Cuatro perros buscarán veneno escondido para matar animales

Andalucía recupera, en pleno coronavirus, una segunda unidad canina que rastreará los cebos tóxicos lanzados contra la fauna

La Estrategia Andaluza contra el Veneno (EAV) de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible incorporará a partir de abril una segunda Unidad Canina (UCE) para la detección de cebos y cadáveres envenenados, con lo que duplicará su esfuerzo en la labor que realiza.

La Junta de Andalucía recupera así esta segunda unidad, que fue retirada hace diez años, en la lucha del Gobierno andaluz por la conservación de la fauna y dentro de la estrategia de la Revolución Verde, según informa en un comunicado.

Esta nueva unidad canina cuenta con cuatro perros de tres razas diferentes: dos pastores belga malinois, un labrador y un border collie, adiestrados en el último año para detectar todas las sustancias tóxicas que se emplean para el envenenamiento intencionado de la fauna en Andalucía.

Los binomios de los perros con sus respectivos guías inspeccionarán aquellas zonas con sospechas de uso ilícito de venenos. Durante sus “redadas” estarán acompañados por técnicos especializados de la Estrategia Andaluza contra el Veneno y agentes de Medio Ambiente y del Seprona, que retirarán todas las muestras, conforme al protocolo establecido para enviarlas al Centro de Análisis y Diagnóstico (CAD), dependiente de la Consejería de Desarrollo Sostenible, como inicio de la investigación policial correspondiente en caso de confirmarse la presencia de venenos.

3.000 cebos con veneno retirados

La segunda unidad canina se suma así al trabajo del primer equipo de perros adiestrados que desde diciembre de 2004 viene realizando inspecciones por todo el territorio andaluz.

Desde la puesta en marcha se han realizado más de 3.700 inspecciones caninas, lo que ha permitido localizar y retirar del campo unos 3.000 cebos envenenados, favoreciendo así la conservación de la fauna silvestre y del patrimonio natural andaluz.

La Estrategia Andaluza contra el Veneno (EAV) es un proyecto que se desarrolla por toda la Comunidad para hacer frente al uso ilegal de cebos tóxicos.

Desde su puesta en marcha se ha logrado reducir en más de un 50% el uso de cebos envenenados, lo que convierte este proyecto en uno de los programas de conservación de la biodiversidad con mayor éxito de cuantos se desarrollan por toda la geografía nacional y europea.