La apuesta por la vivienda en Madrid

Delegado del Área de Gobierno de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Madrid

Edificio de viviendas en construcción en Madrid
Edificio de viviendas en construcción en Madrid FOTO: Eduardo Parra Europa Press

Quizá resulte extraño que en plena tercera ola de la pandemia, cuando afrontamos la mayor crisis social y económica que ha tenido este país en democracia, una Administración Pública presente su estrategia de vivienda.

Pero aunque ahora mismo hay en el día a día dificultades de mayor escala ligadas a la COVID-19, el problema de la vivienda ni ha desaparecido ni está resuelto. Por eso, desde el Ayuntamiento de Madrid lanzamos una estrategia global de vivienda, pensada tanto para aquellos que no tienen nada –más ahora, como consecuencia de los daños que la pandemia genera a nuestra economía–, como para nuestros jóvenes y clases medias que, llegando justos a fin de mes, no tienen opción de encontrar una casa que se amolde a sus circunstancias personales y familiares.

Todos conocemos las políticas estériles en materia de vivienda puestas en marcha por la izquierda, que acumula fracaso tras fracaso. En Madrid las sufrimos durante 4 años en forma de restricción de la oferta mediante la paralización de todos los proyectos urbanísticos; o con las promesas de construcción de 4.000 viviendas públicas de las que finalmente sólo se hicieron 63; o con los mensajes de vía libre a la ocupación ilegal.

El fracaso fue rotundo y, por eso, entre 2015 y 2019, el precio medio de venta de vivienda en Madrid subió un 43% y el del alquiler, un 36%. Por lo tanto, ha llegado la hora de poner en marcha las medidas liberales en las que creemos desde Ciudadanos, basadas en la colaboración público-privada, nada intervencionistas y pensando en todos y cada uno de los madrileños.

En 18 meses hemos convertido a la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Madrid (EMVS) en la mayor promotora de España en construcción vivienda de alquiler. Cuando llegamos, nos encontramos 6.000 viviendas bajo su gestión. Cuando acabe el mandato dejaremos 9.500 a disposición de los madrileños y, además, habremos cedido todo el suelo con algún tipo de protección para continuar aumentando el parque público de vivienda.

También hemos puesto a disposición de la sociedad el suelo de renta libre, destinándolo a la autopromoción y a la construcción de vivienda en régimen de cooperativas. Sumamos así otras 500 viviendas más, con el objetivo de aumentar la oferta y siendo conscientes, también, de que el sector de la construcción puede ser una palanca muy importante en la recuperación de la economía, sobre todo para pymes y autónomos.

Esta gran apuesta de movilización del suelo se cierra con la próxima licitación de 2.500 viviendas en régimen de derecho de superficie en alquiler a precio tasado, que serán construidas y gestionadas por la iniciativa privada y devueltas a la Administración transcurridos un mínimo de 40 años.

Pero tampoco nos olvidamos del mercado de segunda mano. Por eso, lanzamos un Plan de Alquiler municipal donde los pequeños propietarios podrán ceder en usufructo su vivienda a la EMVS, que les garantizará el cobro de su alquiler todos los meses.

Esta medida no sólo busca que aumente la oferta y bajen los precios, sino que también incentiva la conversión de las viviendas destinadas al alquiler vacacional en alquiler de larga estancia, buscando siempre la zanahoria y no el palo. La zanahoria, para nosotros, es dar confianza y seguridad; el palo, lo que practicaba la izquierda, es incertidumbre, sectarismo e inseguridad jurídica.

Este Plan de Alquiler, aprobado por unanimidad de todos los grupos políticos en el Consejo de Administración de la EMVS, se complementa con el «Programa ConFianza», a través del cual la EMVS adelanta la fianza de entrada al alquiler de estas viviendas, que se devolverá de forma progresiva mientras dure el contrato, ya que sabemos que esa fianza es una de las mayores barreras de entrada de nuestros jóvenes hacia la emancipación. Por último, lanzamos un Bono Joven para menores de 35 años, para que el inquilino tenga una serie de ayudas en función de la composición de la unidad familiar y de sus características socioeconómicas.

En definitiva, la estrategia global de vivienda es un paquete de medidas pensadas para dar solución tanto a quienes menos tienen como a otros colectivos que suelen quedar excluidos de los programas públicos de ayudas, pero que encuentran muchas dificultades para emanciparse o mejorar sus condiciones, como es el caso de muchos jóvenes y grandes capas de clases medias.

Diseñamos esta estrategia para no dejar a nadie atrás, contraponiendo modelos y apostando por las políticas liberales impulsadas por personas que vienen de la sociedad civil, tan diferentes de las de políticos sectarios que se dedican a predicar sin hacer. Todo un logro en los tiempos que corren.