado diligencias de investigación.

La directora previamente había presentado seis denuncias ante la Policía por presunto acoso de un grupo de padres por los carteles y pancartas de descrédito que ponen en duda su profesionalidad no sólo en el Blas de Lezo, sino también en su barrio y hasta las puertas del colegio en el que estudian sus hijas. A esto hay que sumar las innumerables protestas, pintadas, y carteles en contra de su nombramiento.

En este colegio público, que inició su andadura hace cuatro años, la situación de malestar, tensión y hasta temor a los padres crece a medida que pasan los días hasta el punto de que ya se han registrado bajas y varios docentes sopesan pedir el traslado de centro. Una de las profesoras aseguró a este periódico que Twitter «se ha convertido en mi lectura nocturna. Lo leo cada noche para ver qué ponen ciertos padres».

Su queja es que «no podemos trabajar ni con libertad ni con seguridad porque nos sentimos intimidados. Tienes miedo de actuar hasta el punto de que tratamos de no regañar a los niños, si han tenido un mal comportamiento, no sea que salgamos en el Twitter», añade otro docente del colegio.

Un conflicto sin freno

  • Protestas desde junio de 2019. El director del colegio suspende el examen para continuar en el puesto pero los padres exigen que se quede.
  • La nueva dirección no es aceptada por un grupo de padres y las protestas se radicalizan en contra de la nueva directora con pintadas ofensivas.
  • Denuncias. La nueva directora del colegio público presenta hasta seis denuncias ante la comisaría de Policía por presunto acoso de los padres.
  • La presidenta madrileña ha mostrado su apoyo expreso a la dirección del colegio y ha rechazado que se le haga «la vida imposible».
  • El juzgado de instrucción número 27 abre diligencias por el presunto caso de acoso por parte de un grupo de padres contra la directora.
  • El profesorado del colegio denuncia que se «sienten intimidados» y «no pueden trabajar con libertad ni con seguridad».