El cuento chino de Manolita Chen llega a los teatros de Madrid

Un espectáculo que rinde homenaje a la fascinante vida de Manuela Fernández, la reina del teatro ambulante

La idea es de Pepa Zaragoza
La idea es de Pepa Zaragoza FOTO: Bentor Alvelo Bentor Alvelo

Manolita Chen murió a los 89 años en la residencia de ancianos de la localidad sevillana de Espartinas. Solo siete personas acudieron a su funeral. Manuela Fernández, de Vallecas, se había casado con Chen Tse-Ping, (conocido castizamente como Chepín) un lanzador de cuchillos y malabarista chino del que se había enamorado. Juntos crearon en 1950 el Teatro Chino. Ella encarnó la picardía de toda una época, aquella España franquista en la que la vedette representaba el pecado, el reverso carnal y atrevido de un país reprimido e infantilizado. No hubo feria donde no actuara porque era la reina del teatro ambulante. El Teatro Chino de Manolita Chen viajó hasta el último rincón de España con el prometedor lema: «Piernas, mujeres y cómicos para todos ustedes, simpático público», que incitaba el erotismo de un país pacato y anticuado. Por su carpa portátil, que incluía todos los géneros –circo, revista, copla, humoristas, imitadores...– pasaron artistas como Marifé de Triana, Juanito Valderrama, Rafael Farina, los Hermanos Calatrava, El Fary, Bigote Arrocet, Arévalo, Esteso, Pajares, Tony Leblanc o María Jiménez, entre muchísimos otros.

La artista conoció a su marido en el Circo Price de Madrid, donde llega ahora «Manolita Chen, un cuento chino», una idea original de Pepa Zaragoza con dramaturgia y dirección de José Troncoso, con ella misma, María Jáimez, Nacho Vera, Chema Noci, Isa Belui y Luigi Belui. «Es nuestro particular homenaje a esa grandísima vedette, artista y empresaria que, junto a su marido Chen Chepín, recorrieron toda nuestra geografía desde los años 40 a los 80, llevando alegría y color a una España gris de postguerra con números atrevidos, sicalípticos y picantes», explica Zaragoza. «Queremos recuperar la memoria emocional de nuestros abuelos –prosigue–, de aquellas ferias de cuando éramos pequeños y nos asomábamos a ver espectáculos prohibidos, además de recordar a toda una generación de artistas que hicieron un teatro posible en una época en la que era muy complicado ver otro tipo de manifestaciones artísticas. Manolita Chen y su espectáculo forma parte de nuestra cultura popular y les debemos un tributo porque llegaron a lugares donde solo ellos podían llegar». Y concluye: «Queremos recuperarla, rescatarla del olvido y contar el espíritu de aquel teatro que recorría los caminos y al cual debemos mucho».

Dónde Teatro Circo Price Cuándo hasta el 17 de julio Cuánto 20 euros