El edificio Telefónica, con menos daños que otros cien años más jóvenes

El tipo de anclaje de los edificios históricos hace que tengan menos desperfectos. Madrid se lanza a inspeccionar 1.500 colegios por la nevada

Fachada del edificio telefónica en la Gran Vía de Madrid
Fachada del edificio telefónica en la Gran Vía de MadridAlberto R. RoldánLa Razón

Los edificios avisan. Si hay grietas, hay que revisarlos, y la nevada histórica que ha caído en Madrid ha hecho temer por el estado de salud de las edificaciones, en particular por el casco histórico de ciudades como Madrid. ¿Corre más riesgo su estructura o su estado de conservación por inclemencias como las que estamos viviendo en los últimos días? Más allá de que la nevada haya detenido por congelación las agujas del histórico reloj del Banco de España, por primera vez en 130 años, edificios emblemáticos de Madrid puede que estén más preparados incluso que otros más modernos para soportar la nevada en comunidades como la madrileña, que ha multiplicado por tres la peor de las previsiones que podían imaginarse.

Es el caso del histórico edificio de Telefónica, situado en la madrileña Gran Vía, construido a comienzos del siglo XX, entre 1926 y 1929. Fue uno de los primeros rascacielos de Europa en su momento y llegó a sufrir los devastadores efectos de la Guerra Civil pero «es más fácil que un edificio como el de Telefónica sufra menos daños que cualquier otro más moderno, dotado con placas solares, por ejemplo, lo que no significa que sea menos seguro», asegura Sigfrido Herráiz, decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM). Y es que «los edificios de piedra tienen un anclaje diferente, que los hace más resistentes», añade. Por eso cree que no hay que temer por la seguridad de los edificios históricos de Madrid que han soportado inclemencias de todo tipo a lo largo de los siglos.

Las nevada dan problemas a los edificios. Por eso, la mayor dificultad que están encontrando los arquitectos está en los tornillos de anclaje, en los paneles de la cubierta, donde ha entrado el agua por fisuras que, al helarse, se ha expandido y ha provocado roturas en paramentos y capas de algunas fachadas, lo que hace temer por que pueda haber desprendimientos. «Ésto, que podría ocurrir por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento, al final se ha evitado mucho con la inspección técnica de los edificios, que ha permitido que periódicamente se compruebe su estado y que ocurra menos», añade el decano del COAM.

«Una cubierta normal está suficientemente dimensionada como para soportar un peso de entre 60-80 kilos por metro cuadrado de nieve, que no es un peso excesivo, pero sobre todo los problemas que nos estamos encontrando son de deterioro por el paso del tiempo. Eso no quiere decir que no tengan seguridad en cuanto al cálculo que hacemos a la hora de construirlos».

Ahora, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid ha puesto a disposición de la Comunidad de Madrid a sus peritos judiciales para colaborar en la apertura de los 1.500 colegios e institutos públicos de la región y, de esta manera, poder garantizar una vuelta segura a los escolares madrileños. Y tendrán que hacerlo en tiempo récord, antes del próximo lunes, cuando está previsto que retornen los alumnos a las aulas de manera presencial y se pueda recobrar la «normalidad» tras la intensa nevada.

Eso sí, el coste del servicio correrá a cargo de los centros educativos, que puede suponer un desembolso aproximado de unos 300 euros.

De momento, son ya muchas las incidencias que se han registrado: más de 200, según la Consejería de Educación. Y lo peor es que se teme que vaya a más, ya que los equipos directivos de los centros y los técnicos de los ayuntamientos supervisan el estado de las instalaciones estos días registrando posibles daños.

Ya se han producido tres hundimientos parciales de cubiertas. También se han registrado 53 incidencias leves en marquesinas, grietas y cubiertas que no afectan a la estructura de los centros, más de una treintena de problemas con la calefacción y 141 incidencias leves (goteras, accesos y fachadas), muchas de ellas relacionadas con el arbolado. A todo esto hay que añadir el hundimiento del pabellón «La Nevera», del IES Ramiro de Maeztu, aunque la Comunidad de Madrid se hará cargo ahora de su demolición total y reconstrucción. La imposibilidad de garantizar la seguridad a los estudiantes en su vuelta a las aulas después de las vacaciones navideñas ha sido precisamente lo que ha motivado que las clases se suspendan hasta el próximo lunes.

No estaba claro que los estudiantes pudieran acceder a través de los medios de transporte o de las rutas escolares por los desperfectos causados por la nieve y el hielo acumulados, así como por la caída del arbolado en las infraestructuras.

Lo cierto es que, una vez que comiencen las clases, será necesario comprobar la situación en que se encuentran los centros para confirmar que no tienen problemas que afecten a la seguridad.

Más de 20 millones en daños en edificaciones

Mientras, el Ayuntamiento de Madrid pondrá en marcha una campaña de inspección para evaluar los daños estructurales en los edificios que ya se estiman que superan los 20 millones solo en una primera valoración que se ha hecho durante los dos primeros días de la gran nevada.

El Área de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Madrid será el que se encargue de analizar las patologías estructurales de los edificios de los que ha reportado algún tipo de incidencia con idea de mantener la seguridad de los mismos.

Y es que la acumulación de nieve sobre las azoteas de los edificios, salientes y cubiertas o con sistemas constructivos más ligeros, han llevado al límite a algunas infraestructuras, lo que ha provocado su colapso y hundimiento.